Despliega el menú
Ocio y Cultura
Suscríbete

EXPOSICIÓN

Jesús Daroca, un pionero del cine en el Palacio de Sástago

Fue un empresario pionero en la distribución cinematográfica en España cuyo legado conforma una de las colecciones de proyectores de cine mudo más importantes del mundo, que se podrá visitar hasta finales de noviembre en la Diputación de Zaragoza.

Las oficinas de Cinematográfica Daroca, con Jesús Daroca al fondo y su hermano, Julián Daroca, en primer término
Jeús Daroca, un pionero de la distribución cinematográrica, en el Palacio de Sástago
CINEMATOGRÁFICA DAROCA

'Orígenes del Cine en España: La distribuidora aragonesa cinematográfica Daroca (1918-1936)', es el título de la exposición que estos días acoge el Palacio de Sástago de la Diputación Provincial de Zaragoza, un repaso a la historia de esta empresa cinematográfica aragonesa que se prolongará hasta el 27 de noviembre.

Cinematográfica Daroca fue fundada en 1918 por el empresario Jesús Daroca Plou, nacido en el municipio zaragozano de Letux, en 1895. Fue uno de los precursores de la exhibición y la distrubición cinematográfica en Aragón y en España, dedicado a la distribución, la venta, el alquiler de películas, la exhibición en el medio rural aragonés y la reparación de todo tipo de aparatos de proyección.

Jesús Daroca, que llegó a acumular un fondo de más de 600 películas mudas y sonoras, tuvo en propiedad filmes como las versiones mudas de 'La Dolores', 'Nobleza Baturra' y 'Gigantes y Cabezudos'.

El diputado delegado de Cultura de la DPZ, José Manuel Larqué, explicó en rueda de prensa que "Daroca cuenta con material cinematográfico para todos los gustos, que ha sido seleccionado especialmente", desde la comedia, el drama, películas del oeste o dibujos animados.

Larqué ha manifestado que desde Diputación "nos sentimos privilegiados por poder contar con esta exposición", que alberga la historia del cine a partir del patrimonio de esta distribuidora familiar.

La exposición está dividida en siete ámbitos que recorren la historia del cine, desde proyectores, aparatos de precine e, incluso, una recreación del despacho del propio Jesús Daroca.

El hijo de Jesús Daroca, Fernando Daroca, se mostró emocionado con la muestra, que para él es "como un sueño". Sobre su padre, ha indicado que "era un gran luchador, una gran persona que nunca se conformaba con lo que sabía".

Un escenario de cine

El Palacio de Sástago es un emplazamiento único, un escenario de cine que rescata a una figura hasta ahora desconocida en el campo de la distribución cinematográfica en España. Su trabajo, convertido en auténtica pasión le llevó a atesorar un buen número de objetos relacionados con su profesión, conformando una colección cinematográfica de inestimable valor.

La cantidad de máquinas de proyección, accesorios y repuestos originales, documentos de compra, manuales y catálogos de la Cinematográfica Daroca es abrumadora. A ello hay que añadir otros objetos como radios, gramófonos, altavoces de sala, repasadoras, rebobinadoras, cortadoras, pegadoras, reostatos, potenciómetros, un acordeón… sin olvidar otro gran legado del señor Daroca, como es el gran número de carteles y pasquines, algunos de ellos únicos, sobre películas que se proyectaban en el primer cuarto del siglo XX.

En aquella época, el espectáculo que ofrecía el cine se convertía en un gran evento social, como se desprende de los catálogos en los que figuran varias salas barcelonesas con un aforo superior a los 4.000 asientos.

El grueso de la colección es sin duda los 50 proyectores de cine mudo y sonoro que se encuentran en perfecto estado de funcionamiento, con sus piezas originales, algunas de ellas modificadas y mejoradas por el propio señor Daroca.

A esto se suma una docena de linternas mágicas y algunos cronos, que forman parte de lo que conocemos como precine y que consistían, en el caso de las linternas, en una cámara oscura con un juego de lentes y un soporte corredizo en el que se colocaban transparencias pintadas sobre placas de vidrio. La cronofotografía, por su parte, se basaba en un sistema que suponía fotografiar con una misma placa por separado las diferentes fases del movimiento sobre un fondo completamente negro.

Toda una vida dedicada al séptimo arte ha hecho posible, gracias al señor Daroca y a su familia, contar con este gran número de objetos, que abarca todas las etapas del cine, desde sus inicios en 1895 hasta 1936, en cuanto a sus piezas más valiosas.

Etiquetas