Ocio y Cultura

Sôber trae su 'Sinfonía del Paradÿsso' a Las Esquinas con la épica como bandera

La Barcelona Rock Orchestra arropa al grupo madrileño en su recital zaragozano de este sábado (22.00).

Carlos Escobedo (bajista y cantante de Sôber) en plena acción.
Javier Bragado

Carlos Escobedo (bajo, voz) fundó Sôber hace 25 años junto al guitarrista (y artista del tatuaje) Antonio Bernardini. Pronto se sumó al proyecto el hermano de Carlos, Jorge (guitarra). Por la batería pasaron Elías Romero y Luis Miguel Planelló antes de que se asentara en el puesto Alberto Madrid, fallecido en 2006 tras un accidente de tráfico; la banda estaba en barbecho por aquel entonces. Cuando regresó en 2010, lo hizo con Manu Reyes en la batería y los tres miembros originales; este cuarteto actúa este sábado en el Teatro de las Esquinas (22.00) con el arropo de la Barcelona Rock Orchestra, para interpretar ‘La Sinfonía del Paradÿsso’, torrente de nueva vida para las canciones del álbum catártico en la carrera de la banda madrileña.  ‘Paradÿsso’ salió en 2002 y llevó al grupo al tope de las listas, además de conquistar a público ajeno al rock. Las entradas cuestan 25 euros (pista) y 30 (sentado); también hay entrada VIP a 50 euros.

Carlos Escobedo explica el origen de esta idea, que se ha venido exhibiendo en los últimos meses por los escenarios. "El disco ya tenía ciertas connotaciones aptas para ponerle la guinda sinfónica; canciones como ‘Hemoglobina’ o la propia ‘Paradÿsso’ llevaban cuarteto de cuerdas, por ejemplo. El punto épico de nuestra música siempre ha estado ahí, y nos hemos encargado de cuidarlo; es verdad que en su día no se nos pasó por la cabeza intentar un arropo sinfónico, pero haciendo la revisión de aquel trabajo vimos interesante probar con esto; experimentamos junto a la Orquesta de Cámara de Siero, y lo que ocurrió en Asturias nos dio alas para soñar, vimos nuevas posibilidades a este disco con la carga de todos los metales, las arpas, violines, pianos… al final tiene hechuras de banda sonora".

Motor engrasado

Las pretensiones de la banda con este disco no pasaban de la propia grabación y la presentación oficial en Madrid, pero la respuesta del público sobrepasó las expectativas. "Nos liamos la manta a la cabeza y concebimos esta gira con el apoyo de una sinfónica en cada punto. Es una idea compleja a nivel de producción, pero hasta ahora solo nos ha dado alegrías; estamos disfrutando al 200 por 100. En Zaragoza intentamos contar con una formación local, pero la cosa no fructificó y, como ya habíamos trabajado con la Barcelona Rock Orchestra al aire libre y a cubierto, me pareció buena idea llamarles; el esquema ya está empastado tras varias experiencias, y va como un motor V8; fino, fino. Estoy tranquilo con el concierto de Zaragoza; la orquesta es impecable, conocemos el escenario y hemos preparado el espectáculo a conciencia", afirma Escobedo.

La producción no para durante la gira. "Me pillas frente al ordenador –señala Carlos Escobedo– con temas nuevos en marcha; disfruto componiendo sin apuros. En aquellos años de tanto eco acabamos quemados porque no dirigíamos nuestro presente y menos aún el futuro; disfrutabas de la música, ganábamos dinero, pero no compensaba. Ahora trabajamos con gente que piensa como nosotros; El Dromedario, batería de Marea, es un gran manager y músico, y cuando estás a gusto es más fácil ofrecer un rendimiento pleno al público".

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