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'La escuela', el cómic solidario que triunfa en España

El aragonés Javirroyo, autor de esta historia emotiva sobre un proyecto de micromecenazgo en Senegal

Ilustración del cómic 'La escuela'.
Ilustración del cómic 'La escuela'.

El cómic aragonés del momento se titula ‘La escuela’, ha sido concebido en Barcelona y está ambientado en Senegal. Su autor es el ilustrador y diseñador Javirroyo (Javier Royo Espallargas, Zaragoza, 1972), fundador y editor del semanario de humor gráfico ‘online’ ‘El Estafador’, y creador del famoso personaje de La Cebolla Asesina, que protagonizó historias hoy veneradas (y codiciadas) por los fanáticos del noveno arte.

‘La escuela’ tiene el ‘toque’ de Javierroyo, especialmente en su grafismo limpio y contundente, pero es otra cosa. En sus páginas, galardonadas hace unos días en el Salón del Cómic de Zaragoza, late la solidaridad. A través de un amigo arquitecto, Javier Royo entró en contacto con Foundawtion, una fundación que estaba intentando poner en marcha un instituto de enseñanza secundaria en Thionck Essyl, Senegal. Fue a dar un taller allí y se comprometió con el proyecto. «Solo tienen un instituto de secundaria con casi 100 alumnos por aula, y la mitad de los niños que acaba primaria deja los estudios simplemente porque no hay plazas para estudiar». ¿Cómo podía ayudar al proyecto? «Pues haciendo lo que sé: dibujar», relata. Y así nació ‘La escuela’, un cómic que se planteaba como puntal de una campaña de micromecenazgo para continuar la construcción de la escuela. Pero Javier acude periódicamente a Senegal para impartir talleres de arte a los chavales, y el cómic se fue enriqueciendo durante su gestación. Habla de los trabajos de construcción, sí, pero también de otras realidades y percepciones; de cómo se ve Europa desde África, y viceversa.

Tópicos y errores comunes

«Tenemos una visión simplificada y llena de tópicos, y la realidad es mucho más compleja y rica, en ambos sentidos –subraya–. En buena parte de Senegal, por ejemplo, no hay agua corriente y el tendido eléctrico se está haciendo ahora, pero casi todos los adultos tienen un móvil con datos. Y la imagen que tienen de nosotros a menudo es la que toman de nuestras redes sociales, que está muy distorsionada. Y, desde nuestro lado, tenemos una visión reduccionista de África y solo vemos que es un continente donde hay hambre. La hay, obviamente, pero África es un continente desconocido y complejo, donde la mayor parte de la gente vive de una forma mucho más cercana que nosotros a la naturaleza, tiene más tiempo libre, consume mucho menos...».

Por eso su autor define ‘La escuela’ como un «documental ilustrado» más que un cómic, al menos en el sentido tradicional del término.

Javirroyo creció en el barrio zaragozano del Picarral, y fue en el colegio San Braulio, y de la mano del profesor Andrés Gracia, donde descubrió el dibujo y la ilustración. «Era un maestro muy motivador. También daba gimnasia, y ese aliento que tenía para los chavales explica que de un barrio humilde y popular hayan salido grandes deportistas. Yo era malo compitiendo, pero el profesor hacía un periódico escolar y valoraba mucho mi trabajo como dibujante. Empecé copiando escenas de ‘Mortadelo y Filemón’ y regalándoselas a mis compañeros de clase para hacerme querer», recuerda. Luego llegarían el bachillerato artístico, los estudios de Bellas Artes en Bilbao, el cómic, el diseño gráfico...

Hoy, Javier Royo no ha abandonado su pasión por el noveno arte, pero es uno de los diseñadores más aplaudidos del país: acaba de perfilar una colección para la editorial Santillana y actualmente su estudio trabaja en el diseño de la identidad del hospital Vall d’Hebrón de Barcelona. Encargos importantes, de prestigio, aunque quizá, en su fuero interno, pocos trabajos le satisfagan más que los que desarrolla con los ojos puestos en Senegal. «En mi estudio de diseño estamos seis personas y es mi faceta más social, por decirlo así. Un buen diseño responde siempre a una necesidad, ayuda a que las cosas se entiendan mejor. Lo que hago en el campo del cómic y la ilustración son apuestas más personales».

Como ‘La escuela’. La real, la construida en Thionck Essyl, estará terminada en octubre. Se ha hecho mano a mano con los senegaleses, en madera y adobe, y se entregará en octubre al Ministerio de Educación del país africano, que tendrá que dotarla de profesores. El cómic logró sobradamente su objetivo económico, pero Foundawtion (foundawtion.org) busca apoyo para otros proyectos educativos, sociales e incluso económicos, analizando las posibilidades de productos locales como el mango o el bambú. «Los que colaboramos somos voluntarios –subraya Javier Royo–. No ha habido ni un solo euro recaudado que no haya ido a la escuela».

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