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Cultura privatiza el ISBN

La ¿matrícula¿ propia de cada libro se impuso en España en 1972 y se concedía de forma gratuita a través del Ministerio de Cultura.

Los editores españoles se hacen cago desde ayer del ISBN (International Standard Book Number), el DNI de los libros que se encierra en un código numérico único para cada título y que hasta ahora concedía una agencia internacional radicada en Londres.

En nuestro país era un servicio público y gratuito gestionado por el Ministerio de Cultura. Ahora lo privatiza y cede el control a la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que asume la gestión en España de esta ‘matrícula editorial’, según el convenio firmado en junio entre la FGEE, el Ministerio de Cultura y la Generalitat. El servicio, que de septiembre no estaba operativo al expirar el contrato de Cultura con la empresa encargada del servicio, será de pago a partir del próximo verano. No se conocen las tarifas, aunque se ha manejado precios como tres euros por título.

El ISBN es un sistema internacional que otorga a cada libro un código numérico único que facilita la identificación de autor, título, editor, traductor, fecha y ciudad de edición y número de páginas. Este código de barras específico permite, coordinar y normalizar la identificación de cualquier publicación, utilizar herramientas informáticas para su localización y facilitar la circulación en el mercado editorial.

El ISBN nació en Berlín, a mediados de los 60, siguiendo la iniciativa de editores británicos -a la que se adhirió la edición norteamericana- que es una norma ISO, la Standard ISO 2108, de aplicación internacional voluntaria, no obligatoria. Las reglas de numeración son elaboradas por la Agencia Internacional del ISBN, con sede en Londres, que autoriza y coordina a las agencias locales, entre ellas, la española.

Aquí se implantó en 1972, pero a diferencia de lo que ocurrió en toda Europa donde los editores asumieron la responsabilidad, quedó bajo el control del aún férreo gobierno franquista. “Fue por motivos de censura y control”, según Antonio María de Ávila, director de la federación de editores, quien recuerda que el ISBN “nació con un objetivo comercial y no de mera información bibliográfica”.

Una función que se recupera ahora plenamente. Aunque se desconocen las tarifas que se aplicarán, desde la FGEE se asegura que serán asequibles y alejadas de servicios como el que presta la agencia alemana que cobra 160 euros por cada título registrado. “A un editor que reclame cientos de registros le podrá salir por unos pocos céntimos el título” avanza el responsable del FGEE.

El servicio será de pago a partir del 1 de julio de 2011. Los ingresos que genere la agencia “servirán exclusivamente para cubrir sus gastos de funcionamiento”. La FGEE introducirá “mejoras en los servicios del ISBN con el fin de facilitar, simplificar y abaratar la gestión”.

Realidad

Aseguran los editores que a partir de ahora se tendrá una imagen _“real” del comercio del libro en España, ya que frente a los 70.000 títulos anuales que maneja la FGEE, el ISBN registra 90.000 y frente a 270.000 títulos vivos, la agencia certificaba millón y medio. Unas diferencias debidas a circunstancias como la posibilidad de reclamar un número de ISBN “para casi cualquier cosa, como que un profesor desee registraba sus apuntes para hacer currículum”.

La FGEE pondrá en marcha “de inmediato” un proceso de convergencia para que la información sobre los productos editoriales de la plataforma Dilve, el primer Distribuidor del Libro Español en Venta, que gestiona ya más de 270.000 títulos, de modo que “la información generada por la Agencia del ISBN confluya y estén ambas al servicio de los operadores de la cadena del libro en España”.

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