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Ocio y Cultura

Jorge Asín: "Lo mejor que te puede pasar es tener un pueblo... y mucho dinero"

El actor zaragozano, muy popular gracias al programa ‘Oregón TV’, recuerda su veranos en la localidad de Borja y su temprana pasión por la interpretación.

Asín, al móvil, en una cabina del paseo de la Independencia
Asín, al móvil, en una cabina del paseo de la Independencia
Oliver Duch

Este verano se presenta muy distinto para todos. ¿Cómo lo pasa un actor como usted?

Esta año se han caído muchas actuaciones y la verdad es que es un problema gordo y grande. Tenía como seis o siete actuaciones programadas y se han reducido a dos. No queda otra más que ser conscientes de lo que está pasando, seguir las reglas al milímetro y esperar a que escampe el temporal, que no sé cuándo sucederá esto, pero tendrá que suceder en algún momento.

La cultura se ha visto muy afectada por la situación...

Mucho. El teatro es uno de los lugares más seguros y en los que más hincapié se ha hecho para que se cumplan las medidas establecidas. Es un poco faena porque se ha invertido mucho y creo que se han hecho muy bien las cosas. Más hacinados que en un avión no se está en un teatro. Pero bueno, qué se le va a hacer. Son las normas y habrá que acatarlas.

¿Fue muy complicado sacar adelante la temporada del programa ‘Oregón TV’?

Ha sido una temporada extraña, lógicamente, porque tuvimos que hacer varios programas desde casa, pero la verdad es que la respuesta del público ha sido sensacional y estamos encantados. Dentro de poquito empezaremos a preparar la próxima.

Durante su infancia, ¿dónde pasaba la época estival?

En Borja. Allí me pegaba todos los veranos y se vivía al límite. Te ibas por la mañana, volvías a comer, a merendar, a la hora de cenar te volvías a ir y ahí te decían: «¿Dónde has estado?». Y tú contestabas: «Por ahí». Y ya está. Era una sensación maravillosa que aquí en la ciudad no tienes. Por eso siempre digo que me siento borjano, aunque naciera en Zaragoza. Creo que tener un pueblo es una suerte, sobre todo para el verano. Lo mejor que te puede pasar es tener un pueblo... y mucho dinero, no por ese orden (risas).

¿Cuándo descubrió que quería dedicarse a la interpretación?

Desde bien pequeñito quería ser actor. Veía las películas y luego me ponía a interpretar las escenas. Mi padre había sido actor ‘amateur’. Hizo mucho teatro y sus amigos decían que era muy bueno. Recuerdo ver con él las obras de teatro que emitían en ‘Estudio 1’. Creo que todo viene de ahí. Luego, los avatares de la vida me llevaron por otros derroteros hasta que decidí dejarlo todo y meterme a la Escuela de Teatro.

Una vocación precoz.

En 5º de EGB, los viernes, nos sacaban a un compañero y a mí a la tarima y teníamos que improvisar obras de teatro porque una vez hicimos una y todo el mundo se lo pasó en grande, hasta el profesor. Así que todos los viernes teníamos que salir a improvisar teatro o si no había examen. Entonces, ya teníamos la presión de tener que pensar en alguna cosa que se nos ocurriera en el momento porque si no los compañeros nos apedreaban. Con razón, claro.

La música, ¿es uno de los derroteros que ha mencionado antes?

Fui el cantante, vamos a dejarlo en vocalista mejor que cantante (risas), de un grupo de metal que se llamaba Anatema. Era de los primeros grupos de Zaragoza que empezaban a hacer thrash metal y que seguían un poco la línea de Slayer, Anthrax, de Metallica en aquella época y de todas aquellas bandas. Grabamos un maqueta, ‘Al borde de la cordura’, tuvo su éxito en la comunidad heavy local y poco más. Nuestro mayor logro fue actuar como teloneros de Def Con Dos en un concierto en el anfiteatro del Rincón de Goya. Recuerdo verlos ahí, en el camerino, sin parar de botar para calentar, porque luego ellos no paraban en el escenario.

Además del teatro y la televisión, ¿le veremos de nuevo en la gran pantalla?

He participado en la última película de Javier Fesser, ‘Historias lamentables’. Fue un lujo trabajar con él y con Alberto Castrillo-Ferrer, con quien además coincidí en la escena que hice, y con Laura Gómez-Lacueva... un lujo. No sé cuándo se estrenará. Se están barajando varias fechas, siempre pendientes de cómo transcurra la actualidad con el coronavirus.

¿Y en alguna serie?

Sí. También aparezco en ‘El Cid’, la serie de Amazon Prime que en parte se ha rodado en Aragón. Terminé mi participación al poco de que llegara el estado de alarma. En aquel momento ya estaban rodando la segunda temporada. Las escenas en las que yo intervine ya correspondían a la segunda temporada. La verdad es que estoy muy contento de haber formado parte de ese proyecto.

¿Es más necesario que nunca mantener el humor en una situación como la que estamos atravesando?

Es imprescindible. Una de las cosas que tiene el humor es que te genera una perspectiva distinta sobre las cosas porque alivia la situación. Es muy importante en los tiempos fatídicos porque durante un tiempo te hace desconectar un poquito de todos los problemas y te olvidas de todo el presente abrumador que tenemos ahora mismo. Además, tiene otro componente: desde el humor se pueden decir cosas que desde la seriedad, como mínimo, resultarían un poco chocantes o no se podrían decir.

Sus recomendaciones

La unidad
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Una serie

‘La unidad’. «Se puede ver en Movistar+ y la recomiendo vivamente. Es un serie española que parece americana, en el sentido de la puesta en escena. Trata sobre un tema que ahora mismo hemos olvidado y hasta hace poco estaba muy presente: el terrorismo. Los actores están todos estupendos (Nathalie Poza, Michel Noher, Marián Álvarez, Luis Zahera...)».

Vaciar los armarios
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Un libro

‘Vaciar los armarios’ (Xordica), de Rodolfo Notivol. «Lo leí hace unos años, por consejo de mi compañero y sin embargo amigo Luis Rabanaque, y la verdad es que me encantó. Es una maravilla de libro que no ha tenido el éxito que creo que debería tener, pero animo a todo el mundo a que lo lea porque es una novela maravillosa».

Acordes y desacuerdos
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Un disco

‘Acordes y desacuerdos’ (BSO). «También diría el último de Los Gandules, pero aún no ha salido. Así que me decanto por una banda sonora que a día de hoy no es muy fácil de conseguir: la de la película ‘Acordes y desacuerdos’, de Woody Allen».

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