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Ocio y Cultura

"Fernando VII fue desconfiado, hipócrita y un factor del retraso español"

El historiador Emilio La Parra dio una conferencia el miércoles en el marco de la muestra ‘El viaje del Rey’

CULTURA Y OCIO..Museo Camon Aznar. Entrevista al historiador Emilio Laparra, que viene a dar una conferencia sobre Fernando VII / 02-10-2019 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]]
El historiador Emilio La Parra dio una conferencia el miércoles en el Museo Goya invitado por la Fundación Ibercaja.
Guillermo Mestre

Usted ha dedicado casi 15 años de trabajo a la figura de Fernando VII y ha acabado dibujando en su biografía un personaje muy contradictorio.

De él existen distintas imágenes y perfiles. En el imaginario español está como el peor rey de nuestra historia, pero también fue amado. Y todo con mucha intensidad. Es un personaje muy contradictorio aunque a partir de 1814 vivió una paulatina defección, tanto dentro como fuera de España.

En lo personal, ¿cómo era? Usted lo perfila como un hombre simpático, con magnetismo, mujeriego, incluso bibliófilo...

Tuvo amores extraconyugales pero eso era habitual en la época. A sus cuatro mujeres las trató con una ternura extraordinaria, lo sabemos por su correspondencia. Y, al mismo tiempo, fue muy cruel con sus enemigos políticos. Era tremendamente simpático, popular, se acercaba mucho a la gente. Cuando estaba de viaje iba siempre a pie desde su residencia a la catedral para que la gente se acercara y le besara la mano.

¿Y como rey?

Desconfiado e hipócrita. Tenía muchas contradicciones, quizá porque hacía siempre lo que le daba la gana. A sus interlocutores les decía lo que querían oír.

Estaba enfermo por el poder. Porque llegó a conspirar contra sus padres.

No los trató bien. A su padre, Carlos IV, no le dejó volver a España de su exilio en Roma, aunque este le había prometido hacer una solemne abdicación a su llegada. Con su madre se llevaba muy mal y le hizo todo el daño que pudo. Incluso llegó a encargar a varios pintores de palacio que hicieran unos dibujos satíricos de ella, dibujos que la denigraban.

Fue un pionero en el uso de la propaganda.

Pionero quizá no. Otros la utilizaron antes. Él aprendió los métodos de propaganda política de la Revolución Francesa. Sabía muy bien cómo funcionaban esos resortes.

Fue un monarca contradictorio en un momento histórico que también lo era: revolución, reacción, liberalismo... Sorprende mucho la Constitución de Cádiz. ¿Cómo se la explica usted?

Fue un producto excepcional de un momento excepcional. Se dio la circunstancia de que la ciudad andaluza era una de las pocas capitales en manos españolas y que estaba llena de ilustrados que se iban a convertir en liberales. El 24 de septiembre de 1810 se inauguraron las Cortes y en la primera sesión se aprobó un decreto que, entre otras cosas, aprobaba la división de poderes o que la soberanía recaía en la nación, no en el rey. En realidad, era inaplicable.

Si en su regreso a España Fernando VII hubiera muerto...

La Constitución hubiera seguido vigente sin ningún problema, a menos que su hermano Carlos María Isidro hubiera reaccionado inmediatamente y con decisión. Pero, aún en ese caso, Carlos seguramente hubiera instituido un régimen arcaico pero no tirano. La fuerza de los constitucionalistas era tremenda, pero se amilanaron ante la figura del rey porque Fernando VII personificaba la victoria ante los franceses.

Sin él, hubiéramos adelantado un siglo.

Quizá. Pero eso lo dice usted. Lo que está claro es que Fernando VII fue un tremendo factor de retraso español. Tuvo además una gran responsbailidad en la pérdida de América.

¿Lo negativo de su legado?

El recurso a la técnica del golpe de estado, que se prodigó luego, o la represión como forma de contestar a la diversidad política, entre otras cosas.

¿Y lo positivo?

Durante su reinado se elaboró por vez primera un presupuesto de España, se crearon instituciones como el Museo del Prado, la Bolsa de Madrid o un cuerpo de Administración de Hacienda profesionalizado. 

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