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POESÍA Y TRADUCCIÓN. OCIO Y CULTURA

Rafael Lobarte: "Cavalcanti es un poeta con un concepto del amor muy romántico y atormentado"

El poeta y traductor zaragozano presenta su poemario 'Razón de espera' y la 'Poesía' de Guido Cavalcanti, editados por Pregunta, en el Pablo Serrano

Rafael Lobarte alterna la creación literaria con la traducción.
Rafael Lobarte alterna la creación literaria con la traducción.
José Miguel Marco.

¿Cómo explica Rafael Lobarte esa entrega a la poesía? Publica desde 1979. Presenta en el Museo Pablo Serrano, el jueves 25 de noviembre, a las 19.00, su libro 'Razón de amor' y la 'Poesía' de Guido Cavalcanti.

Yo soy un lector apasionado de poesía desde más o menos los catorce o quince años, cuando caí rendidamente enamorado de la égloga primera de Garcilaso. Y eso que, de entrada, me pareció ininteligible y aburrida, pero a fuerza de insistir…

Fue la lectura, sin duda, la que provocó en mí en un momento posterior, un afán de emulación del que surgieron mis primeros poemas. Pero también la música rock de los setenta, sus letras, colaboraron en el asunto.

Vayamos con 'Razón de espera' (Pregunta). Es difícil hablar del origen de un poemario, pero, ¿de dónde parte este, qué buscaba?

‘Razón de espera’ es resultado de una emoción, o más bien de una conmoción personal, muy íntima, que trata por distintos medios de alcanzar una expresión, una voz adecuadas. En este sentido, he de reconocer que considero este libro, de algún modo -al menos desde un punto de vista estético-, una suerte de homenaje a las vanguardias del siglo XX, tanto en español como en lengua inglesa. Por otro lado, siempre he sido un entusiasta de la poesía greco latina y elementos de ella también pueden rastrearse en ‘Razón de espera’.

Es un poemario en dos partes; una extensa, más sobre la naturaleza, llena de imágenes e instantes, y otra más breve, sobre el amor y el paso del tiempo, no sé si la pérdida y la nostalgia... ¿Podría ser un poco eso?

‘Razón de espera’ es un libro de amor y desamor, de encuentros y desencuentros, de días y de noches. Por supuesto que, como telón de fondo, aparece el fluir del tiempo que, por un lado, nos acerca inexorablemente al final de nuestras pequeñas historias, pero, por otro, nos abre a la espera de algo nuevo, de una transformación. De ese mismo proceso es del que trata, ahora en un plano más bien mítico, la segunda sección del poemario.

"‘Razón de espera’ es un libro de amor y desamor, de encuentros y desencuentros, de días y de noches. Por supuesto que, como telón de fondo, aparece el fluir del tiempo"

¿Qué significa para un poeta el paisaje?

Rilke, un gran poeta simbolista, encontró su mundo interior objetivado en las llanuras rusas y en el entorno indescriptible de Ronda. En mi caso el paisaje en el que me proyecto es mucho más cercano y modesto: las playas del Mediterráneo, las calles, las plazas de nuestra ciudad, el río Ebro a su paso por ella… Esa absorción de lo objetivo por lo subjetivo comienza, sin duda, en el Romanticismo y, en mi opinión, sigue plenamente vigente en nuestros días.

En los poemas, muy pensados, bellamente hilvanados, hay muchas cosas: el tiempo, la pasión, la amistad. ¿Sigue siendo la poesía el mejor instrumento o disciplina para hablar desde el yo?

Yo creo que la intensidad que se puede alcanzar en un poema es muy difícil de obtener en otro género literario. Se podrían esgrimir en contra las obras de Shakespeare, de Racine o de los dramaturgos griegos, pero esto también es poesía.

¿Está el poeta, o usted, Rafael Lobarte, en un período constante de espera que se va llenando de razones, de pretextos, de sueños, de delirios, de nombres?

