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Ocio y Cultura

Premio Ciudad de Huesca

El cine como espejo de la sociedad

El cineasta navarro Montxo Armendáriz se escapó del rodaje de su último trabajo, "No tengas miedo", para acudir anoche a la capital oscense. Allí recibió el Premio Ciudad de Huesca del Festival Internacional de Cine de la ciudad. A través de este galardón, el certamen reconoce su aportación al séptimo arte. Armendáriz dedicó el premio al fallecido Pepe Escriche.

Montxo Armendáriz
Montxo Armendáriz recogió el premio Ciudad de Huesca de manos del alcalde, Fernando Elboj
A. C. M.

El alcalde de Huesca, Fernando Elboj, fue el encargado de entregarle el premio  Ciudad de Huesca. Sobre el escenario, los amigos del director le arroparon en un momento muy emocionante para Armendáriz. El mismo festival donde se presentó su primer corto le rendía homenaje, años después, para agradecerle su aportación al mundo del cine.

Ana C. Martínez: ¿Cuál fue su primer contacto con el mundo del cine?

Montxo Armendáriz: No recuerdo casi nada de la primera película que vi, pero me impactó mucho. De niño vivía en Olleta, un pueblo de Navarra donde no teníamos coches, ni televisión, ni cines. Un verano, con cinco años, fui a Peralta, el pueblo de mi madre, y mi primo me metió en la sala de cine. Cuando se apagaron las luces y aquellos personajes tan grandes empezaron a hablar y a moverse en la pantalla me asusté tanto que salí corriendo y no volví.

A. C. M: Parece mentira que, después de aquella experiencia, haya terminado convirtiéndose en director.

M. A: Tardé bastante en volver a entrar a una sala de cine. Pero al crecer,  me di cuenta de lo limitado que erami mundo. Iba del colegio a casa y viceversa. Entonces, esa gran pantalla se convirtió en una ventana por la que podía asomarme a otros paisajes y otras vidas. Me encantaba. Se convirtió en una pasión.

A. C. M: Sin embargo, tardó en dedicarse profesionalmente al mundo del cine. En su lugar, se hizo profesor de electrónica en Pamplona.

M. A: Era hijo de un obrero y en casa no teníamos dinero. Estudiar cine era una locura, la electrónica era más asequible para mi familia. Sin embargo, mi pasión por el cine creció  y, con mi primer sueldo, me compré una súper 8. Además, con ayuda de la asociación de vecinos de la Chantrea montamos un cineclub donde veíamos películas y los cortos que grababa con los amigos para divertirnos.

A. C. M: ¿Cómo dio el salto al mundo profesional?

M. A: Un día me planteé hacer lo mismo que hacía para divertirme, pero como profesional. Monté una cooperativa con 40 amigos y, poniendo algo de dinero cada uno, grabamos el primer corto. Salió bastante bien. Gustó y ganamos algún premio. Los cortos se sucedieron hasta que grabé “Carboneros de Navarra”  y conocí a la persona en la que basé el personaje de Tasio. Su historia me enamoró. Me encantó su filosofía de vida y decidí que debía contarlo. Pedí una excedencia en las clases y me lancé a la aventura.

A. C. M: Y no le salió mal, aunque dirigió la película con los conocimientos que había adquirido grabando cortos con sus amigos.

M. A: Soy autodidacta. Cuando grabé el primer corto no tenía ni idea de hacer cine. Todos mis conocimientos vienen de la práctica, de ver películas y hablar con gente que sabe.

A. C. M: En sus guiones los personajes tienen una gran fuerza para el desarrollo de la historia. ¿Es muy duro con los actores para conseguir que estén al nivel?

M. A: Llevo fama de ser bastante maño en ese sentido. Me empeño en que una cosa sea así y así ha de ser, pero no soy duro. No me gusta la violencia verbal y, mucho menos, la física. Soy muy constante y exigente. Cuando veo en las pruebas a un actor que puede darme lo que necesito le exijo el máximo hasta que lo consigo.

A. C. M: Va a recoger un premio por su aportación al mundo del cine, pero ¿cuál sería el legado que le gustaría dejar a la industria cinematográfica?

M. A: Me gustaría que se dijera de mis películas lo mismo que dijo Jean Renoir de las suyas: “ Quiero que mis trabajos sean un puente entre las personas y la sociedad”. No me interesan los largometrajes perfectos ni ganar mucho dinero. Busco que mis películas sirvan para que la gente conozca la sociedad en la que vive.

A. C. M: Fue aquí donde presentó su primer cortometraje a concurso y, ahora, ha vuelto a recibir el premio Ciudad de Huesca, ¿cómo se siente?

M. A: Encantado y muy satisfecho. Volver a Huesca después de haber estado tantas veces, a un lugar que me es familiar y está lleno de gente amiga a recoger este premio es como si reconocieran mi labor en mi casa

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