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Ocio y Cultura

Saúl Jiménez Fortes y Los Maños ponen argumento al final de la Feria de San Jorge

El jurado premió a Serafín Marín como mejor lidiador y a Antonio Muñoz por la mejor vara.

Jiménez Fortes durante la faena a su tercer toro en el festejo de la feria taurina de San Jorge.
Jiménez Fortes durante la faena a su tercer toro en el festejo de la feria taurina de San Jorge.
Efe

El torero Saúl Jiménez Fortes, que cortó una oreja que pudieron ser más de no emborronar con los aceros su última faena, y el toro "Secretario", de la ganadería de Los Maños, pusieron el argumento a la corrida concurso de ganaderías de Zaragoza con la que se puso fin a la Feria de San Jorge.Un malagueño y un "maño"

El primero de Serafín Marín, de Partido de Resina, fue un toro muy en tipo del encaste Pablo Romero, es decir, muy bonito de apariencia, una lámina que se dice en el argot, aunque al final no tuviera más que fachada.

Pasó por el caballo hasta siete veces pero sin aportar la más mínima emoción, al salir siempre huido de cada envite, donde, además, no se empleó debidamente. Un manso en toda regla que, como no podía ser de otra forma, acusó también sobremanera tanto castigo en varas, rajándose a las primeras de cambio en la muleta. Marín no tuvo otra que tirar la toalla ante la imposibilidad de armar faena.

El cuarto fue un sobrero de Luis Algarra, que no entró en concurso, y sustituyó al titular de Fuente Ymbro, devuelto por inválido. Fue el de Algarra un toro que tampoco aportó gran cosa, mansurrón y a la defensiva. Marín anduvo muy dispuesto con él, tratando de sacar agua de un pozo totalmente seco. La ovación final fue premio al esfuerzo realizado.

Pepe Moral sorteó en primer lugar un ejemplar de Parladé al que tampoco le sobró la casta, desarrollando mal estilo en el peto y apagándose también de buenas a primeras en el último tercio, muy remiso a tomar los engaños y sin pasar de las medias arrancadas.

El sevillano quiso mucho siempre, pero la falta de continuidad en las embestidas del astado propició que aquello no tomara vuelo en ningún momento.

El quinto, del Tajo y La Reina, blandeó mucho durante toda su lidia, motivo por el que no le quedó otra a Pepe Moral que desistir tras las continuas protestas del respetable.

Jiménez Fortes se enfrentó en su primer turno a un "alcurrucén" que cumplió sin más en las cuatro veces que entró al caballo, y, aunque noblote para la muleta, su manifiesta falta de raza hizo que sólo durara media faena, la que aprovechó el malagueño para someter al animal a base de entrega y gobierno.

Labor de invención del torero, pues el animal, al verse dominado, empezó a pedir la hora, muy renuente a cualquier afrenta; pero Fortes, en un alarde de no dejarse nada en el tintero, redujo distancias para firmar un epílogo al hilo de las tablas. El descabello que precedió a la estocada no fue óbice para la oreja.

Cerró festejo el toro de la ganadería aragonesa de Los Maños, a la postre, el mejor de la corrida por lo bien que peleó en el peto y lo mucho que duró en la muleta de un Fortes que recetó los mejores muletazos de la tarde dentro de una faena que pudo haber sido de premio grande si no llega a fallar a espadas. Ficha del festejo

Toros, por el siguiente orden, de: Partido de Resina, manso y rajado; Parladé, descastado y sin fuelle; Alcurrucén, noblote pero muy venido a menos por su falta de raza, un sobrero de Luis Algarra que sustituyó a un titular de Fuente Ymbro, manso y a la defensiva; El Tajo y La Reina, muy flojo; y Los Maños, bravo y de buen juego.

Serafín Marín, silencio y ovación.

Pepe Moral, silencio y silencio.

Jiménez Fortes, oreja tras aviso y vuelta al ruedo.

Al finalizar el festejo, el jurado decidió premiar a "Secretario" de Los Maños como el toro más bravo, a Serafín Marín como mejor lidiador y al picador Antonio Muñoz por la mejor vara.

La plaza tuvo algo menos de media entrada.

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