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Tres ilustradores para Nesquens

Alberto Gamón, Ana Lóbez y Elisa Arguilé ilustran tres álbumes del escritor en una nueva editorial infantil: sinPretensiones.

Portada de 'Un perro'
Tres ilustradores para Nesquens

Un equipo de gente, afín a la Librería Antígona, ha creado una editorial, dedicada al álbum. Y a la literatura infantil, ilustrada, por extensión. Son, entre otros, la bibliotecaria Chus Juste, el escritor Daniel Nesquens, los ilustradores Alberto Gamón, Elisa Arguilé y Ana Lóbez, la librera Julia Millán, etc. La editorial arranca con tres títulos, que han ido apareciendo desde principios de verano hasta ahora: 'Un perro’, ilustrado por Alberto Gamón; 'Un agujero', ilustrado por Ana Lóbez, y 'El sombrero volador', con dibujos de Elisa Arguilé, galardonada por el Premio Nacional de Ilustración. Todos los textos son de Daniel Nesquens, un escritor –y también delineante: es decir alguien que traza líneas, concibe espacios, levanta alzados, alguien que hace castillos...– que se ha ido consolidando en España, pero que también conoce traducciones a varias lenguas europeas.

¿Cuáles son los talentos de Daniel Nesquens? He aquí algunos: ha asimilado muy bien el mundo de Gianni Rodari e incluso el de Dino Buzzati, cierto humor español en la línea de Tono, Fernández Flórez, Casona o Jardiel Poncela; con el paso del tiempo ha encontrado una forma especial de narrar que mezcla el hálito poético, la sutileza, con la extravagancia en lo cotidiano, el sentido del humor y la presencia de la paradoja y el absurdo. Cada vez es más minimalista: sugiere lo máximo con lo mínimo.

En los tres cuentos están presentes algunas de estas características: 'Un perro' es un homenaje a Francia, especialmente a París, del escritor y también del ilustrador Gamón a través de la lluvia y un perro, con una iconografía que conocemos bien: París, Mr. Hulot, Amelie, Simenon, Tintín, Marguerite Duras, etc. El niño no necesita saberlo todo: Alberto Gamón, con sus curiosos dibujos de tono azul-verdoso, domina muy bien el espacio, la sugerencia y la evocación. Su estética es una reinvención personal del cubismo y el constructivismo por la vía de la armonía y una plasticidad más amable.

'Un agujero' cuenta cómo se abre un boquete en una avenida. Y se empiezan a quedar allí como prisioneros algunos seres. Entre ellos, un padre y un niño. Ana Lóbez, que ya había colaborado antes con Daniel Nesquens, logra admirables dibujos: de la ciudad, una ciudad que parece un bosque rojo y negro, de los animales, de los personajes, y traza atractivos fondos en un tono rojizo o del color del papel. Ana Lóbez, que hasta ahora parecía moverse muy bien en el uso del amarillo y del negro, da aquí un gran paso: logra un álbum especial, turbador en algunos rostros, que acaso se mimetice en algunas páginas y trazos con la propia Elisa Arguilé; logra uno de esos cuentos que apetece ver y fijarse en todos sus detalles.

‘El sombrero volador' es otra historia con encanto y con sorpresa. Hace algunos años Nesquens y Arguilé lo habían publicado en otra colección. Elisa Arguilé, que se reinventa en cada uno de sus libros, ha hecho algunos cambios: mantiene la fuerza de las ciudades, la leve deformación de los seres humanos, esos personajes secundarios, que parecía que andaban por ahí como a la deriva... Y ha hecho un libro realmente bonito, muy personal, lleno de matices. Y de ironía. No podía ser tratándose de una ilustradora libre, divertida y muy minuciosa. Es tan consecuente consigo misma que solo parece esforzarse para agradarse a sí misma antes que a nadie. Es así de exigente e inconformista.

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