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Belén Esteban: "Yo sé que en el fondo soy buena gente y eso me refortalece"

La exmujer de Jesulín amplía su empresa de alimentos. "Nunca tuvieron que obligarme a comer el pollo", dice.

Imagen de archivo de Belén Esteban.
Imagen de archivo de Belén Esteban.
@BelenEstebanM

"Ahora mismo estoy en un momento de felicidad que te cagas". Así comienza Belén Esteban la entrevista. Tal cual. Sin aditivos ni colorantes, como esas cremas de verduras que acaba de lanzar al mercado con su marca Los Sabores de la Esteban. Ser auténtica, ser de barrio, son señas de identidad a las que no está dispuesta a renunciar la llamada ‘princesa del pueblo’, consciente de que son la base de su éxito. "Sé muy bien de dónde vengo", repite a lo largo de los diez minutos que concede para promocionar sus nuevos productos culinarios, entre ellos, una bolsa de patatas fritas.

Sin embargo, de aquella espontaneidad salvaje de la exnovia despechada de Jesulín queda poco. Tras más de 20 años curtiéndose al aire frío y cortante de los platós, Belén ha desarrollado una costra difícil de traspasar. Ha aprendido a no entrar al trapo.

Por ejemplo, cuando se le pregunta si fue ella quien cocinó el famoso pollo que no se quería comer Andreíta. "No, no… Eso ya está olvidado. Yo cocino pollo también, pero eso está ya olvidado".

O si se pregunta qué opina de las drogas. "De ese tema no voy a hablar. Salí de eso hace diez años y no quiero volver a ello… Yo miro el presente, cariño, y mi presente es tener una familia estable, feliz, y muchas alegrías".

Esta es Belén Esteban, a sus 47 años, una edad en la que dice sentirse "mucho mejor que a los 20". Su comparecencia esta semana ante la prensa no obedecía a motivos sentimentales (para eso ya están ‘Sálvame’, las exclusivas y el ‘Deluxe’) sino puramente comerciales. Tras el éxito de su gazpacho y su salmorejo, la de San Blas se ha animado a lanzar unas cremas de verduras con hortalizas frescas de la huerta murciana y unas patatas fritas de bolsa.

Dice que cocina muchísimo, que le gusta la buena mesa y que de niña "nunca tuvieron que obligarme a comer el pollo". Que le salen muy bien las lentejas y la tortilla española. Pero... ¿es Belén Esteban a estas alturas, más que un personaje público, una marca? Se rebela. "No, perdona, mi marca es Los Sabores de la Esteban, que yo no soy imagen, soy la dueña de la empresa y mi marca va a ir por España y por todo el mundo, eso te lo digo yo".

Luego viene lo de la autenticidad. Otro ingrediente que ella defiende a capa y espada. "Mira, yo tendré mis defectos y virtudes, pero desde luego la Belén Esteban que conocéis es la que es".

De la época en la que ganó fama y dinero aireando las miserias de los Janeiro prefiere no acordarse, aunque algunos de aquellos rencores permanecen intactos. "Hay cosas que no perdono ni olvido. Por ejemplo, a la gente que me ha hecho mucho daño y me ha defraudado. No los perdono. Pero paso de ellos. Tengo cosas mejores en mi vida actual".

Los que hace 20 años pronosticaron que pronto acabaría como un juguete roto, siguen esperando... Belén Esteban se ha desmoronado algunas veces, pero hasta ahora siempre se ha vuelto a poner en pie y de momento no piensa jubilarse. "Todo el mundo me conoce. Tengo mi mala leche y mi no mala leche; mis días buenos y malos, como todos. Pero sigo siendo una chica sencilla que nunca ha olvidado de dónde viene. Yo sé que en el fondo soy buena gente, y eso me refortalece".

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