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PINTURA

El brillante costumbrismo de Segrelles, en la Galería Salduba

Hasta el 27 de diciembre se puede contemplar en la sala zaragozana una colección de óleos del pintor valenciano.

Una de las obras de Eustaquio Segrelles que exhibe la Galería Salduba.
El brillante costumbrismo de Segrelles, en la Galería Salduba

La Galería Salduba de Zaragoza exhibe estos días (hasta el 27 de diciembre) un conjunto de óleos del pintor valenciano Eustaquio Segrelles, seguidor de la brillante corriente impresionista levantina de artistas como Joaquín Sorolla, Martínez Cubells o Ignacio Pinazo. "Cuando yo empecé, hace 54 años, el impresionismo estaba en alza, no había tanta corriente vanguardista. Yo seguí la escuela de mis antepasados, me veía muy dentro de esa línea y así he continuado", dice Segrelles, cuyas vivísimas y luminosas escenas costumbristas le han dado fama.

"Son cosas que ya se han perdido: el arado, la siega, los pescadores subiendo las barcas con bueyes, eso que no veremos nunca más es mi base. Eran cosas muy artísticas para pintar", explica este artista. "Durante 25 años, siempre pinté del natural, pero hoy día todo lo que hago sale del estudio", comenta Segrelles.

En su juventud, viajó y pintó gracias a distintas becas. Una lo llevó a El Aaiún a principios de los 70. Asegura que, en aquella época, no percibió la problemática que recientemente ha puesto en primera plana esta zona del Sáhara. "Yo era muy joven, iba a donde me dejasen. Ahora no iría, no es lo mismo viajar con 75 años que con 25; si hay que correr, ahora no podría", bromea Segrelles, que fue allí a "pintar paisajes, moritos y moritas, el ambiente? todo aquello es muy bonito. Aún hago cosas de Tánger, Marruecos o Egipto".

Antes de centrarse en la pintura, Segrelles -que estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos- comenzó a ganarse la vida como dibujante de tebeos, vertiente que abandonó después. "A los 14 empecé con el cómic y a la par pintaba. Llegué a hacer cosas interesantes, para Inglaterra o EE. UU., y estaban muy bien pagados, muy cotizados. Llegué a independizarme gracias a ellos. Dibujé todo lo imaginable: vikingos, platillos volantes, cosas históricas como 'Cabeza de Vaca', muchas de romanos?", recuerda. Segrelles también coqueteó con la escultura unos años: "Lo pasé bien, pero lo dejé porque creo que es preciso meterse de lleno en algo y a mí lo que me llamaba era la pintura".

Aunque trabaja mucho al óleo, no ha perdido la afición a dibujar. Hace unos años hizo un encargo "muy especial": poner imágenes a 'Don Quijote de la Mancha'. "Me lo encargaron en Alcalá de Henares, allí nació Cervantes. Hice más de 50 ilustraciones y 250 dibujos", cuenta. Como pintor acaba de empezar a explorar nuevos temas: "Lo más reciente que he pintado han sido cosas siderales: ahora estoy con Marte, luego pasaré a nebulosas, la Luna? Me parecen interesantes", afirma.

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