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La Orquesta de Cadaqués se despide después de mucho sufrimiento económico

 "Espero que sea fantástico. Habrá su parte de morriña pero nadie nos puede quitar 'lo bailao'. He llevado 30 años esta orquesta y estoy súper orgulloso", explica Caballero.

Orquesta Cadaqués
Orquesta Cadaqués
EFE

A lo mejor es solo un 'impasse' "de uno o dos años", pero la Orquesta de Cadaqués dice adiós después de 32 años porque han sufrido "mucho" económicamente y su director artístico desde 1990, Llorenc Caballero, cree que deben parar y él dejarlo: "No sé qué pasará pero no será conmigo", asegura.

Su despedida de un camino "que no ha sido fácil" pero que han disfrutado "mucho" comienza el día 10 con un concierto en Zaragoza, la ciudad "con el mejor Auditorio de España, con condiciones excepcionales" y a la que se sienten emocionalmente muy ligados porque siempre han sido muy bien acogidos allí, explica Caballero en una entrevista con Efe.

Al día siguiente actuarán en Barcelona, donde tienen su sede, y su despedida será el 12 en el Auditorio Nacional, en el ciclo de Ibermúsica -la promotora de conciertos de la que Caballero es socio mayoritario desde hace cuatro años-, que ha funcionado para ellos a lo largo de su historia "como un escaparate".

En el podio estará Gianandrea Noseda, director de la Orquesta Sinfónica de Washington y de la de Zúrich, y así cerrarán "el círculo" porque el italiano ganó su concurso de dirección en 1994: "todos pensamos que tenía un gran futuro. Es un producto muy Cadaqués".

En los tres conciertos, el clarinetista sueco Martin Frost y la orquesta abrirán el programa con el Concierto para clarinete de Mozart y en la segunda parte, el Coro Estatal de Letonia y el tenor José Bros, la soprano Ricarda Merbeth, la mezzo Olesya Petrova y el bajo Steven Humes interpretarán la "Misa Solemnis", de Beethoven.

"Espero que sea fantástico. Habrá su parte de morriña pero nadie nos puede quitar 'lo bailao'. He llevado 30 años esta orquesta y estoy súper orgulloso. Seguro que me dará pena pero habrá, sobre todo, alegría de parar en un buen momento", subraya.

Duda que si la orquesta siguiese pudiese hacerlo él: "Ya lo he hecho treinta años y me encantaría que siguiese y es muy posible que siga pero seguramente no conmigo. Yo ya no estaré".

"Hay que tomar decisiones y encontrar un 'llorenc' que tenga ilusiones, que vea la manera de potenciarlo y lo consiga todo. Lo más difícil no ha sido hacer los proyectos artísticos -con Paco de Lucía, Michel Camilo, Estrella Morente o Tete Montoliú- sino conseguir el dinero para hacerlos".

Toda esa "gran satisfacción artística", apunta, "no ha ido acompañada de gran compensación económica y tenemos, y siempre hemos tenido, dificultades en cuadrar los números".

"Ahora nos hemos podido salvar y cuadrarlos así que es el momento. Volveremos si todos se ponen de acuerdo en tirar del proyecto para adelante", ha insistido.

Han sido 32 años de "cosas buenísimas": "concurso internacional de dirección; giras por Asia, América y Europa; recuperación del patrimonio, encargos y nueva música y, además, el año de la despedida ha sido francamente bueno artísticamente".

Pero es un proyecto, del que participan en torno a 45/50 músicos que se unen para actuar entre un mes y medio y dos meses cada temporada, que tiene más mercado en Europa que en España.

Si algo distingue a la formación, precisa, es su "manera de entender la música" porque aunque fuese sinfónica la han hecho "desde un punto de vista camerístico y cada uno de los músicos ha sido parte de la orquesta tanto musicalmente como personalmente".

La Orquesta de Cadaqués es una organización privada, que se financia a través de la venta de conciertos con una subvención pública del 10% de un presupuesto de 2 millones de euros, lo que se traduce, según Llorenc, en "dificultades" porque dependen "de la venta del concierto en un mercado libre".

"Este año hemos hecho diez giras, de cinco días cada una, y lo mismo serían mejor 4 giras de diez conciertos. Es cuestión de redefinir el proyecto. Hemos sufrido mucho económicamente y cada vez es más difícil cuadrar los números. Hay que buscar otras vías de financiamiento", barrunta.

La decisión de cesar en la actividad la tomó él, hace algo más de un año, y fue refrendada por la comisión y todos los músicos: "estas cosas hay que hacerlas con tiempo porque la agenda de los músicos es a largo plazo", precisa.

Si la orquesta, una idea nacida de músicos que, como Caballero, formaban parte de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), es viable en un futuro tendrá que decidirlo "otro" porque él ha determinado que quiere dedicarse a sus propias cosas, entre ellas Ibermúsica y su editorial musical, Tritó Edicions.

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