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Ocio y Cultura

ARTE URBANO

5º Asalto, se buscan paredes (literalmente)

El ciclo regresa este año, tras su coqueteo con la ribera del Ebro, a las calles del Casco Histórico de Zaragoza.

Una itervención realizada por el robot Facadeprinter.
5º Asalto, se buscan paredes (literalmente)
HERALDO

El estreno de los Festivales del Ebro llevó el año pasado el Asalto a las orillas del río. Pero ese paraje natural no es, sin embargo, el ‘entorno natural’ del ciclo. Así que, en 2010, la cita internacional dedicada al arte urbano regresa al lugar donde nació y creció: el Casco Histórico de Zaragoza.

Como siempre, decenas de artistas punteros de fuera, pero también muchos locales, sacarán de su grisura diversos rincones de la ciudad en una experiencia que nace con la vocación de ser compartida. Hasta tal punto de que sus organizadores, Asalto Producciones, hacen un llamamiento a los propietarios de edificios con medianeras, muros o paredes que pudieran ser intervenidas para que las cedan si así lo desean a los artistas del festival, tanto de esta edición como de otras posteriores.

Con la vuelta al asfalto, esta edición del festival grafitero deja atrás, en parte, las instalaciones y las ‘perfomances’ efímeras y llega con la idea de permanecer, con la clara intención de que los murales que se creen desde el lunes hasta el 21 de junio se queden como parte de la oferta cultural y artística de la ciudad. La cuestión no es menor, ya que en este sentido los precedentes no son muy halagüeños y algunos de los grafitis que se realizaron dentro del ciclo patrocinado por el Ayuntamiento fueron posteriormente borrados por la propia institución. Más paradojas, resulta que el Festival Asalto es una de las iniciativas que mejor acogida está teniendo de todos los proyectos presentados por Zaragoza en su carrera hacia la capitalidad de 2016. Jerónimo Blasco, consejero de Cultura y Grandes Proyectos del Ayuntamiento de Zaragoza, dijo ayer en la presentación que “es una forma de dinamizar el Casco Histórico, de convertir a Zaragoza en un referente de este tipo de arte, que, aunque no siempre está bien valorado, hay que tener en cuenta que es una manifestación artística de nuestra época”.

La repercusión internacional del Festival Asalto es importante y se refleja, verbigracia, en la red de intercambio cultural Eurocities, donde está incluida Zaragoza, y a través de la cual desembarcarán artistas europeos que han presentado proyectos, pero también en otras actividades, como las de Toulouse en Zaragoza, que comenzarán en breve.

La condición callejera del Asalto se comprueba en un programa con pocas citas fijas y que más bien invita a ser descubierto por el viandante atento. Así, desde el lunes, decenas de artistas trabajarán en distintas zonas de la ciudad (y otras que puedan surgir tras el llamamiento de los organizadores), como las calles de San Pablo, Galo Ponte, Manifestación, Santiago, Don Jaime, Coso, plaza de España, plaza de San Felipe o César Augusto. Pero el epicentro se sitúa este año en la plaza de Ecce Homo, muy cerca de la Imprenta Blasco, edificio que también será objeto de una intervención. Allí, los responsables del festival atenderán desde una caseta de obra abierta “de sol a sol” a todos los interesados en saber cosas del 5º Asalto.

Los chicos de Asalto Producciones defienden todo el programa, pero les obligamos a destacar alguna cosa.

Por ejemplo, el trabajo de los dos invitados moscovitas, 310squad y Scheme, cuya obra, por su lejanía, es más difícil de ver en directo. También están las espectaculares pinturas de ROA, llegado desde Gante en una edición que apuesta por el gran formato. Vuelve Stook, el autor de las manos gigantes de las que aún sobreviven un par en la calle Espoz y Mina, y se presenta en Zaragoza el grafitero convertido en fotógrafo Jaime Miralles, que realizará unas instalaciones escultóricas. En el apartado de artistas internacionales invitados destacan, asimismo, los franceses de Nantes 100Pression, cuya obra es tan valorada que es solicitada por instituciones como ayuntamientos y hospitales.

Atención también al proyecto de los zaragozanos Human Beans en la fachada de la imprenta Blasco y al Facadeprinter, un ingenio llegado desde la ciudad de Berlín que aplica un ‘software’ a un tocadiscos y dispara pintura a lugares urbanos de difícil acceso.

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