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Ocio y Cultura

dulce pontes

"Las adversidades son desafíos para crecer"

La intérprete portuguesa vuelve hoy al anfiteatro de Ranillas (22.30) para evocar sus veinte años de 'Momentos' sobre los escenarios. Como telonero actuará Joaquín Pardinilla Sexteto, formación que ofrece su especial visión del folclore aragonés.

Dulce Pontes se muestra natural y divertida mientras posa entre los sillones del hotel.
¿Las adversidades son desafíos para Crecer¿
PEDRO ETURA/A PHOTO AGENCY

Dulces Pontes se acerca por el vestíbulo del hotel con una sonrisa amplía, nada más lejos de esa imagen de melancolía y dramatismo que asociamos todavía al fado, y disculpándose por el retraso. Con toda naturalidad confiesa que se le había olvidado meter en su equipaje algo de maquillaje. Se sienta en el sillón rojo para posar, complace así al fotógrafo, y empieza a cantar a pelo porque, explica, quiere comprobar la buena sonoridad de la sala.

Porque la artista lisboeta de 41 años es así de expresiva y espontánea. “Lagarto, lagarto, va de retro...” dice mientras cruza los dedos antes de contestar a la pregunta sobre los reveses de sus últimos conciertos en Zaragoza. En 2008 la actuación junto a Estrella Morente se tuvo que aplazar por una tormenta, el año pasado se las vio con un corte de fluido en el sonido y este ha retrasado su concierto hasta las 22.30 para evitar competir con el encuentro de España y Chile.

“Lo que más miedo me da es la ausencia de público y el fútbol lo empapa todo -confiesa-, pero también tengo terror a ser yo la que falle, porque no somos máquinas”. También hace una lectura positiva, y asegura que “todas las adversidades en la vida son desafíos para crecer”. Hay que sacarles el lado positivo, como esa noche con Estrella Morente “en la que estuvimos hablando de un montón de cosas y nos convertimos en hermanas de verdad”.

Con su banda al completo (ocho músicos en total, incluyendo guitarras, percusiones y vientos) desgranará temas de su último álbum doble ‘Momentos’, con grabaciones inéditas y dúos con José Carreras (’Todos somos um’) y el griego George Dalaras (’Mar e tu’). Cuando el nombre del tenor español surge en la conversación recuerda su encuentro en el verano de 2002, cuando cantó con él en la capital lusa. “Tiene una gran voz, es una persona tranquila, que demuestra mucho con la mirada y que vive intensamente el directo”, destaca-.

Dos décadas después, su ‘Cançao do mar’, uno de sus temas emblemáticos, ha evolucionado como ella misma, el chelo, la guitarra portuguesa tocada con arco, la percusión hindú y esa gaita que se escucha al final. “Es un riesgo todo estos años reinventando, adaptándome a determinadas sonoridades, pero los cambios revelan mi actitud hacia la música y hacia la creatividad”, asegura.

La canción sin letra ‘Nu’ que cierra ‘Momentos’ deja la puerta abierta a sus próximos trabajos. No se explaya en detalles, porque van “paso a paso”. El disco con canciones en español, catalán, gallego y euskera lo lleva algo más adelantado, “pero todavía no tiene ni título”. Sus composiciones propias de ‘Nudez’ requieren un “proceso más complejo y personal, porque cada día tengo que meditar lo que significa para mí esa desnudez, tengo ya algunas maquetas”.

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