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Ocio y Cultura

Muere la gran belleza rubia italiana, Virna Lisi

La actriz, 'sex symbol' mundial en los sesenta, ha muerto a los 78 años en su casa de Roma.

Muere la gran belleza rubia italiana, Virna Lisi
Muere la gran belleza rubia italiana, Virna Lisi
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La impresión por la muerte de Virna Lisi, fallecida este miércoles en su casa de Roma a los 78 años, es bien comprensible y rastreable entre quienes vivieron los sesenta, época en la que fue un auténtico 'sex symbol' mundial.

Los nacidos después o poco cinéfilos quizá no sepan mucho de su existencia, porque tuvo una carrera larga y decente, con buenas y variadas películas pero pocos títulos que hagan historia. Sin embargo les bastará ahora ver su foto o escenas de sus películas para quedarse de piedra.

Virna Lisa era realmente bella, una de actrices más guapas de la historia del cine y hasta Hollywood trató de convertirla en la sucesora de Marilyn Monroe. Para quienes la conocieron y se enamoraron de ella será una punzada de dolor nostálgico.

En Italia era este miércoles la noticia del día, porque es una de las divas de su cine y fue muy popular toda su vida en televisión, donde trabajó muchísimo, desde los 22 años en un famoso anuncio de pasta de dientes ("Con esa boca puede decir lo que quiera") hasta sus últimas series, cómo no, en papeles de monja.

Fue el final paradójico de una carrera construida sobre el magnetismo sensual de unos ojos verdes, un rostro angelical y una melena rubia, el contrapunto italiano a la belleza mediterránea de Sophia Loren y Claudia Cardinale. A Virna Lisi, formada en el teatro y con papeles de muñequita en televisión, le costó mucho más que a ellas demostrar que además era una buena actriz, y lo era con creces. Tardó mucho en ser reconocida.

Pero los directores, y los más listos, sí lo sabían. Pietro Germi, Dino Risi, Mario Monicelli, los genios de la comedia italiana le sacaron partido.

Sobre todo Germi, que le puso una peluca morena y le dio en 1966 uno de sus papeles más recordados: la cajera Milena, que tontea en un bar con el ingeniero Bisigato en la obra maestra 'Señoras y señores', Palma de Oro en Cannes.

Fue entonces cuando sedujo a Hollywood y se trasladó a Los Ángeles. Su primer filme fue 'Cómo matar a la propia esposa', de Richard Quine, con Jack Lemmon, que la contempla alelado mientras sale en bikini de una tarta de nata y se mordisquea los labios color guinda.

La Paramount explotó al máximo y a todo color su belleza, le dio papeles con Frank Sinatra y Tony Curtis, pero ella acabó hasta el gorro de la disciplina de los estudios y de hacer sólo de mujer florero. "Era su prisionera en una jaula dorada, con séquito de peluqueros, chóferes, lujo y aislamiento. No podía ni ir al supermercado", contó más tarde.

A los tres años, cuando le ofrecieron el papel protagonista de 'Barbarella', que acabó siendo para Jane Fonda, dijo que se iba.

Los abogados de la Paramount le hicieron la guerra, porque estaba a mitad de contrato, pero encontró su punto débil. Su marido lo explicó así: "Mi mujer y yo queremos tener tres hijos, tenemos uno y desde esta noche buscaremos el segundo". Llegaron a un acuerdo, ni en sueños querían una actriz embarazada.

Virna Lisi era seria, inteligente y sabía lo que quería. Dio prioridad a su marido, un arquitecto que fue presidente de la Roma, el club de fútbol, y a su vida familiar.

Frecuentó pocas fiestas y trabajó mucho, no sólo en Italia, también en numerosas producciones internacionales, con Lattuada, Kramer, Losey o Dmytryk.

En su país ganó muchos galardones y en 1994 obtuvo el premio a la mejor actriz en Cannes por su papel de Caterina de Medici en 'La reina Margot', de Patrice Chereau. Evitó la cirugía estética y fumó mucho tiempo un paquete y medio de cigarrillos.

Para ser una belleza divina era muy normal y su idea de su trabajo era esta: "Un actor hoy no es nadie si no está deprimido, no se da aires o no tiene dramas intelectuales. Yo amaba la simplicidad de Mastroianni. Marcello era mi preferido. Se ponía ahí, interpretaba, esperaba la tartera con las albóndigas de su madre y en la pausa de la tarde dormía feliz". Duerme feliz ahora tú también con Mastroianni, dulce Virna Lisi.

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