Conforme pasan los años parece que la rutina, la monotonía lo van aplanando todo; pero, de pronto, lo que te rodea vuelve a germinar, a tener de nuevo temblor y sentido. Y sí, vuelves a encontrar razones para una nueva espera.

¿Para qué le sirve a un poeta la traducción?

Traducir es realizar una lectura en profundidad de un texto literario. Jamás me pongo a traducir un poema sin antes tener la convicción de que lo he comprendido por completo. Un día escuché decir a José María Micó que traducir es la filología máxima. Comparto ese punto de vista.

Ha traducido a poetas como Keats o Shelley, entre otros. ¿El poeta traductor también sale, con los textos ajenos, a conquistar su propia voz, a ensanchar su lenguaje y el campo de sus percepciones?

Es probable que en una traducción se cuele algo de tu manera de escribir. Las traducciones de Luis Cernuda algunas veces suenan a Cernuda; tal vez eso sea inevitable. No obstante, la fidelidad al autor que estás traduciendo es el objetivo principal. Por otro lado, es innegable que traduciendo perfeccionas tu técnica como escritor y ello te ayuda en tu propia obra. La inspiración es esencial, pero sin oficio no se llega a ninguna parte. Detrás de las frases tan sencillas que habitualmente utilizaba un mago de la palabra como García Márquez hay mucho saber, mucho trabajo. Y él lo reconocía.

"Traducir es realizar una lectura en profundidad de un texto literario. Jamás me pongo a traducir un poema sin antes tener la convicción de que lo he comprendido por completo. Un día escuché decir a José María Micó que traducir es la filología máxima. Comparto ese punto de vista"

¿Por qué Cavalcanti? ¿Quién es, para el gran público, y qué has encontrado en él? Es un poeta del amor, de la amada y del yo. ¿En qué es excepcional o singular este poeta del siglo XIII?

Hace unos años me propuse leer la 'Divina Comedia' en su lengua original. Es una manía que tengo, procurar leer las grandes obras de la poesía universal en su propia lengua. En plena actividad encontré en una librería una edición de la obra de Cavalcanti. Ni que decir tiene que, en comparación con el texto dantesco, Cavalcanti me pareció el poeta más llano del mundo, impresión que luego resultó bastante precipitada. Lo que más me fascina de él es, sin duda, su modernidad. Cavalcanti es un poeta con un concepto del amor muy romántico, atormentado, autodestructivo, muy alejado del idealismo de Dante o Petrarca, esos dos monstruos. Yo lo encuentro muy actual y próximo. Hay varios pasajes que me suenan a Miguel Hernández. Y no es tan sólo mi opinión, de hecho, la crítica italiana lo considera unánimemente el primer poeta “moderno” de su literatura y, por lo tanto, de la europea.

Estamos en el año Dante. ¿Cómo explicaría el vínculo entre Dante y Cavalcanti?

Cavalcanti era algo mayor que Dante. De alguna manera fue su maestro; de hecho, durante largo tiempo tuvieron una relación muy estrecha. Luego se distanciaron; cosas de la vida. No obstante, los estudiosos han encontrado eco de varios versos de Cavalcanti en la obra de Dante, lo cual demuestra que ese afecto nunca desapareció del todo.

¿Qué aporta esta edición y cuánto tiempo ha invertida en ella?

Contestando a la segunda cuestión he de decir que me ha llevado años. Yo trabajo despacio, a mi aire, sólo traduzco las cosas que me apetecen y no las doy por terminadas hasta que no las veo impresas en papel. Como traductor, y como escritor, procuro ser muy minucioso y perfeccionista. En cuanto a lo que aporta esta edición, yo no soy el más apropiado para indicarlo, aunque he de reconocer que mi pretensión ha sido aportar una traducción que hiciera más inteligible que otras traducciones, la obra de un poeta a veces difícil, pero siempre extraordinario.

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