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Ocio y Cultura

Inés Plana Giné, periodista y escritora: "Mi padre me trasmitió su pasión por la fabulación"

Nacida en Barbastro, vive en Madrid, donde desarrolla su trabajo como directora del magacín ‘Vivir bien’. Acaba de publicar su primera novela.

La periodista y escritora barbastrense Inés Plana.
Inés Plana Giné, periodista y escritora: "Mi padre me trasmitió su pasión por la fabulación"
Daniel Molina

Esta tarde (19.00) presenta en la Librería General de Zaragoza, en compañía de su colega y paisana Encarna Samitier, su novela ‘Morir no es lo que más duele’. ¿Contenta de volver a su tierra de origen?

Muy contenta, porque desde el principio les había insistido a los de la editorial en que Aragón tenía que estar entre los primeros lugares de promoción de la novela. Hoy estaré en Zaragoza, el día 31 la presentaremos en el Museo Diocesano de Barbastro y el 9 de febrero en la librería Santos Ochoa de Huesca.

¿Sigue manteniendo lazos familiares con Barbastro?

Tengo algunos primos y voy de vez en cuando, aunque la mayor parte de mi familia está en Huesca, de donde era mi madre, y en Graus, localidad natal de mi padre. Yo vivo en Madrid desde hace muchos años pero sigo siendo barbastrense y aragonesa por los cuatro costados. Mi corazón es aragonés y orgulloso de serlo.

¿Hay alguna referencia en ‘Morir no es lo que más duele’ a su tierra de origen?

No explícitamente, porque toda la trama de la novela se desarrolla en Madrid y en los alrededores, en la sierra, aunque sí hay algún guiño al pueblo de mi padre, quien me trasmitió su pasión por la fabulación. Mi padre era un hombre culto, aficionado a escribir poesía y algunos cuentos. Por ejemplo, uno titulado ‘Mosqueta’, en el que retrataba la vida de un borrachín de Graus, cuya existencia fue más bien triste, pero él le dio la vuelta y lo convirtió en un personaje feliz y entrañable.

Y los personajes de su novela, ¿son más bien infelices, como aquel personaje grausino?

Son personas a la que la vida somete a muchas pruebas porque tienen que enfrentarse al mal en estado puro, a la crueldad personificada, que tiene un potencial de destrucción enorme. A partir del descubrimiento de un cadáver al que han quitado los ojos y colgado en un árbol, se desarrolla una trama que me ha dado pie para crear personajes de carne y hueso, con personalidades muy complejas y poliédricas. De hecho, al principio, el libro se titulaba ‘Maldad’, pero por distintos motivos le cambiamos el nombre.

Lo que hizo su padre en el cuento citado, entonces, no es tan literario como escribir sobre la infelicidad.

Creo que los personajes de mi novela son bastante literarios porque son más bien solitarios. La soledad es muy atractiva desde el punto de vista creativo. En cambio, la felicidad es más bien efímera y no parece muy rentable. Todos conocemos el ejemplo de esos proyectos fallidos de periódicos que solo publicaban buenas noticias. En esta novela, los personajes tienen que reflexionar sobre la condición humana, se ven obligados a reinventarse, como ocurre en la vida.

¿No había publicado hasta ahora ninguna novela?

Esta es la primera y me ha llevado varios años. Estuve cinco años escribiéndola y, antes, dos más tomando ideas y apuntes. Y el proceso de corrección también ha sido largo y doloroso. Además, mi trabajo de periodista tampoco me deja mucho tiempo libre para desarrollar mis inquietudes literarias.

¿Ha llegado para quedarse en la novela?

Al menos lo intentaré. Ya estoy trabajando en otro ‘thriller’ en el que el teniente de la Guardia Civil Julián Tresser, un personaje que da mucho de sí en el primer libro, sigue siendo el protagonista de nuevas aventuras.

¿Está funcionando bien ‘Morir no es lo que más duele’?

Me dicen de la editorial que muy bien. Estoy contenta de la aceptación que tiene en la calle y del respeto y el cariño con que me están tratando los medios en los que me entrevistan y reseñan el libro. Está viniendo todo como rodado con esta novela milagro, cuyo manuscrito llegó a Belén Bermejo, de Espasa, por la insistencia de mi amiga Amparo Mendo. Y les gustó mucho, y aquí estamos.

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