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historia

El zaragozano que narró la apertura del Canal de Suez

El escritor Eusebio Blasco fue uno de los invitados en 1869 por el virrey de Egipto para asistir a la fastuosa inauguración de la obra de ingeniería hace ahora 150 años. Plasmó este episodio en crónicas periodísticas y en el libro ‘Mi viaje a Egipto’ (1903).

Un dibujo de la época del estreno del Canal junto al retrato de Eusebio Blasco.
Un dibujo de la época del estreno del Canal junto al retrato de Eusebio Blasco.
Heraldo

Con mucha pompa y costosos fastos, se celebra estos días el 150 aniversario de la apertura del Canal de Suez. El estreno de esta ruta marítima, la más corta entre Europa y Oriente, cambió para siempre el mapa del mundo y tuvo un testigo de excepción como fue el escritor zaragozano Eusebio Blasco. El ilustre autor teatral fue invitado ni más ni menos que por el virrey de Egipto para asistir a la inauguración del Canal en otoño de 1869 y en las crónicas de su libro ‘Mi viaje a Egipto’ narra muchos de los pormenores de cómo fue el estreno de tan magna infraestructura diseñada por Ferdinand Lesseps.

Eusebio Blasco Soler nació en Zaragoza el 28 de abril de 1844 (esa misma tarde fue bautizado en la Seo) y mostró un precoz interés por la literatura. Aún no había cumplido 18 años cuando estrenó su primera comedia (‘Vidas ajenas’) en el Teatro Principal. Marchó pronto a Madrid, en 1862, y no tardó en destacar en la prensa revolucionaria de la época (la Gloriosa estaba a la vuelta de la esquina) por lo que fue requerido por varios diarios en su condición de periodista.

De hecho, la posibilidad de asistir en Suez a la fastuosa inauguración del Canal se debe a que, por entonces, trabajaba en ‘El imparcial’ y el semanario ‘Gil Blas’ y el gobierno egipcio invitó a numerosa prensa extranjera para ver cómo se ponía en marcha una monumental obra de ingeniería. El Canal, de 163 kilómetros y que evitaba bordear el continente africano, había tardado diez años en construirse y en el intento se habían dejado la vida miles de trabajadores. Aquel 17 de noviembre de 1869 todo el mundo miraba a Egipto (dicen que la expectación era comparable a la llegada del hombre a la Luna) y la prensa española estaba representada gracias a la pluma de Eusebio Blasco.

La emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo (esposa de Napoleón III), presidía la cohorte de autoridades que asistieron al acontecimiento y el virrey egipcio, de nombre Ismail Pacha, fue el encargado de costear el viaje y la estancia “a un ejército de periodistas europeos encargados de comunicar, desde sus respectivos periódicos y revistas, la magnitud del acontecimiento”, explica José Luis Rodríguez, en su blog divulgativo Libros de Cíbola, donde reseña el viaje del aragonés.

Los profesores María del Carmen Rubio Marín y Mariano Faci Ballabriga estudiaron en profundidad la figura de Eugenio Blasco, la primera con bibliografía en la Institución Fernando el Católico, y el segundo con la ambiciosa obra ‘Don Eusebio Blasco y Soler, zaragozano, aragonés y pilarista’. En ella se cuenta que Blasco fue amigo de Castelar, Sagasta, Prim, Gayarre, Ruiz Zorrilla y ganó fama también al escribir libertos de zarzuelas y ser autor de no pocas jotas como el popular ‘Himno a la jota’.

De vuelta a Suez y a su ‘Viaje a Egipto’, destacan los expertos el valor documental del relato, que es uno de los más valiosos testimonios de la inauguración del Canal. Aunque el libro fue publicado en 1903 (hoy puede conseguirse editado por Evohé), reúne crónicas y textos de 1869, que Blasco envió desde Alejandría, El Cairo, Asuán o Ismailía. Se conoce que el escritor embarcó en el puerto de Marsella a bordo del vapor Moeris, perteneciente a la compañía francesa Mensajerías Imperiales. El viaje duró casi mes y medio porque incluyó un crucero por el Nilo, que fascinó al aragonés quien describe los templos de Luxor, Karnak o Edfú, entre otros. No obstante, tampoco escaparon de su mirada episodios que evidenciaban la pobreza del pueblo llano (en contraste con los fastos gubernamentales) ni la falta de derechos y libertades de las mujeres musulmanas.

El recuerdo a Blasco se mantiene en Zaragoza con un busto en el parque Grande, erigido en 1928 por iniciativa de HERALDO. En 2003 se le hizo un homenaje en el Teatro Principal, en el que la actriz Luisa Gavasa leyó algunos de sus textos y la soprano Ana Isabel Serrano interpretó alguna de sus canciones. A Blasco también se le rinde homenaje con tres calles dedicadas a su memoria: una en Zaragoza, otra en Villanueva de Jiloca y la tercera en Madrid.

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