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Ocio y Cultura

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María Luisa Merlo: "En el escenario me siento como en casa, estoy muy tranquila"

Protagoniza esta noche (23.00) en el Castillo de Mora de Rubielos, en el marco del Festival de los Castillos de Aragón, la obra ‘Mentiras inteligentes’.

La actriz valenciana María Luisa Merlo.
La actriz valenciana María Luisa Merlo.
Heraldo.es

¿Cómo está viviendo estos días tan extraños y complicados?

Con el confinamiento, me dio una depresión bastante seria. Pero he salido de ella porque yo salgo de todo. Soy una persona muy fuerte y ya vuelvo a estar arriba. Ahora lo que toca es tener muchísimo cuidado pero no miedo. El miedo no sirve para nada. Mejor pongamos amor a todo, que es el antídoto contra el miedo.

¿Cómo ha sido el golpe en lo profesional, en el mundo de la cultura?

Ha sido terrible. Me encanta que me pregunten por eso. Porque en la televisión solo se habla de los hoteles, que están muy mal, de los comercios... De cualquier cosa menos del teatro y de la cultura. Todavía no he visto en los telediarios el drama que ha supuesto el coronavirus para la cultura. Yo soy empresaria, junto a Jesús Cisneros, de ‘Mentiras inteligentes’, la obra que representaremos esta noche en Mora de Rubielos. Tuvimos que interrumpir y cancelar muchísimas representaciones, como en el Teatro Principal de Zaragoza. La pandemia está siendo devastadora para la gente del teatro.

¿Es el teatro el patito feo?

Está muy claro. Yo que soy tercera generación de actores y de empresarios teatrales, siempre he visto que el teatro en particular y la cultura en general son el patito feo. Nada me sorprende. Es un país que se parece poco a Inglaterra, donde el teatro es algo especial, cuidado y querido. Precisamente, voy mucho a Londres a ver obras. Es una ciudad que amo profundamente por su amor al teatro.

¿Estaba predestinada a la interpretación?

Totalmente. Me recuerdo con tres o cuatro años sentada entre cajas viendo a don Ismael Merlo, ese gran actor que era mi padre. Fue el maestro de todos nosotros. Un día, me pegaron un empujón y salí al escenario. No me corté un pelo. Pero yo en realidad quería ser bailarina y se me daba muy bien. Con quince años recorrí Europa bailando. Mi padre tuvo que darle la autorización a mi maestro, Alberto Portillo. Fue una experiencia increíble, actuando en teatros de todo el continente. Cuando volvimos a España me contrataron como primera bailarina en el Eslava. Fue un gran éxito en el que se fijaron los directores de cine. Fue cuando dejé el baile por la interpretación.

Con 18 años debutó en el cine con un director aragonés, José María Forqué.

Forqué es la persona que más me ha ayudado en la vida. Le tengo un amor a sus recuerdos tremendo. Él y Pedro Masó me escribieron el guión de ‘091, policía al habla’. Y me contrataron como actriz en ‘De espaldas a la puerta’, mi primera película. Pero mi padre se enfadó porque no quería que dejara el baile. Me dijo: has cambiado el idioma universal de la danza por el del cine, que solo te permitirá ir de Algeciras hasta Irún. Afortunadamente no fue así, porque al poco tiempo fui a Roma y estuve allí dos años haciendo películas.

Desde niña ha tenido mucha personalidad.

Pues sí, incluso demasiada. Sobre todo para estar casada, tal y como eran los hombres de mi generación. Ahora estoy sola gracias a Dios y me encuentro divinamente. Una rebelde como yo no era feliz con los hombres de mi generación.

¿Su padre fue su espejo?

Mi espejo y el amor de mi vida. Me acuerdo de él constantemente y hablo con su alma.

Él rodó películas con directores aragoneses como Saura y Borau.

Es que Aragón está muy ligado a mí. Tengo familia en Daroca, que siempre me mostró su cariño. Mi tía Carmen, que vino a Valencia y era de Daroca, es una persona a la que he querido muchísimo.

¿Cómo se siente cuando sale a un escenario?

Me siento como en casa porque recibo del público una energía y un amor muy grandes. Solo con salir al escenario, se me pega a la piel el cariño de la gente. Estoy tranquilísima. No me pongo nerviosa gracias al público.

¿Las tablas son el amor de su vida?

Tengo muchos amores en mi vida, como mis hijos y mis nietos. Pero después de la familia, va el teatro. Ahora voy a hacer un corto en Asturias que será muy divertido, pero el teatro es mi vida.

¿Qué le decidió para inmiscuirse en ‘Mentiras inteligentes’?

Que es una obra divertidísima, de las que hacen pasarlo bien a los actores y a los espectadores. Cuando se da esa conexión, es pura magia. Además, soy actriz y productora. Llevo varias obras producidas con Jesús Cisneros. Está siendo una gran experiencia porque no me tengo que preocupar de nada, me mima muchísimo, como a una madre.

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