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LITERATURA. ARTES & LETRAS

El Nadal de Inés Martín Rodrigo: los caminos de la memoria

'Las formas del querer' (Destino), una novela sobre el amor, la amistad, la familia, la enfermedad mental, que conquistó el codiciado galardón

Inés Martín Rodrigo es periodista cultural en las páginas de ABC.
Inés Martín Rodrigo es periodista cultural en las páginas de ABC.
Efe/Zipi.

Cuando era una niña, a Noray le encantaba que su abuela Carmen le contara historias. No eran cuentos tradicionales ni fábulas infantiles, eran pedazos de su propia vida que la anciana le contaba con gracia cuando se sentaban a la fresca en el patio. Historias de cuando Carmen y Tomás, dos jóvenes en un pequeño pueblo de la España interior en plena posguerra, se conocieron, se enamoraron y empezaron una vida juntos.

Tras la muerte del matrimonio, Noray se refugia en la vieja casa y, dispuesta a no perder su memoria, decide registrar los recuerdos que Carmen le ha ido contando a lo largo del tiempo, ordenarlos y pulirlos, y escribir con ellos el relato de su familia. Con la historia del siglo XX en España como telón de fondo –ahí están la guerra y la posguerra, la muerte de Franco, la llegada de la democracia, el golpe de Estado…–, la narración sigue al matrimonio en su nueva vida en Madrid, sus traslados siguiendo los destinos laborales de él, el nacimiento de su hija Olivia, su regreso al pueblo ya en la jubilación. Poco a poco, la vida de Tomás y Carmen deja paso a la de Olivia, que crece y forma su propia familia, en la que nacen Noray y su hermana Clara.

El resultado es un relato poderoso y honesto en el que la autora se desnuda, muestra las heridas abiertas y conmueve con su narración

Los protagonistas de la novela están acompañados por un elenco de personajes secundarios que tienen tanta fuerza o más que los principales: Filomena –un personaje maravilloso que simboliza la fuerza de la educación y el amor por los libros–, la Trini y Blanca –el amor fuera de las normas–, Margarita, Mari Miura… Todas ellas se entregan a las demás formando una red de afectos y ayuda que salvará a Carmen en momentos difíciles. Porque si el querer tiene muchas formas, quizás la que más presente está en esta novela es la amistad más pura y generosa, que es la que comparten estas mujeres.

Con una estructura de novela dentro de una novela, el marco narrativo que alberga esta historia familiar es otra narración desde el presente en la que un hombre, Ismael –quien fuera el amor de la vida de Noray–, lee este manuscrito y, por fin, entiende a la joven y descubre por qué lo echó de su vida. En un juego de espejos entre realidad y ficción, en el último tercio de la novela Noray abandona el relato de su familia para escribir en primera persona su propia historia. Si hasta entonces se había refugiado en la memoria prestada de su abuela, ahora necesita escribir desde «una primera persona que deberá ser fiel a los hechos», aunque sabe que va a resultar doloroso. Así, Noray cuenta cómo siendo una niña vivió un descenso a los infiernos que arrastrará para siempre, provocado por una depresión severa que desembocó en una grave anorexia. «Me quise matar. Dejar de comer fue el camino más corto que encontré para llegar a morirme, y estuve a punto de conseguirlo», escribe la joven, y con ello da paso a su tortuoso viaje. Porque si el querer tiene muchas formas, quizás la que más difícil resulta es quererse a uno mismo y quererse bien.

En un relato valiente y descarnado en el que la autora ha volcado su propia experiencia, Inés Martín Rodrigo (Madrid, 1983) habla sobre lo que supone vivir con una enfermedad mental. Aquí utiliza una voz más directa que interpela al lector (en un tono que se infiltra a veces también en la parte familiar y que ahí funciona menos, ya que en muchas ocasiones no hace sino subrayar lo que acabamos de leer), que le habla directamente para contarle el dolor con el que ha vivido. El resultado es un relato poderoso y honesto en el que la autora se desnuda, muestra las heridas abiertas y conmueve con su narración.

Y es un hermoso homenaje a la literatura: al poder terapéutico de la escritura y al abrigo y la compañía que ofrece la lectura.

El amor familiar, el amor a los amigos –esa familia elegida–, el amor a los libros, el amor romántico, el amor a uno mismo… Las distintas formas del querer están presentes en la novela ganadora del Nadal que es un homenaje a una generación de mujeres que «se echaron la vida a los hombros y tiraron hacia delante […] en un país y en una época en la que ni siquiera existían legalmente».

Un homenaje a esas mujeres que no pudieron estudiar y que desde muy niñas trabajaban en la casa, ayudando a su madre en las faenas; que no estaban destinadas a tener una vida propia y plena, sino a cuidar a los demás, a servir a los que se podían permitir que les sirvieran, a tragar humillaciones y abusos. Es un homenaje también a la tradición, a los saberes que atesoraban nuestros abuelos, a las palabras que se pierden cuando mueren quienes las utilizaban (pindio, sincio, la maravillosa mestresiesta, el apelativo cariñoso ‘prenda’…), al cuajao y la leche migada… Y es un hermoso homenaje a la literatura: al poder terapéutico de la escritura y al abrigo y la compañía que ofrece la lectura.

LA FICHA

Las formas del querer.  Inés Martín Rodrigo. Premio Nadal de 2022. Ed. Destino. Barcelona, 2022. 403 páginas.

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