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Ocio y Cultura

Alejandro Palomas: "La familia es como el laboratorio de mis ensayos"

El escritor barcelonés presentó el pasado jueves en la librería Cálamo de Zaragoza su novela ‘Un amor’ (Destino), galardonada con el Premio Nadal 2018.

El escritor Alejandro Palomas, en su visita a Zaragoza, el pasado jueves.
El escritor Alejandro Palomas, en su visita a Zaragoza, el pasado jueves.
José Miguel Marco

Da la sensación de que está haciendo su propia ‘Comedia humana’, a la manera de Balzac.

Al principio no era deliberado, pero cada vez lo tengo más claro. Por ahora he publicado ‘Una madre’, ‘Un perro’ y esta novela, ‘Un amor’, y ‘Las dos orillas’, que es el libro ilustrado que también forma parte de esta serie. No es una trilogía: es un mundo en el que se van añadiendo elementos, ‘tempos’, episodios, personajes. Me encuentro muy cómodo en esa construcción.

Ese mundo sería un poco el del serial, y hay mucho de usted.

Sí. Quizá por ello me interesa tanto Charles Dickens. Un autor es un mundo y es algo más que un fabricante de historias. Cuento un mundo que llevo conmigo y lo voy elaborando y ensanchando a medida que maduro. Y me gustaría seguir aquí, pero no sé…

¿Por qué no lo sabe?

Por la industria, sobre todo. Hasta ahora, el público lector me sigue, recibo muchísimas cartas. Esto es brutal y alucinante, tan milagroso.

¿Qué?

Que los lectores y las lectoras se meten en este mundo y quieran participar, y que lo consideren suyo. Me hablan como si ellos formaran parte de esta familia. A veces, tengo la sensación de que estas novelas de familia son más que una aventura literaria: son patrimonio de la vida de mucha gente. Además, ahora vamos a hacer la película de ‘Una madre’ y la de ‘Un hijo’ también está en marcha con la productora Capitán Araña.

¿Cuál es la importancia del punto de vista, de ese narrador que se parece a usted?

Yo tenía muy claro que las cosas las iba a contar siempre el mismo personaje. Fer, que es el que, supuestamente, se parece más a mí. Sabía que todas las novelas empezarán con la misma frase de ‘Mrs, Dalloway’ de Virginia Woolf, que es mi novela favorita: "Mamá me ha dicho que ella misma compraría las flores". Porque, en realidad, todas mis novelas son un regreso a esa novela.

García Márquez decía que le impresionaba su sentido del tiempo. ¿A usted?

Me conmueve el manejo del tiempo y el movimiento actoral, cómo los personajes se ven, se mueven, piensan, actúan. El interlineado de la novela es lo que más me interesa. Me parece increíble.

Sigamos: hace novelas corales, las cuenta un personaje que se parece a usted, tiene un perro que se llama Rulfo, como el suyo, y dos hermanas, pero el nexo es Amalia, la madre.

Sí, Amalia está inspirada en mi madre y encarna el concepto mío de personaje total, en el desarrollo del engranaje psicoanalítico de una criatura. En cuanto ha dejado de interesarme como madre y me ha interesado más como mujer, me he encontrado con una gran sorpresa, con una mujer muy desconocida. No es mi madre, es una versión muy mejorada de mi madre…

Separada, albina…

Se separaron mis padres, tengo dos hermanas como Eva y Silvia, la estructura familiar es idéntica.

¿Qué le dicen ellas?

Están encantadas. Les gusta mucho que las descubran. Mi madre ha vivido el castigo por la diferencia, por su condición de albina, fue maltratada en su relación de pareja. Ella parte del bando perdedor porque se ha sentido fea, mal mirada, no querida. Insegura.

¿Es ‘Un amor’, de nuevo, una novela sobre los secretos dolorosos de la familia?

Es lo que más me puede interesar del mundo. Yo creo que la familia, en realidad, es como un laboratorio en el que yo hago mis ensayos y mis fórmulas, porque sé que tengo como una red de salvación en la que nunca va a pasar nada grave. Tengo la suerte de tener una familia como la que tengo. Muy perdonadora. Nos hemos perdonado muchas cosas ya, hemos hablado mucho y hemos aprendido algo esencial gracias a estos libros.

¿Qué es?

Han sido terapéuticos para la propia familia. Antes de que aparecieran estas novelas, éramos una familia. Y ahora somos un equipo y funcionamos como un equipo.

¿Qué quiere decir eso?

Hemos hecho el esfuerzo de aprender a abrazarnos. Antes no lo hacíamos. Ahora miramos todos en la misma dirección que converge en mi madre. Orbitamos alrededor de mi madre y la cuidamos muchísimo los tres. Es nuestra madre, pero además la atención responde a algo que a mí me estimula.

¿A qué se refiere?

No soporto que se maltrate a los ancianos o que sean considerados como material sobrante. Los ancianos me inspiran y me dan su sabiduría. Por eso los reivindico siempre en mis libros, donde no se habla de la actualidad. Me dan mucha paz.

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