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Los vampiros se hacen mayores

'Eclipse', la tercera parte de la saga 'Crepúsculo', se estrena mañana. Más romanticismo y acción, de la mano de David Slade.

Robert Pattinson y Kristen Stewart en un fotograma de 'Eclipse', la tercera entrega de la saga 'Crepúsculo'.
Los vampiros se hacen mayores

¿Se quedará Bella con su gran amigo Jacob o lo dejará todo por el amor de Edward? ¿Hasta qué punto su decisión provocará una nueva guerra entre vampiros y hombres lobo? ¿Los protagonistas pasarán de los besos y abrazos a escenas más íntimas? Estas son solo algunas de las preguntas que el director británico David Slade se encargará de responder en 'Eclipse', la tercera película de la saga 'Crepúsculo', que se estrena mañana.

Dos días antes de su esperado estreno, ayer aterrizó en Madrid el director de esta última parte, David Slade, y los actores Xabier Samuel, que interpreta a Riley, un nuevo vampiro, y Ashley Green, la enigmática vampira Alice Cullen. En Los Ángeles se quedaron los personajes principales, pero los secundarios se rodearon ayer de un sorprendente espectáculo de medidas de seguridad, prohibiciones (como no hacer preguntas personales) y controles (entre ellos, una cinta roja para separar actores y periodistas, alguno también disfrazado de vampiro).

Romance y acción son los pilares sobre los que se asienta esta tercera historia, fiel reflejo de la saga del mismo nombre de la escritora Stephenie Meyer. Una cinta que ha sido catalogada por los críticos como la mejor de la serie. Por este motivo, son muchos los que se atreven a aventurar que 'Eclipse' podría superar en sus primeros cuatro días de exhibición los 180 millones de dólares que consiguió 'Spiderman 2' en 2004 en un periodo igual. Y alcanzar con creces los resultados de 'Crepúsculo' (2008), que alcanzó una recaudación de 408 millones de dólares, y 'Luna nueva' (2009), que casi duplicó esa cifra al superar los 709 millones, lo que la sitúa en el puesto 38 de las más taquilleras de la historia.

Moral victoriana

Slader aseguró que esta tercera parte es más oscura y con mucha más acción que las dos entregas anteriores. Además ofrece nuevas aristas del trío formado por la humana Bella Swan (Kristen Stewart), el vampiro Edward Cullen (Robert Pattinson) y el hombre lobo Jacob Black (Taylor Lautner), pero siempre dentro de la moral 'chapada a la antigua' de sus protagonistas.

"La relación entre Edward y Bella se rige por un modelo victoriano. No es cosa mía -apunta Sla-der-. Yo trato de explicar en la película que el chico es muy romántico, pero no quiere acostarse con ella, y me parece muy bien transmitir esa idea de pureza hoy en día, porque la mujer, las chicas, están muy sexualizadas".

El director se resistió a desvelar con cuál de sus dos pretendientes acabará casándose Bella. Algo que los seguidores del libro conocen de antemano porque si algo caracteriza a estas películas es que son fiel reflejo de las novelas, aunque los espectadores se quejan de que en los libros la pasión es más evidente que en la gran pantalla.

Para Ashley Greene, que interpreta el personaje de Alice Cullen, hermana de Edward y confidente de Bella Swan, este no es un gran problema, y lo único que echa de menos en los rodajes es una mayor relación con los hombres lobo, ya que al "generarse por ordenador, había en el rodaje una separación natural entre vampiros y hombres lobo", explicó ayer en Madrid.

Sin embargo, para su director, lo más complejo fue 'combatir' con los fenómenos metereológicos y lograr que Edward "no brillara o resultara resplandeciente bajo los rayos de sol". "El tiempo ha sido lo más duro del rodaje", agregó.

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