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entrevista

Lorena Álvarez, una gloriosa rareza asturiana que se topó con los rondadores de Hecho

"La música que me apasiona es la que me hace vibrar en sentido literal", dice esta asturiana, una de las singularidades musicales a las que atiende el ciclo zaragozano Bombo y Platillo. Este 30 de enero presentaba en Zaragoza un disco grabado en la localidad aragonesa. Pero ha tenido que posponer la cita hasta el 20 de marzo por un caso de covid en su equipo.

Lorena Álvarez y los Rondadores de La Val d'Echo grabaron juntos un disco que ahora se presenta en directo
Lorena Álvarez y los Rondadores de La Val d'Echo grabaron juntos un disco que ahora se presenta en directo
Aitor Borruel

Asturiana de 1983, Lorena Álvarez siempre ha ido por libre, construyendo un cancionero anclado en la tradición, pero abierto a la experimentación, y expresado con unos códigos absolutamente contemporáneos. En 2020 entró en contacto con las rondallas del Pirineo aragonés durante una residencia en Hecho propiciada por el festival LoMon Contemporáneo. De allí salió un EP, ‘Lorena Álvarez y los Rondadores de La Val d’Echo’, grabado con este grupo en el cine del pueblo. El domingo, 30 de enero, estaba previsto que sonara en Zaragoza, pero un caso de covid en su equipo ha obligado a retrasar su presencia en la capital del Ebro hasta el 20 de marzo. 

Ha habido que esperar para presentar el disco. Le acompañan en el escenario Víctor Herrero a la guitarra portuguesa y Charli Aquilué al laúd. ¿Cómo están siendo los primeros directos?

No hemos podido llevar a los doce rondadores de Hecho. ¡Qué más quisiera! Pero suena muy bien. Intentamos transmitir ese espíritu de los rondadores, natural, de estar compartiendo música en la calle o en la taberna. Hemos hecho dos conciertos, uno en Gijón y otro en Madrid, y la verdad es que, quitando todos los problemas que hay ahora para tocar, han ido muy bien.

¿Qué conexiones encontró en aquel mes en Hecho entre las raíces musicales que le son más próximas, las de Asturias, y las del Pirineo aragonés?

La música tradicional tiene una peculiaridad y es que, precisamente, está unida de raíz. Ese espíritu, se materialice como se materialice, con las formas que sea, está en todas. Te hace sentirte cómoda en cualquier parte cuando trabajas con esa música. Encuentras, por ejemplo, sonidos africanos que te recuerdan a las ‘pandereteiras’ gallegas... Todo me parece que viene del mismo sitio y eso encontré también en Hecho.

A usted le gustan las músicas sin mucho aparataje.

Sí, totalmente. Siempre he usado instrumentos analógicos, nunca eléctricos, y cada vez estoy más en contra de estos, porque pienso que los instrumentos tienen un sonido relacionado con algo espiritual. Sacar ese sonido que cree unas vibraciones físicas en la persona que lo escucha es parte fundamental de la música. La música que me apasiona es la que me hace vibrar en sentido literal.

Cuando empezó, estaba muy sola al afrontar la tradición con una actitud, digamos, pop. Ya no tanto. ¿Van cayendo prejuicios?

Ahora mismo, de hecho, hay una especie de corriente de músicos que trabaja con base en la tradición para proyectos y experiencias más contemporáneas. También es verdad que, en algunos casos, de una manera algo superficial. Pero, bueno, allá cada uno...

Aceptar y apoyarse en lo propio ¿es una muestra de madurez de la música española?

Sí, entre las personas que escuchan música. Pero, a nivel institucional, creo que sigue faltando mucho respeto y mucho entendimiento de la música y de la cultura, y apoyo a los artistas. Al final, siempre se acaban teniendo más en cuenta propuestas sin un afán realmente poético o artístico, que son más de entretenimiento, que tienen que ver más con modas o tendencias.

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