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Fotografía

Huesca rescata el Archivo Skogler

La Fototeca de la Diputación altoaragonesa ha adquirido 3.414 negativos con imágenes de la Guerra Civil tomadas por el fotógrafo Carlos Skogler y organizará con la Diputación de Zaragoza una gran exposición que se podrá ver en las dos provincias.

Soldados del bando sublevado, fotografiados durante la Guerra Civil en Zaragoza por Carlos Skogler.
Huesca rescata el Archivo Skogler

La Fototeca de la Diputación de Huesca adquirió el pasado mes de junio 3.414 negativos del archivo del fotógrafo Carlos Skogler. Ese fondo se lo compró por 7.000 euros a un anticuario con el que ya había entrado en contacto en el año 2009. Alfredo Romero, historiador de la fotografía, será el coordinador de una muestra que exhibirá en las salas de la Diputación de Huesca y en las del Palacio de Sástago de Zaragoza; se publicará un libro-catálogo como el que se ha hecho con Ricardo Compairé y otros fotógrafos históricos aragoneses.

Alfredo Romero dice que "Carlos Skogler, en contra de lo que suele decirse, llegó a Zaragoza a finales del siglo XIX y abrió un estudio profesional en el Coso 31". Su identidad no parece del todo clara: según Romero es austriaco o quizá alemán; en los informes que manejan José Miguel Pesqué y Valle Piedrafita, desde la Fototeca, también se dice que podría ser uno de aquellos militares alemanes del Camerún, de los que escribió el periodista Sergio del Molino en 'Soldados en el jardín de la paz' (Prames, 2009), y una de sus descendientes dice que en realidad Skogler es sueco.

El nombre Skogler, en cualquier caso, acabaría siendo como una marca registrada dentro del panorama de la fotografía, precisa Alfredo Romero, como lo sería luego Marín Chivite.

Romero ya había estudiado a este personaje en el libro-catálogo 'Fotografía de la Guerra Civil en Zaragoza. Los talleres Mercier, fábrica de municiones (1936-1939)' (DPZ, 2010). "En su gabinete fotográfico estuvo como encargado Ángel Cortés, hijo de Justo Cortés (que fue un alumno aventajado de Lucas Escolá), desde 1924 a 1933. En este año, Skogler se trasladó a Pamplona y se estableció en la avenida de San Ignacio, donde montó una lujosa galería. Cortés heredó el buen gusto, el cuidado y la clientela de su antecesor". Añade que en el Estudio Skogler del Coso 31 trabajaban cinco personas, entre ellos los "fotógrafos retocadores" Camilo Sancho y Antonio Palacios.

Recuerda Alfredo Romero que Ángel Cortés era un profesional muy vinculado a la derecha de la ciudad, en concreto a la Falange, y que ese archivo es probablemente suyo aunque lleve por nombre Archivo Skogler. Agrega: "Además, Ángel Cortés era propietario desde 1931 de la llamada Fotografía Austriaca, perteneciente al fotógrafo Ramón de Urrutia, instalada en la calle Alfonso I nº 38, y donde además tuvo su vivienda, hasta que se cerró al público por cese del negocio en 1983".

El propio Skogler y su sucesor publicaban en periódicos como HERALDO y 'Abc' y otros, casi siempre por encargo, en un tiempo en que los fotógrafos de prensa más conocidos eran Gustavo Freudenthal, Aurelio Grasa, Lucas Cepero, Martínez Gascón, Gerardo Sancho o el ya citado Miguel Marín Chivite. "En cada sobre han quedado los negativos que no han sido adquiridos por los periódicos. Por eso de un mismo acto tenemos varias fotografías y, casi con toda seguridad, la instantánea de ese acto habrá sido publicada en su día en algún periódico", explican desde la Fototeca.

Las fotografías recogen escenas militares de los sublevados de 1936. "La temática básicamente es la Guerra Civil, personajes y escenas relacionadas con el bando franquista. Están datadas entre los años 1936-1939, aunque también existen imágenes de 1945. El territorio aragonés es el protagonista, muy especialmente Zaragoza y lugares de la provincia como Tauste. También hay imágenes del frente de Guadarrama y de Sitges", añaden desde la Fototeca. Alfredo Romero dice que hay muchas fotos de la Falange, de miembros de la Legión Cóndor y de fascistas italianos en lugares como el cementerio o la plaza del Pilar.

"La práctica totalidad son negativos en soporte plástico, de dimensiones de 6x9, de 6x6 y de rollo de película de 35 mm, en un buen estado de conservación" señalan José Miguel Pesqué y Valle Piedrafita.

Skogler y su sucesor en Zaragoza, Ángel Cortés, ya usaron la rápida, ligera y manejable Leica. Circula una especie de leyenda de las fotos más comprometidas de este archivo: cuando se produjo la victoria del Partido Socialista, sus propietarios, temerosos de una "noche de cuchillos largos" o de represalias, las arrojaron a un cubo de la basura. Y de ahí alguien las recogió? La muestra y la edición del libro catálogo están previstos para 2011. La Fototeca de Huesca ha iniciado ya la tarea de digitalización.

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