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CINE

"Esta película habla de gente para la que las cosas están mal ahora y siempre"

Fernando León presentó ayer en Madrid su nuevo filme, 'Amador', que se estrena el viernes.

El director Fernando León de Aranoa, fotografiado ayer en Madrid.
"Esta película habla de gente para la que las cosas están mal ahora y siempre"
EMILIO NARANJO/EFE

Fernando León de Aranoa cuenta, desde que empezó a hacer cine, con el galardón más preciado: el reconocimiento del público, que ahora espera la llegada de 'Amador' (se estrena el próximo viernes). El director, que ha ganado todos los premios del cine español y se quedó a las puertas del Óscar de Hollywood con 'Los lunes al sol' (2002), acaba de hacer "la película que quería hacer", casi cinco años después de su anterior largo, 'Princesas' (2005).

"Las películas tiran de ti", explica León de Aranoa, cuyos últimos proyectos le han sumido en un lapsus que ha pasado "volando". Más de dos años escribiendo el guión de 'Amador' y al menos otro con las labores de producción -junto a Javier Bardem- de 'Invisibles', donde también colaboró con una de las historias, 'Buenas noches, Ouma'.

"Estaba haciendo otro guión cuando, de repente, una imagen puso en marcha 'Amador' y tuve que cambiar de camino", dice el director de 'Familia' (1996). Se refiere a la escena con la que empieza el filme, casi a ritmo de western: un grupo de inmigrantes se lanza colina abajo, levantando una enorme polvareda, a la captura de las flores frescas desechadas en Mercamadrid. Es solo es el principio de la cadena. Luego se revenderán, limpias y perfumadas, a pakistaníes y subsaharianos.

El creador de 'Barrio' (1998) asegura que solo toma la realidad como punto de partida: "Me gusta que las historias no se queden pegadas al realismo y si algo puede pasar, contarlo". Por eso, en 'Amador', lo que de verdad importa es la historia de Marcela (la peruana Magaly Solier), una inmigrante que pasa por un momento crítico en su vida, no solo por los aprietos de una vida de supervivencia, sino porque siente la soledad como un cuchillo. Necesita dinero y lo consigue cuidando a un anciano inmovilizado en una cama: es Amador (Celso Bugallo), un hombre amante del mar y aficionado a los puzles al que su familia no visita muy a menudo. Poco a poco, entre sutiles confidencias y medias palabras, se crea un vínculo entre ellos que se rompe de repente.

"La vida de Marcela es como esos dibujos animados donde se van abriendo vías de agua y aunque metas los dedos en los agujeros, siempre se abre uno más. Es una huida hacia adelante, porque ella no tiene un plan; se mete en ese camino movida por la necesidad y por la vida y la situación se va haciendo progresivamente más difícil", explica el director.

"Esta no es una película sobre la crisis -puntualiza-, estas historias están a la orden del día. Esta película no es coyuntural, sino que habla de gente para quien las cosas están mal ahora y siempre".

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