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María Viedma: "Fake news ha habido siempre, pero hoy circulan más rápido"

Nacida en Málaga hace 51 años, publicó su primera novela con una editorial de Sarrión, y el 19 de septiembre presenta en Teruel su segundo libro: 'Taxil. Nunca digas la verdad'.  

María Viedma: "Fake news ha habido siempre, pero hoy circulan más rápido"
María Viedma, ante la alcazaba de su Málaga natal.
Heraldo.es

¿Cómo termina una escritora malagueña editando novela histórica en Sarrión?

Mi primera novela, ‘El mar de Salomón’, estuvo rodando durante tres años hasta que Muñoz Moya, de Sarrión, confió en mí y la publicó. El editor acababa de incorporar a su oferta una línea de narrativa. Estuve en el momento oportuno en el lugar adecuado.

¿Y qué cuenta en ella?

Transcurre en el siglo X antes de nuestra era. Cuenta cómo llega Salomón a convertirse en rey tras luchas fratricidas.

¿Cómo se tomó su editor de Sarrión que su segunda novela, ‘Taxil. Nunca digas la verdad’, salga en otra editorial?

Yo le dije: voy a tener un hijo con otro -se ríe-. Aceptó la infidelidad y tenemos buena relación

¿Quién es Leo Taxil, el eje de la novela que presenta en el Casino de Teruel el 19 de septiembre?

Portada de la novela 'Taxil', de Maria Viedma, inspirada en un caso real de noticia falsa en el siglo XIX.
Portada de la novela 'Taxil', de Maria Viedma, inspirada en un caso real de noticia falsa en el siglo XIX.
Heraldo.es

Fue un escritor, editor y librero que durante 13 años, a finales del siglo XIX, engañó a la Iglesia y al mundo contando que existía un complot masónico-satánico para traer el imperio de Lucifer al mundo. Consiguió que hasta el papa León XIII le creyera. Tuvo un éxito editorial sin precedentes. Y eso que en una etapa anterior fue un ferviente anticlerical y masón.

¿Cómo consiguió el beneplácito del Papa?

Hizo un acto de arrepentimiento público de su etapa anticlerical y se pasó al lado contrario. Denigró a la masonería y consiguió un gran éxito editorial. El negocio era su motivación. Yo presumo que en el trasfondo de todas las noticias falsas, como las que divulgó Taxil, está el poder y la búsqueda del beneficio material.

Entonces, ¿las ‘fake news’ llegaron mucho antes que internet?

 

Siempre han existido las noticias falsas, la propaganda y la contrapropaganda, pero lo nuevo es la velocidad de difusión gracias a internet y a las redes sociales. Los seres humanos estamos hechos de la misma pasta y lo mismo que nos tragamos las trolas de Taxil en el siglo XIX nos tragamos las ‘fake news’ ahora.

¿Cuál fue la clave del éxito en el caso de Taxil?

La misma que hoy. A todos nos gusta el morbo y a veces preferimos la ficción a la gris realidad. Una sociedad secreta que celebraba orgías aberrantes y crímenes rituales, con manipulación política incluida, era muy atractiva. Él conocía, además, el poder la imagen y sus escritos incluían ilustraciones subidas de tono. Hoy es lo mismo.

Y parece que le funcionó.

Las falsas noticias de Taxil las compraba un público conservador que estaba predispuesto. Hoy sucede igual. Las falsas noticias interpelan a quien está abierto a consumirlas. Muchas veces nos enteramos de que son mentira pero decimos «sí, pero algo habrá».

Oyéndola hablar surge la sospecha de que alguna ‘fake’ ha quedado como verdad histórica simplemente porque su creador no la desmintió.

Sí, yo tengo esa sospecha. Pero hay personas que todavía tienen una visión distorsionada de la masonería por culpa de Taxil y porque el régimen franquista utilizó sus argumentos, que quedaron en el imaginario colectivo español.

¿Por qué existe predisposición contra la masonería?

El recelo subsiste en los países de fuertes raíces católicas y también en regímenes totalitarios. Gran Bretaña, por el contrario, es un país con una larga tradición democrática donde grandes maestres han sido reyes. Todo lo que es secreto despierta inquietud. Es una buena base para la imaginación.

¿Por cierto, cómo acabó Taxil?

Su trola creció tanto que se celebró un congreso internacional antimasónico al que acudió lo más granado del conservadurismo europeo. Uno de los puntos esenciales era Taxil y sus creaciones. Le creyeron todos, pero una semana después desveló el engaño y desapareció. Lo curioso es que sus mentiras persistieron porque a la gente le cuesta aceptar que ha sido engañada.  

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