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Un documental reaviva el misterio del robo del cráneo de Goya

Una investigación que aplica estudios craneométricos refuta la leyenda y cree que la cabeza se quedó en Burdeos.

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Retrato de Francisco de Goya, usado para comparar sus rasgos faciales con los del cráneo hallado.
Museo del Prado

Guarda el Museo de Zaragoza, en sus sótanos, el cuadro de una calavera. Lo pintó en 1849 para el marqués de San Adrián el pintor Dionisio Fierros. En su reverso, escrito a mano, está el título: ‘Cráneo de Goya’. Lo curioso es que no fue hasta 1888, año en que tuvo lugar la exhumación de los restos de Goya en el cementerio de Burdeos para trasladarlos a España, cuando se supo que el genio aragonés estaba enterrado sin cabeza.

La historia del desaparecido cráneo de Goya es a medias tétrica, a medias romántica. La cuenta ahora el cineasta madrileño Samuel Alarcón en su largometraje ‘Oscuro y Lucientes’, que ha reavivado un misterio que parece no tener solución. "Conocía la historia desde niño, cuando mi padre me llevaba al cerro de San Isidro y me contó las distintas exhumaciones de Goya. En 2013 empecé a hilar varias de las historias rocambolescas en torno a la cabeza del pintor y decidí realizar este largometraje", cuenta Alarcón, para quien la gran sorpresa fue llegar al cuadro de Fierros. "Que una pintura pudiera abrir un enigma de un enterramiento resulta fascinante".

‘Oscuro y Lucientes’ empieza con los últimos días de Goya en Burdeos, su muerte el 16 de abril de 1828 y su entierro en el cementerio de La Chartreuse. Se le dio sepultura en la cripta de su consuegro Martín Miguel de Goicoechea, fallecido tres años antes. Tendrían que pasar casi 50 años para que el cónsul español en Burdeos, Joaquín Pereyra, reparara en la existencia de la sepultura y comunicase a las autoridades españolas la necesidad de repatriar los restos de Goya. Así, en 1888, tuvo lugar la exhumación, en la que estaba el propio Pereyra, junto a autoridades como Gustave Labat. "Nos encontramos en presencia de dos cajas, sin ninguna placa. Procedimos a abrir ambas y, en la más alejada de la entrada, estaban los huesos de una persona. En la otra, todos los de otro cuerpo, excepto la cabeza", escribió Pereyra en su momento. No había duda de que la osamenta sin cabeza era de Goya, pues tenía la capa y el rosario con los que había sido enterrado.

¿Decapitado antes o después?

"Cortar una cabeza a un cadáver no es nada fácil. Hay huesos, músculos y tendones. Y sangre, mucha sangre", describe Héctor Vallés, otorrino zaragozano, estudioso de la sordera del pintor de Fuendetodos y de sus últimos años en Burdeos. "En este misterio hay que recordar, además, que en Europa avanzaba entonces una nueva rama médica, la Frenología, teoría que afirmaba que se podían saber los rasgos de la personalidad según la forma del cráneo. En Burdeos estaba el Instituto Frenológico y Goya bien pudo haber donado su cráneo para que se estudiase". Según esta teoría, la cabeza se habría cortado en el depósito del cementerio de La Chartreuse justo antes del entierro.

El documental ‘Oscuro y Lucientes’ recopila interesantes datos sobre el cuadro de Dionisio Fierros. Primero, que el marqués de San Adrián, quien encargó la pintura, había coincidido con Goya en Burdeos. Segundo, que Fierros había pintado el cuadro 40 años antes de saberse que al cuerpo de Goya le faltaba la cabeza. En tercer lugar, y según investigó el nieto de Fierros, Dionisio Gamallo, el pintor tenía un cráneo en su estudio, del que no se separaba. Una calavera que después heredaría su hijo Nicolás, quien se la llevó a Salamanca cuando empezó los estudios de Medicina. Cráneo que acabó destruido tras hacer Nicolás un experimento con él.

¿Sería ese el fin del cráneo de Goya? Vallés refuta esta teoría y lo hace con un estudio craneométrico que ha realizado según los principios de la anatomía forense. Vallés ha medido las proporciones de la calavera de Fierros con las del último retrato de Goya, realizado por el pintor Vicente López Portaña en 1826. "Coinciden perfectamente, no hay duda de que Fierros fue al Prado y se inspiró en el cuadro de López Portaña". Se dice también que el cuadro de Fierros se llamaba originalmente de otra manera y se añadió el título ‘Cráneo de Goya’ después para revalorizarlo.

El documental ‘Oscuro y Lucientes’ aún no se ha proyectado en Aragón y la distribuidora está a la espera de conseguir que alguna sala se interese. Sí se ha estrenado en varias ciudades españolas y en los próximos días lo hará en Granada, Mallorca y Burdeos, en el mismo cementerio donde estuvo Goya. Donde empezó toda esta leyenda.

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