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617 visitas al mes en la remozada casa etnológica

Herramientas textiles que se exhiben en el segundo piso.
617 visitas al mes en la remozada casa etnológica
OLIVER DUCH

Desde su reapertura el pasado 22 de junio, la sección de etnología del Museo de Zaragoza, que abre sus puertas en la casa ansotana del parque José Antonio Labordeta, está recibiendo una media de 617 visitas diarias. Un número importante si se compara con las personas que se acercan al centro sobre cerámica que se encuentra a escasos metros, pero que sigue revelando que estos fondos continúan siendo unos grandes desconocidos.

Tras siete años cerradas al público y una inversión de casi 613.00 euros en su remodelación, las instalaciones volvieron a abrir sus puertas el pasado 22 de junio. Desde julio y hasta principios de diciembre, según datos facilitados por el departamento de Cultura del Gobierno aragonés, han recorrido sus tres plantas 3.087 visitantes, lo que supone una media de 617 al mes. Esta cifra casi triplica las 1.095 entradas contabilizadas a la sección de cerámica.

Durante estos cinco meses, el Museo de Zaragoza en su conjunto ha contado con 22.848 visitas. De ellas, el mayor número, 17.745 (un 77,6%), se han centrado en las dependencias sobre la antigüedad y bellas artes que se encuentran en la plaza de Los Sitios. Además, otras 1.095 personas se han interesado por la colonia Celsa, situada en el municipio zaragozano de Velilla de Ebro.

Las 224 piezas que se exhiben en la sección de etnología, entre las que hay fondos nuevos (el telar de Orés) y otros que se han redescubierto (el llamativo colorido del reloj de Ansó), están llamando la atención por su novedad.

Sin embargo, las 617 visitas mensuales que contabiliza se quedan pequeñas si se comparan con las de otros centros de parecidas características. Es el caso del Museo de Artes Populares de Serrablo del Puente de Sabiñánigo, que arroja un balance de 13.000 visitantes al año, más de mil cada mes. Su director, Javier Lacasta, asegura que este volumen se ha logrado "tras el acuerdo alcanzado con Pirenarium (el parque de los Pirineos en miniatura de la capital serrablesa), por el que la entrada al recinto permite también el acceso al museo, antes estaríamos entre las 7.000 y 8.000". Javier Lacasta insiste en que el gran problema de todos los museos es "su promoción".

La Casa Ansotana luce tras su reforma integral, pero ya ha tenido que ser repintada en algunas fachadas exteriores por los grafitis. Tampoco se libra de los restos del botellón de fin de semana a sus puertas.

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