Ocio y Cultura

El Monegros Desert Festival ceba, tras cinco años de silencio, la expectativa de un regreso

La que fuera la mayor cita electrónica de España emplaza a "un gran anuncio" el próximo lunes. En 2014 fue la última edición. Al año siguiente se suspendió por sorpresa.

Un momento del Monegros Desert Festival del 2014, el último hasta la fecha
Un momento del Monegros Desert Festival del 2014, el último hasta la fecha
Rafael Gobantes

Todo apunta a que el Monegros Desert Festival podría volver a celebrarse. Eso sí, sus organizadores están jugando la carta del misterio con un mensaje a modo de cebo en sus recién reactivadas redes sociales en el que se habla (en inglés) de un "gran anuncio" que se producirá a las cuatro de la tarde del próximo lunes. Un vídeo de 15 segundos, sin música y con imágenes del paisaje monegrino, titulado ‘La calma antes de la tormenta’, forma también parte del anzuelo lanzado a través de internet, que este viernes, solo en Facebook, acumulaba casi 1.700 comentarios y había sido compartido más de 1.000 veces. Tras el anuncio está Elrow Family, empresa propiedad de Juan y Cruz Arnau, hijos del ya fallecido fundador de Florida 135, germen del Monegros Desert Festival.

El reclamo ha sido suficiente para generar expectación entre los amantes de la escena electrónica ante la posible resurrección, tras cuatro años de silencio, de este festival, que acumuló 20 ediciones y llegó a reunir en unos terrenos situados entre Fraga y Candasnos a 42.000 personas, convirtiéndolo en el más multitudinario de Aragón y prácticamente del país.

Reducción del aforo

La historia del Monegros Desert Festival acabó de forma abrupta y por sorpresa cuando, en 2015, a dos meses de su celebración, en el mes de julio, los organizadores anunciaron su cancelación. Ese año, el festival había cambiado de nombre a Monegros Groove Parade, había reducido el aforo a 20.000 personas y se vendía como una vuelta a sus orígenes, a la más pura electrónica. La decisión tuvo que ver con alguna polémica arrastrada del año anterior por la incorporación al cartel de estilos como el ADN techno, el electro, el drum & bass y el hip hop, y de figuras como Steve Aoki o Skrillex.

Así, entre los nombres anunciados para el festival que nunca fue estaban los de Richie Hawtin y Laurent Garnier, que suponían una declaración de intenciones para recuperar la electrónica más ‘underground’ en detrimento de la ‘electronic dance music’, que había logrado colarse como principal reclamo y, también, todo sea dicho, atraer a las masas.

Pero la familia Arnau quería recobrar las riendas del proyecto (rechazó, incluso, ofertas de compra) y retroceder en el tiempo, incluso recuperar un espíritu más cercano y familiar. De ahí el cambio de nombre, que remitía a la Groove Parade, una ‘rave’ que se celebró por primera vez en 1994 con habituales de Florida 135 y que fue el germen del Monegros Desert Festival, nombre que adoptó en 2004 y que, ahora, parece que se recupera.

Amén de las cuestiones musicales, los promotores explicaron entonces que la decisión de cancelar había sido "meditada a conciencia" y que se debió a la dificultad de disponer de los terrenos utilizados desde el principio para celebrar el festival, que pertenecían, en gran parte, a la familia Arnau.

Siempre por escrito y sin hacer declaraciones, aquel verano de 2015 los promotores indicaron la existencia de "dificultades para una negociación fructífera y la incerteza de una resolución judicial favorable". Ante ello, aseguraron entonces haber actuado "de la forma más prudente y responsable" con el fin de "evitar riesgos y contrariedades para todos, tanto para el público y los artistas como para la propia organización".

Un año aciago

Aquel año, lejos de ser un punto de inflexión, supuso el punto y final. Un 2015 aciago para la marca Monegros Desert al que contribuyó un trágico suceso: la muerte violenta de uno de sus asistentes obligó, un día después de su comienzo, el 1 de junio, a suspender también la primera edición del que iba a ser el Monegros Desert Italia.

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