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Ocio y Cultura

El FIZ pasa otra página en el calendario con lleno de público y buenas vibraciones

Los Planetas se reencuentran con el público zaragozano en una noche de llenazo en la Multiusos

Viva Suecia, ayer, en el FIZ
El FIZ pasa otra página en el calendario con lleno de público y buenas vibraciones
José Miguel Marco

«¿Ya van dieciocho? Pero si me acuerdo del primero como si fuera ayer... de pronto me siento viejo». La cara de Javi pasa de flema a poema en un segundo a las afueras de la sala Multiusos, justo cuando comenzaba la actuación inicial del XVIII Festival Independiente de Zaragoza, el FIZ para todos los presentes. «Tira, Javi, que acaban de empezar. Nada de bajonas», le decían dos colegas mientras entraban a la sala. Los Crâpulas, encargados de abrir fuego, salieron adelante del reto la mar de bien. Lo suyo es el humor quedón, la autoparodia y la aceleración. Aplicados todos los ingredientes, consiguieron mantener a dos centenares de fieles, número mayor del conseguido por varios de sus antecesores en el ingrato turno, y sacaron adelante su repertorio entre vivas (y jocosos alfilerazos) a Binéfar, vaya usted a saber por qué.

Iria llegó corriendo al inicio del segundo bolo. Venía de avanzadilla entre los suyos, porque la banda que le había hecho acudir al festival tocaba en segundo lugar, y no quería perdérsela. «Será la cuarta vez que los vea. Me encantan Los Punsetes, las letras, la música, la actitud». Con Adriana Paniagua, la cantante de los madrileños, es fácil quedarse hipnotizado. Los avezados en la escena independiente nacional saben de sobra que va a permanecer hierática durante todo el concierto (ayer, a un lado, en estudiada asimetría) con los brazos pegados al cuerpo, sin mover un músculo. Menudean los juegos entre la audiencia. «Hemos apostado a que hoy sí va a bailar, va a ocurrir en Zaragoza -afirma una pareja- pero si no pasa, que es lo más probable, da igual». Y no, no pasa.

Confianza ciega

José María, que ha venido sobre todo por Dorian y los británicos Django Django, corrobora el asunto. «Claro que da igual. Yo la amo un poco. Django Django me encantan, los vi en el Dcode de Madrid, son muy buenos. Con Los Planetas ya veremos, nunca se sabe, aunque esas canciones de los primeros noventa las llevamos todos en el corazón». Mario es de los que esperan mucho de los granadinos, sobre todo porque ha venido un colega de la ciudad andaluza para ver en acción a sus paisanos. «Todos tienen algo que ofrecer», afirmó.

En los interludios, la gente se entretenía en la plaza con una curiosa iniciativa de Ámbar IPA: un juego ferial de tiro con arco para tumbar latas de cerveza. Dentro, Ibercaja puso un ‘photocall’ con croma que colocaba un fondo de cartel festivalero tras los fotografiados. Se repartía una copia física por persona y se enviaban por correo; cual Superratón con el ‘no se vayan todavía, aún hay más’, el encargado de las fotos avisaba que si se subía a Instagram con el hashtag #VamosFiz, se entraba en el sorteo de una edición especial del ‘Zona temporalmente autónoma’ de Los Planetas.

A pesar de las cinco hileras de venta, las filas para comprar los ‘tokens’ del festival -cada uno vale 2.5 euros- fueron kilométricas. Cuando se corría la voz de otro punto de venta en la plaza, la cosa se aligeraba. Llegó Viva Suecia y al principio hubo división de opiniones, pero el común denominador echó el resto y de mitad al final, la gente coreaba las canciones. Luego salieron Los Planetas, el personal se preguntaba si estarían enchufados... y sí, lo estuvieron. Desde el primer acorde.

Furor

La noche del FIZ seguiría con Django Django, Dorian y el broche de Guille Milkyway a los platos. Mucha gente, mucha entrega, mucho de todo. Cruzada la línea de la mayoría de edad, el FIZ ha cantado bingo. El año que viene, más... y puestos a pedir, que sea con alguna estrella de las inmensas que solían venir. Aunque esas estrellas cuesten muchos dineros, soñar es gratis.

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