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Ocio y Cultura

ARTES PLÁSTICAS. OCIO Y CULTURA

María Buil expone ‘Madre Naturaleza’ en París y pinta murales en techos de palacios

La artista zaragozana comienza un proyecto que pretende reflexionar y expresar el vínculo entre la mujer y el paisaje

María Buil expone 'Madre Naturaleza' en París.
Una de las obras que la artista expone hasta noviembre en París.
María Buil.

ZARAGOZA. María Buil (Zaragoza, 1970) vive con un pie en París y otro en Lanaja. Va y viene, aunque ahora se ha instalado a orillas del Sena porque su hija realiza sus estudios allí. "Me gusta estar con un pie en ambos sitios. Creo que son contextos que se complementan de forma radical. Cuando llevo mucho tiempo en París echo en falta el pueblo y viceversa. Me siento afortunada de poder vivir en dos entornos tan opuestos y necesarios", dice.

Desde la pasada semana, presenta su exposición ‘Madre Naturaleza’ en la galería Fredéric Roulette. El tema no es esencialmente nuevo en esta pintora figurativa y minuciosa, cuya obra siempre suscita emociones, preguntas, y está a punto de erizar directamente la piel. En ella, como en Lucian Freud o Francis Bacon desde el desgarro, o Claude Monet o Giorgio Morandi desde la calma, la belleza es convulsa.

Frutas, hojas, cuerpos y amor

"En realidad ‘Madre Naturaleza’ es el título de uno de los cuadros de la exposición. Al galerista le parecía especialmente representativo del conjunto. A mí me pareció que quedaba perfecto. Esta muestra, en realidad, la he pintado en Lanaja, el pueblo de Monegros. Allí ultimé este proyecto. La idea es trabajar sobre las relaciones entre la mujer y la naturaleza. Es un tema muy amplio, me llevará mucho tiempo, pero esta es una primera exposición", explica María Buil.

María siempre va a su ritmo y a su aire, sin prisa, afanosa, volcada en el lienzo. Y en los últimos tiempos se ha sumergido en una nueva obsesión: la ligazón entre cuerpo y paisaje. "Para mí es un vínculo muy básico e instintivo. Siento que la mujer es poderosa, como me lo parece un árbol, o una montaña. Este poder es simplemente lo que quiero transmitir. Quiero meditar sobre la fuerza de la mujer de una forma muy instintiva. Sobre su potencial. Como generadora, tanto de acciones y de situaciones, como de vida", apunta.

Esta nueva orientación, alterna la figura femenina, real y simbólica, desnuda o con un perro entre las manos, con esas piezas de frutas, hojas y árboles con aroma de bodegón que tanto le gustan.

"Quiero meditar sobre la fuerza de la mujer de una forma muy instintiva. Sobre su potencial. Como generadora, tanto de acciones y de situaciones, como de vida"

"En la práctica no veo la diferencia. Lo único que no me gusta pintar es lo geométrico y lo que no es orgánico. Son cosas que no me atraen y que me aburren soberanamente. En cambio, un cuerpo, una fruta, un árbol, una montaña, una víscera…, todo eso es lo mismo para mí. Cosas llenas de vida".

María Buil evoluciona con tensión plástica y verdad. Pelea cada cuadro, le otorga tiempo, reflexión, la insistencia del color y su obsesiva mano. "No me es fácil hablar de eso. Creo que tengo más experiencia, que hay más gente en mi vida, que he acumulado más información, y que sigo en la misma búsqueda. Han pasado casi 20 años desde mi estancia en la Casa de Velázquez, en Madrid. Aparte del bagaje de vivencias y de gente que he conocido por el camino, igual lo que más ha cambiado es la relación profesional estable que tengo con Francia y que antes no tenía".

María, además de la muestra ‘Madre Naturaleza’, tiene otros proyectos entre manos que la hacen muy feliz. Acaba de iniciar una experiencia nueva: pintar murales en los techos. Así lo cuenta: "Ha sido una experiencia magnífica. Ya había trabajado en andamios y sobre techo al acabar mis estudios en la universidad a finales de los años 90. Entonces lo hacía para una empresa de decoración de grandes superficies y centros comerciales en Barcelona. Me vino muy bien moverme con ellos y no me imaginaba entonces que la técnica y la experiencia me iban a servir tanto 20 años después", avanza.

María Buil expone 'Madre Naturaleza' en París.
La pintora, que vive entre Lanaja y París, pinta un techo palaciego sobre el andamio.
María Buil.

La experiencia sensorial

Ahora está lanzada y parece haber redescubierta una pasión oculta. Ha sido muy feliz arriba, sobre los andamios.

Dice la pintora: "Todo esto, tan nuevo, comenzó hace poco más de un año, con un cliente francés abogado, que me dio carta blanca para pintar una versión de Tiépolo en el techo de uno de los salones de su bufete de Champs Elysées. Desde entonces he pintado ya 400 metros de techo, de distintas estancias y residencias. Pintar superficies tan grandes y hacerlo desde un andamio es toda una experiencia sensorial para un pintor. De golpe, me he encontrado rodeada de pintura y de superficie pintada en todo lo que me abarca la vista. Esto es muy gratificante si te gusta la pintura. Hay una nueva sensación de estar literalmente ‘dentro’ de la pintura de una forma física, de embriaguez, que es muy atractiva. La experiencia es bastante similar para el espectador que la observa desde abajo. Es toda una experiencia nueva para ambos".

María Buil, además de estos dos nuevos retos, la investigación plástica sobre la relación cuerpo y paisaje y la pintura de techos, también afronta el reto y el vértigo de la pandemia. "El lugar del arte en tiempos de la covid para un pintor es el de siempre: adaptarse a lo que hay y buscar soluciones estimulantes. El artista ahora tiene que moverse mucho y estar muy activo. Cuestionarse sus límites, la relación con su entorno, su contexto profesional y buscar soluciones personales y nuevas. No hay sitio para lo cómodo", concluye desde París.

LA FICHA

‘Madre Naturaleza’. María Buil. Galería de Fredéric Roulette. París. Hasta el 20 de noviembres.

Murales. La pintora de Lanaja, de donde procede su familia, se está volcando con la decoración de techos de casas y palacios en París. En el último año ha pintado más de 400 metros cuadrados y rinde homenaje a los artistas clásicos, entre ellos Tiépolo y Fragonard.

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