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Arbolé abre su 40 aniversario con una gran adaptación del 'Caín de Saramago'

La obra se pondrá en escena los días 13, 14 y 15 de septiembre.

Fachada de teatro arbolé
Fachada de teatro arbolé
Teatro Arbolé

El estreno de la obra 'Caín de Saramago', para público juvenil y adulto, inaugurará la nueva temporada del Teatro Arbolé en el 40 aniversario de su compañía titular, una obra adaptada y dirigida por Iñaqui Juárez, con su personal sello artístico, y con la producción de Teatro Arbolé, que ha contado para su puesta en escena con colaboradores de excepción.

Con esta obra, que se pondrá en escena los días 13, 14 y 15 de septiembre, Teatro Arbolé acomete uno de sus proyectos más deseados desde hace años para celebrar su cuarenta cumpleaños (1979-2019), con la adaptación de la novela del premio Nobel, 'Caín', informa la compañía teatral en una nota de prensa.

Se trata de una producción de teatro de títeres y actores de gran formato, con 131 muñecos, que dan vida a las personas del Antiguo Testamento, y seis actores titiriteros y dos ovejas que son los personajes de este 'Caín de Saramago'. Además Saramago también tendrá una réplica en muñeco.

Se trata de una obra muy especial que pretende desarrollar toda la experiencia acumulada durante estos años en el mundo del títere y del teatro, con una producción que cuenta con actores y títeres y que pretende aportar la visión titiritera al teatro contemporáneo.

En la novela adaptada por Iñaqui Juárez, lo primero que llama la atención son los largos párrafos, sin apenas pausas, donde se mezclan intervenciones del narrador con los diálogos o pensamientos de los personajes.  El texto surge a borbotones e inunda la novela de toda clase de sucesos extraordinarios, de una manera que deja al lector sin aliento, en un alarde literario que no esconde la inmensa teatralidad del texto.

Al igual que Cervantes en la segunda parte de El Quijote, Saramago encadena una escena tras otra. No importa que no tenga una continuidad temporal, que Caín viaje hacia delante y hacia atrás en el tiempo. Da igual. La historia tiene coherencia por el devenir del protagonista y la relación con su creador.

En el mundo, el supremo hacedor está en lo alto. Con no demasiada gana, sigue haciendo hombres, muñecos que va terminando y arrojando al mundo, abandonándolos a su libre albedrío. Abajo, un inmenso montón de muñecos, la humanidad creada, se amontona a sus pies. Caín acaba de matar a su hermano y se enfrenta a Dios.

En la representación, Saramago, que se hace presente en la representación en forma de títere, se adentra en otras consideraciones porque Caín es su Caín, un personaje marcado por Dios que se rebela contra él, alguien que no acepta a ese Dios ni su obra, ni sus acciones y su voz está presente en la de los actores. Al contrario que los muñecos, su discurso es real y su opinión surge de la vida. Los muñecos no interpretan lo que pasa, son testigos de lo que sucede en la literalidad tan cruel y sangrienta de los textos antiguos.

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