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Tras los pasos de Rodrigo Díaz de Vivar en las provincias de Zaragoza y Teruel

Si le fascina la Edad Media debería pensar en recorrer el Camino del Cid, a pie, en bicicleta o en vehículo a motor 

Escultura dedicada a Rodrigo Díaz de Vivar en la localidad de El Poyo del Cid.
Escultura dedicada a Rodrigo Díaz de Vivar en la localidad de El Poyo del Cid.
Laura Uranga

El Cid siempre está de moda pero quizá ahora más. Novelas como ‘Sidi’, de Arturo Pérez-Reverte, o series como la que ha estrenado Amazon han reverdecido el interés por un personaje histórico de trascendencia internacional. El Camino del Cid, una iniciativa que se pone ya como modelo de colaboración interterritorial, libre de algunas de las ataduras de la Ruta Jacobea, gana adeptos año a año: desde el 1 de enero al 30 de junio de este año 353.000 usuarios únicos han visitado la web oficial en busca de información.

"Es un producto idóneo para los tiempos que corren –señala desde Burgos Alberto Luque, gerente del Consorcio del Camino del Cid–. Tenemos un personaje potente, un itinerario lleno de atractivos, que recorre unos 70 espacios naturales distintos y que discurre por buena parte de la España vacía, por lo que supone una oportunidad de desarrollo al tiempo que el viajero no encuentra saturación".

El Camino del Cid sigue las huellas literarias de Rodrigo Díaz de Vivar en el Cantar, y une Burgos con Valencia a través de las provincias de Soria, Guadalajara, Teruel, Zaragoza, Castellón y Alicante. En total son 2.000 kilómetros por carretera. Y es que en el trazado hay revueltas e itinerarios circulares, lo que, a juicio de Duque "le da un atractivo añadido".

"El Camino de Santiago es único, se rompe en sí mismo, por eso no hemos querido copiar el modelo –añade–. Desde el principio apostamos por la especialización. Cada viajero tiene una forma de viajar y unas necesidades distintas, y hemos personalizado mucho las rutas y las topoguías para facilitar al viajero lo que necesita. Al que viaja en coche, por ejemplo, no le sugerimos que se pare en los mismos sitios que al que lo hace en bicicleta. El Camino del Cid es una ruta de cultura y naturaleza que cada viajero puede ajustar a sus gustos".

Y tanto. Esos 2.000 kilómetros están subdivididos en 11 rutas, algunas circulares, y cada una de ellas tiene longitud, itinerario y puntos de atención distintos según se realice en vehículo a motor, bicicleta de carretera, bicicleta de montaña o andando. Así, todo está pensado y cuidado hasta el más mínimo detalle para satisfacer al viajero. Antes de iniciar cualquier etapa se puede solicitar un salvoconducto que será sellado en las localidades que se vayan visitando (200 en total, de las que 23 están en la provincia de Zaragoza y 30 en la de Teruel). Los sellos, muy atractivos, han sido diseñados por Javier de Velasco y son una invitación a coleccionarlos.

Todos los años se revisa la señalización de 1.500 kilómetros de senderos y rutas de bicicleta de montaña y se realizan entre 2.500 y 3.000 intervenciones para remediar los estragos del clima y el vandalismo. En lo que llevamos de año, por ejemplo, se han realizado cerca de 580 intervenciones en la señalización del Camino del Cid a su paso por Aragón.

Siete de esas once rutas discurren en todo o en parte por tierras aragonesas. Y aquí hay que hacer un punto y aparte. La Diputación Provincial, que ha creído siempre en las bondades del proyecto, ha impulsado en los últimos años la excavación arqueológica en el paraje de La Mora Encantada de Ateca, donde han hallado vestigios de Alcocer, enclave relacionado con el Cid y mencionado en el Cantar. No se pueden visitar los restos, pero allí están, convenientemente protegidos.

"El Cid estuvo mucho tiempo en Aragón, de paso o al servicio de la taifa zaragozana –señala el historiador Francisco Martínez–. Entre los especialistas estaba la duda de si el Alcocer que menciona el Cantar existió o no, y de dónde se ubicaba. Las excavaciones arqueológicas que se han realizado en los últimos años gracias a la Diputación de Zaragoza y el Ayuntamiento de Ateca han demostrado que Alcocer existió. Se han encontrado restos de un asentamiento islámico del siglo XI, que fue incendiado antes de ser abandonado. No sabemos si ocurrió allí o no lo que se cuenta en el Cantar, pero lo que está claro es que tenemos el ‘escenario’ donde se ‘rodó la película’. El Camino del Cid ofrece un tipo de turismo rural en el que se combinan la historia, la naturaleza y los monumentos artísticos de primer nivel".

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Las excavaciones arqueológicas en Aeca confirmaron la existencia del Alcocer citado en el Cantar.
Las excavaciones arqueológicas en Aeca confirmaron la existencia del Alcocer citado en el Cantar.
Heraldo.es

Las rutas en Aragón

Tierras de Frontera: entre Atienza (Guadalajara) y Ateca (Zaragoza). Tiene 254-282 kilómetros y se pueden obtener 28 sellos. Apta para vehículo a motor (3 etapas), bicicleta (4), BTT (5) o senderismo (13).

Las tres taifas: discurre entre Calatayud (Zaragoza) y Cella (Teruel). Tiene 297-312 kilómetros y 42 sellos. Apta para vehículo a motor (3-4 etapas), bicicleta (4), BTT (5) o senderismo (13).

La conquista de Valencia: desde Cella (Teruel) hasta Valencia, mide 202-251 kilómetros. Apta para vehículo a motor (3 jornadas), bicicleta (4), BTT (4) y senderismo (12). Ofrece hasta 24 sellos.

Anillo de Gallocanta: Daroca-Daroca (Zaragoza). 49-78 kilómetros. Un día en vehículo a motor y dos en el resto de modalidades. Seis sellos.

Anillo de Montalbán: Principio y final en Calamocha (Teruel), 148 kilómetros. Vehículos a motor y bicicletas, tres días. Siete sellos.

Anillo de Morella: Entre Teruel y Castellón, 104 kilómetros. Apta para vehículos a motor (1-2 días) y bicicleta (2). Ocho sellos.

Anillo del Maestrazgo: entrada y salida por Rubielos de Mora (Teruel) o Montanejos (Castellón). 243 kilómetros para hacer en 2-3 días en coche o moto. 20 sellos.

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