Ocio y Cultura

Ángel Petisme gana y recibe en Collioure el Premio Internacional Antonio Machado

Su poemario ‘La camisa de Machado’ es un homenaje al vate y "un libro sobre el poder del pueblo y la utilidad del arte"

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El poeta y cantautor Ángel Petisme (Calatayud, 1961) recibió ayer en Collioure el Prix internacional de Littèrature Antonio Machado 2019 por ‘La camisa de Machado’, poemario que se alzó vencedor entre otros libros de poesía y de cuento, y novelas y ensayos. El hecho de que el galardón coincida con el 80 aniversario de la muerte del poeta sevillano, un 22 de febrero de 1939, y con la primera visita de un presidente de Gobierno español a su tumba le da todavía mayor simbolismo a un premio que ganó el año pasado otro poeta afincado en Aragón como José Malvís. El compositor y cantante trabaja en el disco, ‘Pilar’, dedicado a su madre.

"El título del libro procede de la anécdota familiar: los días en Collioure en que Matea, la cuñada de Machado, hacía la colada, como solo tenían una camisa, no podían bajar a comer juntos en la pensión Quintana. De manera que cuando subía su hermano José, le pasaba la camisa a Antonio. Esa extrema pobreza, no tenían ni papel para escribir ni ropa, me conmovió", dice Petisme.

El poeta y compositor aún encontró otros motivos de inspiración vinculados a su propia vida. "Se da la circunstancia que yo estaba armando este libro en el Hospital Provincial de Zaragoza junto al lecho de mi madre, a la que habían operado de la cadera. El jueves 30 de agosto de 2018 lo terminé, el viernes lo mandé a Francia y esa madrugada mi madre falleció. Yo me acordaba del propio Machado agonizando en la misma habitación junto a Ana Ruiz, en coma, que moriría tres días después, diciéndole: “Adiós, madre, adiós".

Tumba modesta junto al mar

El libro comienza con Antonio Machado (Sevilla, 1875–Collioure, 1939), hablando en primera persona, en plena retirada hacia la frontera, y termina en el cementerio de Collioure una mañana del 22 de febrero. Aclara Petisme: "Reflexiono sobre cómo esa tumba se ha convertido en símbolo de la democracia y de la libertad, la soledad de España".

El autor de ‘Campos de Castilla’ ejerce gran atracción sobre el autor aragonés desde la niñez: "Me gusta Machado desde que empecé a leer poesía en la soledad de un internado en Peralta de la Sal (Huesca) en mi preadolescencia. Él nos sigue recordando desde hace 80 años que la vida y el arte van siempre íntimamente unidas con la belleza, la verdad y la bondad. Cuando estas tres últimas viajan por separado la humanidad está en peligro o seriamente enferma. El pensamiento, la filosofía, la poesía, para él era palabra en el tiempo, el paisaje y la vida cotidiana se hacen luminosas y profundas en sus versos".

Ángel Petisme gana y recibe en Collioure el Premio Internacional Antonio Machado

La tumba de Antonio Machado en Collioure está muy cerca del mar. Ahí se retrató Ángel Petisme el domingo. / Celia Santos.

Para Petisme, que destaca por su compromiso político con los desheredados del mundo, "estamos en deuda con Machado y los miles de Machados asesinados en cunetas y enterrados en fosas comunes. Antonio Machado nos recuerda que la historia no es pasar página mirando hacia otro lado, que para perdonar y olvidar hay que hablar de la verdad, que para no repetirla hay que aprender las lecciones de la historia, que seguimos con el corazón helado por una de las dos España. En el fondo la muerte de Machado con la neumonía y debilidad es la misma muerte de miles de españoles de esos 500.000 abandonados en los campos de concentración de Argelés sur mer, Saint Ciprien, etc.".

En una reflexión sobre las heridas de España y la desconsideración a sus poetas, Petisme dice que "algunas muertes –la de Lorca fusilado, la de Miguel Hernández en la cárcel y la de Machado en el exilio– significan el desprecio, la espalda de España a la razón, a la cultura y al diálogo".

Dice el autor de ‘El dinero es un perro que no pide caricias’ (Premio Miguel Labordeta, 2016) que ‘La camisa de Machado’ «quizá es mi libro más político o cívico, como Machado que es el gran poeta cívico y comprometido de España. Son versículos y poemas largos, con un tono indignado, rabioso y crítico con la realidad circundante. Es un libro sobre el poder del pueblo y el sentido y utilidad del arte».

