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El Ayuntamiento defiende que los trabajos en el mural de Saura se ajustan a la normativa

El Gobierno de Aragón y el Consistorio zaragozano aseguran que no cuenta con protección como patrimonio.

Mural de Saura en Grancasa, tras la reforma de la fachada del centro comercial.
Mural de Saura en Grancasa, tras la reforma de la fachada del centro comercial.
Guillermo Mestre

Ni está catalogado ni cuenta con ningún grado de protección. Así lo aseguraron ayer tanto fuentes municipales como del Gobierno de Aragón. El mural que diseñó Antonio Saura para el centro comercial Grancasa de Zaragoza se ha visto sensiblemente reducido a raíz de los trabajos de renovación de su fachada. Las obras, que se iniciaron en enero de 2021, han transformado por completo su exterior.

El mural que se encuentra en la entrada principal se ha revestido de paneles de cristal translúcido, lo que ha reducido su superficie en más de medio metro de obra artística por cada lado.

El Ayuntamiento de Zaragoza confirmó ayer que los permisos y licencias necesarias para llevar a cabo la actuación fueron debidamente presentados y aprobados.

Pero el actual aspecto del mural podría conculcar los derechos de autor. Según Vegap, entidad que representa a miles de artistas plásticos en España, la conservación de las obras de arte en lugares públicos no solo es un deber sino que existe «un derecho que los autores tienen a reivindicar la integridad de las obras que han creado, por tratarse de un derecho moral que reconoce el artículo 14 de la Ley de Propiedad Intelectual, la cual, como todas nuestras leyes, ha de ser respetada y hacerse respetar por la Administración Pública».

Desde el centro comercial subrayaron anteayer, ante el posible temor de que el mural hubiera sido recortado no solo visualmente, sino también físicamente, que «no ha sufrido ninguna modificación, permanece intacto y así seguirá». La obra de Saura ha sido un emblema de este centro comercial desde su inauguración, en 1997. El diseño del artista oscense fue desarrollado por el ceramista alcañizano Fidel Ferrando y ejecutado en la empresa bajoaragonesa Gres Aragón.

Poco después de acabar el trabajo se organizó en Alcañiz una exposición, en la que su comisario, Sebastián López, aseguraba que la obra "refleja perfectamente el feliz encuentro intelectual y humano entre Saura y Ferrando, un encuentro que, para mí, sólo puede compararse en el contexto español al que tuvieron en su día Miró y Llorens Artigas. Era la primera vez que Saura pasaba su obra a cerámica, y solo gracias al buen entendimiento con Ferrando se puede explicar un resultado artístico tan bueno".

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