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Las relaciones de pareja y sus dificultades centran la atención en la Berlinale

Ayer se pudo ver fuera de concurso 'Medianeras', con Pilar López de Ayala, y en competición 'Nader y Simin' y 'The Future'.

El director argentino Gustavo Taretto y la actriz española Pilar López de Ayala, ayer, en Berlín.
Las relaciones de pareja y sus dificultades centran la atención en la Berlinale
J. EISELE/AFP PHOTO

El director argentino Gustavo Taretto presentó ayer en estreno mundial en el Festival de Berlín su largometraje 'Medianeras', protagonizado por la española Pilar López de Ayala, que relata cómo dos jóvenes solitarios y confundidos acaban encontrándose a través de internet pese a ser vecinos.

La película (91 minutos de romanticismo urbano, amable y con inteligentes guiños de humor) se presentó fuera de concurso, dentro de la sección Panorama, que también incluye este año 'También la lluvia', de Icíar Bollaín, y 'Amador', de Fernando León.

«Empecé haciendo la película para explicarme un montón de cosas. Aunque no sé si encontré respuestas. Creo que la vida moderna nos ha puesto en una carrera loca», dijo Taretto tras la proyección. Los «pilares» de su primer largometraje son -según sus palabras- la ciudad de Buenos Aires (en especial su anárquica arquitectura), la «soledad urbana», la «neurosis colectiva», el «aislamiento» y «la búsqueda del amor», como una sucesión de encuentros y fracasos.

'Medianeras' arranca presentando por separado a Martín (Javier Drolas), un diseñador web en un permanente intento de recuperarse de sus múltiples fobias y salir de su aislamiento, y a Mariana (López de Ayala), arquitecta que trabaja de escaparatista y se refugia en su apartamento tras el fracaso de una relación de cuatro años.

El título de la película alude a las paredes ciegas de los edificios que sirven de punto de unión a otro inmueble, y, según el director bonaerense, «tanto en la realidad como en la película, las medianeras unen y separan». «Lo lindo es esa contradicción», agregó.

López de Ayala reconoció que interpretar a una porteña fue «un sueño insensato», pero que desde el primer momento le atrajo el guión, «tan particular y tan poco convencional». «Trabajar en otro idioma o con otros acentos ayuda a la caracterización del personaje y a dar un peso y un color diferente a las palabras», consideró la actriz, de 32 años, que dio vida a una francesa en 'En la ciudad de Sylvia' (2007), de José Luis Guerín.

 

Recuerdo a Panahi

La Berlinale caminó ayer en su sección competitiva por la delicada cuerda de las relaciones de pareja, con dos versiones que no pueden ser más dispares: mientras el iraní Asghar Farhadi conmovió con su potente 'Nader and Simin', la estadounidense Miranda July ofreció una versión que, para algunos, resultó demasiado 'indie'.

Farhadi tenía ayer una sensación agridulce: aunque se sentía feliz por la calurosa acogida de su nuevo trabajo en el festival, al que regresa dos años después de llevarse el Oso de Plata por 'A propósito de Elly', no pudo ocultar su tristeza por su colega y compatriota el director Jafar Panahi, condenado a seis años de prisión en Irán. «Yo he podido venir, pero él no. Creo que a todos los cineastas nos duele», dijo Fardahi, cuya película se centra en Simin, que quiere abandonar Irán con su marido y su hija, pero él se echa atrás porque su padre sufre alzhéimer y le da miedo dejarlo solo. Simin solicita entonces el divorcio y se va de casa.

La garra y la fuerza de los personajes de 'Nader and Simin' contrastó con la segunda película de la jornada, 'The Future', sobre una pareja de treintañeros hastiados de su vida y adictos a internet qeu adoptan a un gato herido. La jornada culminó con una hermosa propuesta visual, en blanco y negro y casi sin diálogos: 'The Turin Horse', del húngaro Béla Tarr.

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