Ocio y Cultura

Javier Macipe ya busca al Mauricio Aznar de su largometraje 'La estrella azul'

El director aragonés lleva cinco años preparando el filme, y busca candidatos al papel en la web elpezamarillo.com.

Javier Macipe, el pasado viernes, con el cartel en el que anuncia la búsqueda de talento para los papeles principales del filme.
Enrique Cidoncha

Javier Macipe es zaragozano, del 87; su infancia transcurrió en el barrio de Casablanca, estudió cine en la EICTV de San Antonio de los Baños (Cuba) y está radicado en Madrid hace ya algunos años. Escribe y dirige películas: su corto ‘Os Meninos do Río’ (2014), rodado en Oporto, le valió una candidatura a los Goya. Macipe lleva junto a su socia Amelia Hernández la productora El Pez Amarillo, y en el último lustro ha dado forma a ‘La estrella azul’, idea romántica que acaba de recibir un notable espaldarazo; Mod Producciones ha creído en el proyecto y se involucra al cien por cien en hacerlo crecer. Firma puntera en el sector nacional de la producción audiovisual, Mod está detrás del nuevo proyecto de Alejandro Amenábar, ‘Mientras dure la guerra’, que se estrena el próximo mes de octubre.

‘La estrella azul’ es un largometraje de ficción que gravita en torno a la figura de Mauricio Aznar, artista del barrio de Casablanca, por cierto; líder de Más Birras (antes de los Golden Zippers, después de Almagato), fue una de la figuras fundamentales de la música popular zaragozana. Falleció en octubre del 2000 a los 36 años. La película comienza la búsqueda de su Mauricio y demás personajes relacionados con la vena musical de la historia; por un lado, actores que puedan tocar un instrumento y músicos, con edades entre los 16 y los 22 años y también entre los  30 y 40 para atender a las dos edades de Mauricio reflejadas en el guión. Más adelante se buscará el resto del reparto. Los interesados deben registrar sus candidaturas en la página web elpezamarillo.com.

Macipe se va muy atrás en su propia biografía para explicar qué le ha llevado a embarcarse en esta aventura. "La figura de Mauricio Aznar lleva conmigo desde que era un niño. Mi hermano me ponía la música de un artista que además era del barrio; para mí estaba al nivel de Elvis. Cuando empecé a estudiar cine, con 18 años, hice un corto y quería poner música de Mauricio; ahí conocí a Inge, su madre. Le encantó el corto y me dijo que algún día tenía que hacer una película sobre su hijo. Se me quedó grabado el reto; seguimos en contacto, fui conociendo más el amor por la música tradicional argentina que profesó Mauricio al final de su vida, y cuando acabé con ‘Os Meninos do Río’ entendí que ya podía lanzarme a esta aventura. Hace cinco años de eso, y aquí estoy".

El proceso de trabajo ha sido minucioso… y aún falta. "Lo primero fue entrevistar a Inge; fueron muchas tardes grabando en su casa. Luego fui ampliando el círculo con sus amigos, empezando por Gabriel Sopeña y siguiendo por Jaime González de Almagato; cada persona con la que hablaba me llevaba a otras, y así llegué a unas 50; a Mauricio no le faltaban amigos. Luego fui a Argentina, a la zona de Santiago del Estero, para repetir el viaje de conocimiento que hizo Mauricio en su día; hablé con miembros de la familia Carabajal, fundamental en la tradición de la chacarera, estuve en casa de Atahualpa Yupanqui... acabé volviendo una segunda vez. Reuní toda la documentación posible: las cintas que escuchaba de pequeño, que me cedió su esposa Olga, libros, cartas, fotos familiares… de todo".

Un guión que enamora

Amelia, su socia en El Pez Amarillo, también ejerce una apuesta personal por el rock’n’roll en este proyecto. "Desde luego –apunta Macipe– porque son cinco años a riesgo; que el director crea en su sueño es una cosa, y que otra persona también lo haga con la misma intensidad, otra. Sin ella no habría llegado aquí. En el segundo viaje a Argentina conocí a Hernán Musaluppo, un productor excelente; leyó el guión, le encantó y me dijo que quería producir la película. Él habría trabajado con Mod; se encontraron en el festival de Cannes poco después y Hernán les habló del proyecto de un español al que había conocido en Argentina. Les picó la curiosidad, me contactaron, les gustó el guión y estuvieron un buen tiempo dándole vueltas, pero les había enamorado la historia y han apostado por ella. ‘La estrella azul’ quiere llegar a mucha gente, saltar fronteras, pero la motivación y el enfoque artístico no corren peligro; es maravilloso que una productora de tanta envergadura crea en un proyecto así y respete el enfoque del creador. Ahora hay que buscar protagonistas".

Macipe aclara que ‘La estrella azul’ no es el típico ‘biopic’ documental. "Es ficción; Mauricio es el protagonista, pero representa a una figura universal, el hombre que renunció al éxito para perseguir un sueño que estaba más allá del cortoplacismo. Hay licencias en el guión, pero la esencia de lo que fue Mauricio se retrata con fidelidad; la historia describe su continua evolución como artista. Él medía el éxito con parámetros propios, le daba igual tocar en la calle o ante miles de personas. Murió antes de haber podido alargar lo suficiente su trayectoria artística; el tiempo hubiera puesto las cosas en su sitio. Muchos de sus primeros seguidores pensaban que había traicionado al rock, y los de la última etapa juzgaban la primera como algo vano. En la película no se juzga al personaje: se valoran sus elecciones. El espíritu del rock’n’roll no desapareció en Mauricio, pero no lo asociaba a un estilo de música".

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