La convulsa realidad, más allá del panfleto

El libro ‘La camisa de Machado’, del que al lado leemos un poema, está dividido en dos partes. En la primera, ‘Cambio de guardia’, se habla de Europa contra la cuna de la democracia, Grecia, el hartazgo que tenemos de macroeconomía y tecnocracia. "Aparecen la pobreza infantil, los comedores sociales, los ancianos desahuciados, el espíritu del 15–M y la búsqueda de una nueva política", dice Petisme.

En la segunda parte, ‘El cine de Sderot’, el autor juega con secuencias de política contemporánea: "Vemos a los israelíes en una colina comiendo palomitas mientras ven los bombardeos sobre Gaza en el verano del 2014, o asistimos a una conversación con un abuelo, que bien podría ser Mandela, en la isla de Gorée, preguntándose sobre la esclavitud del siglo XXI, los esclavos sexuales, los contratos basura". Petisme medita acerca del nacionalismo español y el independentismo catalán en el poema ‘Cuando se lee poco. Nos sobran balas y nos falta tiza, nos faltan sabios y serenidad’. El rescate del barco de inmigrantes Aquarius le da pie para escribir sobre la Marca España. Confiesa que ha superado el panfleto mediante el lenguaje y el vuelo de sus imágnes.

Ángel Petisme gana y recibe en Collioure el Premio Internacional Antonio Machado

Antonio y Manuel Machado escribieron juntos teatro y luego, tras la Guerra Civil, encarnaron las dos Españas. 

DOS POEMAS INÉDITOS

LA CAMISA DE JOSÉ

¿Llegamos pronto a Sevilla?,

oigo decir a madre, en brazos de Corpus Barga,

mientras descendemos desde la estación

bajo la lluvia y el frío inclementes de enero.

Perdidos en un sueño vagamos calle abajo.

No te oigo ahora, Juan de Mairena.

Ayer es todavía, la noche en un vagón de tren.

Una noche de angustia, madre desvaría, se ha escapado,

se pierde, la encontramos.

¡No se demoren, no se demoren!, nos instan al subir a la ambulancia.

¿Tienen ustedes prisa? Porque yo no, respondo.

Cuando uno se retira no va a ninguna parte,

el exilio es un país imaginario entre el cielo y la nada.

Sólo la tierra en que se muere es nuestra.

Matea me ha lavado la camisa, José me ha dejado la suya

y he podido bajar a cenar.

Las maletas perdidas en Cervià de Ter,

mi maletín con el manuscrito perdido entre Figueras y Cerbère,

todas esas palabras,

toda la poesía amarga y tierna de los hombres,

también se perderá bajo el viento y la lluvia,

tantos equipajes, tantas vidas segadas en las cunetas.

Nada nos pertenece, sin libros, sin papel siquiera para escribir.

José, vamos a ver el mar.

¡Quién pudiera vivir ahí tras una de esas ventanas!,

señalo con la mirada las casitas.

Sí, también oigo los gritos de ese Hitler

en la radio de Madame Quintana.

Tengo asma, me siento tan cansado.

Me hubiese quedado en Madrid a morir con vosotros,

¿qué necesidad tenía yo de huir y adónde

cuando se pierde todo por lo que has vivido?

¿Qué será de las rosas del jardín, mis sobrinas en Rusia?

Huir, sí, pero al tercer mundo con Guiomar

en esa hora nuestra, extirpada del tiempo.

O al cielo de Soria con Leonor,

colgado de las estrellas que la velan.

En coma profundo en la otra cama,

aún siento que me cuida en su delirio.

¡Adiós, madre, adiós madre!

Cerrado el horizonte a cualquier esperanza

presiento ya el final.

Impávido, resignado la espero.

Definitivamente, duerme un sueño tranquilo y verdadero.

*****

COYOACÁN, 1963

Los poetas mueren tristes y pobres,

abandonados. Y nos dejan los mayores tesoros.

Mueren pobres los príncipes de la belleza

y las palabras, con una cerilla en las manos.

Nos hablan de la herencia de la humanidad

y de la luz. Nos llevan al misterio salvaje

de llamar a una puerta donde te esperan,

al sur del tiempo,

con velas encendidas y un agave azul.

Los poetas mastican en sueños las piedras

de la luna y nos preguntan: ¿Qué parte

de lo que eres te llevarías

al país de la espuma?

Se levantan temprano para fumar un cigarrillo,

prenden una cerilla y se les para el corazón.

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