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Ieva Reklaityte

"Los ríos siempre han sido las grandes cloacas de las ciudades"

Esta estudiosa lituana concluye un singular estudio sobre las condiciones sanitarias en las ciudades medievales.

Ieva Reklaityte vive en Zaragoza desde hace ocho años.
"Los ríos siempre han sido las grandes cloacas de las ciudades"
ESTHER CASAS

Licenciada en Arqueología por la Universidad de Vilnius, la lituana Ieva Reklaityte ha dedicado todos sus esfuerzos como investigadora al estudio de un tema insólito: las instalaciones sanitarias y las condiciones higiénicas de las ciudades europeas en la Edad Media. Llegó becada a Zaragoza hace ocho años y ahora acaba de presentar su tesis doctoral, 'Las condiciones sanitarias dentro del estudio del urbanismo hispanomusulmán en el contexto de las ciudades medievales (s. VIII-XV)'. Dicen que es una de las mejores tesis doctorales de los últimos años en su especialidad. Domina el inglés, francés, español, ruso y lituano, y está estudiando árabe. Trabaja en la librería Pórtico y ello le permite seguir dedicando tiempo a lo que verdaderamente le gusta: investigar.

¿Cómo le dio por estudiar algo tan escatológico como los sistemas sanitarios y las letrinas en las ciudades antiguas?

Porque son uno de los aspectos más importantes de la vida cotidiana y los historiadores apenas los habían estudiado. No me sentía atraída por la historia sosa de los grandes acontecimientos, quería saber cómo se vivía de verdad.

Pues se habrá encontrado con muchas dificultades en su trabajo, porque ese tipo de información no aparece en las fuentes antiguas.

No se crea, algo sí aparece, aunque muy 'de reojo', pero sí que hay alusiones de las que se pueden extraer datos valiosos. Y luego está la información que proviene de las excavaciones arqueológicas, aunque he de decir que, respecto a Zaragoza, me he encontrado con un problema. Aquí se excava mucho pero se publica poco, así que es difícil sacar muchas conclusiones. Es imposible hacer una tesis doctoral sobre la Zaragoza islámica, a no ser que uno se centre en la cerámica o en el único barrio del que se ha excavado una gran superficie. De lo demás, no. Y es una pena.

En época musulmana, todo giraba en torno al agua.

Sí. Para esa cultura el agua es un elemento útil, pero también algo simbólico y decorativo. Los musulmanes se lavan cada vez que van a rezar, y normalmente rezan cinco veces al día. Pero principalmente son abluciones simbólicas: allí donde no tenían agua, como en el desierto, empleaban arena. Pero sí, el agua era muy importante. En general, los árabes aprovecharon las infraestructuras que les habían dejado los romanos, como los acueductos. O, si no, construyeron nuevas. Había pozos, fuentes, aguadores... Había incluso ciudades, como Medina Azahara, en las que el agua potable llegaba a las viviendas.

¿Y el Ebro...?

Un historiador árabe medieval escribió que el agua del Ebro era buena porque corría mucho. Los médicos recomendaban tomar agua de lluvia, de manantial o de río, pero no de los pozos aunque, lamentablemente, a muchos ciudadanos no les quedaba otro remedio que beber el agua que tenían a su alcance, la de pozos y cisternas.

Hoy nadie bebería agua del Ebro sin tratar. Pero es de suponer que antiguamente se arrojarían todo tipo de deshechos al Ebro.

Claro. El río ha sido casi siempre la cloaca más grande de la ciudad. Lo que pasa es que era, en su mayor parte, contaminación orgánica. En la Edad Media los ciudadanos reciclaban mucho, no generaban tanta basura como hoy. Pero las calles también estaban sucias. Las excavaciones arqueológicas sacan mucha basura compactada en las calles.

Si se moría un perro...

Pues se le dejaba en la calle. Existían muladares o basureros junto a las murallas de la ciudad, y también se llevaban los desperdicios a alguna casa abandonada. La gente no era muy cívica, en eso no hemos evolucionado tanto, aunque en las ciudades islámicas estaba prohibido tirar aguas residuales a la calle. En el mundo islámico la letrina era un lugar muy privado.

En las ciudades musulmanas, ¿existía contaminación?

Por supuesto, pero no tenía nada que ver con la actual. Había instalaciones muy contaminantes, como curtidurías, talleres de vidrio, tenerías o incluso hornos de pan, muy cerca de las viviendas. En Zaragoza, la excavación en un solar de la calle de Madre Rafols reveló la existencia de una fundición de metal al lado de varias viviendas.

Cuando se fueron los musulmanes, la situación fue a peor.

No lo crea. La Edad Media no fue tan guarra como nos la han pintado. La ciudad musulmana era sucia, y la cristiana también. Pero menos de lo que nos pensamos.

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