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LITERATURA

Un Aragón criminal de novela negra

Escritores tan distintos como Juan Bolea, José Luis Rodríguez, José Luis Corral, Vital Citores, Miguel Mena, Fernando Lalana, José Luis Gracia Mosteo o Luis Campo Vidal, entre otros, conforman nuestro planeta de narradores de ficciones de detectives, investigadores y policías.

ANTÓN CASTRO Actualizada 17/07/2010 a las 20:21
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El escritor Juan Bolea.HERALDO

Creo que fueron Dashiel Hammett y Raymond Chandler quienes dignificaron la novela negra. Lo que me atrae de sus historias es la posibilidad de convertir el género en un ejercicio de denuncia de la burguesía, del capitalismo, de una sociedad caduca, malencarada y ruin", dice José Luis Rodríguez, autor de 'Manos negras' (Alfaguara, 1995) y 'Parque de atracciones' (Akal, 2009), y de tres relatos, 'Tres horas' (Cálamo, 2008), protagonizados por el inspector Pérez. Rodríguez, que califica de "conmovedores compañeros de viaje a "figuras tan memorables como Sam Spade o Marlowe, que navegan entre el alcoholismo, la desorientación y la amargura", es uno de los activos autores de novela negra que tiene Aragón.

Otro de ellos es el siempre inquietante Vital Citores, autor de 'La ruta de Esnábel' (Espasa, 2000) y 'Lo que callan los niños sabios' (Lengua de Trapo, 2005). "Desde muy niño empecé con comics negros y seguí con novela negra. Me fascinan los crímenes que están asociados con el horror. No me interesa la sangre, sino el miedo. Y sobre todo: soy coleccionista de momentos sublimes. Los detecto porque me producen un escalofrío en la nuca", dice. En dirección semejante camina David Lozano, creador del inspector Garcés en 'Donde crecen las sombras' (SM, 2006) y atraído por "el suspense, la oscuridad, los ambientes góticos, el crimen y las tramas policiacas, el romanticismo de Conan Doyle o el universo siniestro de Edgar Allan Poe o Hoffmann".

Muchos géneros en uno

Fernando Lalana aclara que él específicamente solo ha creado un detective: Fermín Escartín, protagonista de cuatro entregas. Lalana defiende que "la novela negra es una parte de algo mayor, 'la novela de intriga'. Y ahí estarían las novelas puramente policíacas (Ernest Tydiman), las novelas-enigma (Agatha Christie), las de detectives al modo clásico (Conan Doyle, Simenon), las de misterio (algunas de las mías) y, además de otras variantes, la novela negra". Añade el autor de la serie de 'Marijuli & Gil Abad investigaciones': "En la novela negra lo importante no es la resolución del caso sino el ambiente en que se desarrolla la investigación y, sobre todo, los personajes, con la presencia central del detective, profesional, y casi siempre duro, triste, desencantado".

José Luis Corral, que ya ha publicado dos novelas negras -'Fulcanelli' y 'Fátima' (Marlowe 2008 y 2009), con los profesores David Carter y Michelle Henry-, declara que lo que más le interesa del género "es la manera de analizar a los personajes y cómo incardinarlos en una trama que no resulte un esperpento". Se inclina por la novela de investigadores -"no sabría ponerme en la piel de un detective", dice- y asume el componente tradicional de denuncia social de la novela negra: "No entiendo la vida sin la crítica y sin la denuncia de las injusticias".

Luis Campo Vidal acaba de debutar con 'Robo en el Museo Dalí' (Famma, 2010). "Este género ofrece muchas posibilidades de desarrollar una visión social, con seres definidos y un poco extremos", asegura. Él lo hace a través de las pesquisas de la investigadora "independiente y de fuerte carácter" Alexia Hurtado, de la que ya gesta otra entrega.

Miguel Mena creó al investigador Mainar en 'Días sin tregua' (Destino, 2006): "Nunca he tenido un interés especial por la novela negra. Leo cosas muy diversas. Cuando escribí 'Días sin tregua' no pretendía hacer una novela negra, ni creo que lo sea. Quería escribir sobre la Transición tras el golpe de Tejero en una época especialmente violenta".

José Luis Gracia Mosteo, que ha dado vida al inspector Barraqueta, señala: "Barraqueta es un testigo incómodo y alucinado de una sociedad hipócrita. Mis novelas son hijas del realismo". En cuanto a Mariano Badía, autor de 'Psicosis en Torreciudad' (2010), es un apasionado de la novela negra desde niño (le atrapaban las series 'Kojac', 'Manix' y 'Los invasores'). "Me interesa la posibilidad de mantener al lector en un estado permanente de neurosis y de poder jugar con él hasta el extremo de mantenerlo engañado hasta el último capítulo", cuenta. Él no busca la ideología o la denuncia: "Este género va dirigido a hacer pensar al lector, a llevarlo por caminos nebulosos y desconocidos. El objetivo final es que se haya inmiscuido en la trama y se haya sentido amenazado, su cuello haya estado rozando el arma asesina o haya notado el aliento del psicópata en su propia boca. El género crítico por excelencia es la sátira".

Juan Bolea ha creado un sugerente y ambiguo personaje en libros como 'La mariposa de obsidiana' (Ed. B, 2006), 'Los hermanos de la costa' (Ed. B, 2005) o 'Crímenes para una exposición' (Ed. B, 2007): Martina de Santo. La define así: "En la primera entrega de la serie, Martina de Santo había tenido un aventura amorosa con una fotógrafa; en otros libros se recuerda que tuvo un terrible trauma familiar, que sufrió una violación, y que ha tenido amores con hombres. Es una mujer bipolar, nada confusa, madura, que vive el sexo con absoluta libertad. Cada vez es más espontánea, más independiente y vital. Tiene más seguridad en sí misma. Soluciona los casos y se siente muy gratificada".

En este más que interesante momento de la novela negra en Aragón, hay otros autores: Michel Suñén, que acaba de publicar 'Diva o muerta' (Onagro, 2010); Javier Tomeo, criminólogo en su juventud y autor de 'El crimen del cine Oriente' (Plaza & Janés, 1995); Pepe Serrano, que firmó la novela negra para niños 'Maziel Spück y el misterio del cuadro' (Nalvay, 2009. Ilustraciones de Juan Bauty); Ricardo Bosque es autor de 'Manda flores a mi entierro' (Mira, 2007) y teórico del género; Miguel Serrano redactó una divertida parodia de Stiegg Larsson en 'Los hombres que no ataban a las mujeres' (1010 ediciones), con el seudónimo de Ste Arsson. Óscar Bribián, Eladio Romero, Carmen Santos y Roberto Malo también frecuentan esta opción. Casi todos coinciden que Aragón, "sin ser una tierra especialmente siniestra" (dice Lalana), puede ser un escenario de novela negra: "Aquí hay fraudes, violaciones, atracos, asesinatos, abusos? No somos ángeles", dice Gracia Mosteo. Vital Citores afina aún más: "Yo sueño mucho, y la ciudad que siempre aparece en mis sueños es una Zaragoza negrísima y perturbadora".



  • Francisco23/07/10 00:00
    Una vez más, con profunda tristeza compruebo que para algunos Aragón es Zaragoza, Zaragoza y Zaragoza. Hay otros escritores de novela negra y policíaca en Huesca y Teruel, con obra publicada a los que se ignora en este artículo. Lamentable pero cierto


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