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FERIA

Las antigüedades disfrutan de brotes verdes

Las furgonetas de los expositores estaban aparcadas al lado de cada uno de los puestos, como es tradicional en este tipo de ferias.
Las antigüedades disfrutan de brotes verdes
J.M. MARCO

Si la gente nos preguntara a los anticuarios cómo está el panorama económico obtendrían mejores respuestas que en las encuestas oficiales, porque, desde hace un par de meses, por fin hemos notado un cambio, una tendencia al alza en las compras. Después de tres años vendiendo por debajo de costes, la gente vuelve a comprar". Así de optimista se mostró ayer José Ramón Arrizabalaga, responsable de la tienda de antigüedades Torrenueva 7, de Zaragoza, mientras atendía a sus clientes. Su expositor es uno de los 36 que participan en la tercera edición de la feria de desembalaje 'Un huevo de antigüedades, que hoy cerrará sus puertas, a las 21.00, en el recinto ferial de Zaragoza.

Durante estos dos días, la feria se ha convertido en el punto de referencia obligado para los amantes de las antigüedades y de esas piezas únicas que han desaparecido como consecuencia de la fabricación en serie.

Broches del siglo XVII, corsés parisinos del XIX, tablas de esquiar de principios de siglo, muebles del periodo isabelino, cuadros modernistas, casitas de muñecas o caballitos de madera que ayer despertaron más de un "¡oh!" entre la chiquillería que acompañaba a sus padres en el recorrido por el pabellón 3. Todo lo que uno pueda imaginarse está en este particular zoco, en el suelo o en las camionetas situadas a pie de expositor, algo habitual en estas ferias. El único requisito que se pide es que los objetos expuestos tengan al menos una antigüedad de cuarenta años.

"Lo importante es venir con calma y mirar mucho porque siempre vas a encontrar la pieza que buscas. Además te puedes llevar muchas sorpresas", recordaba Jean Marc, uno de los dos anticuarios franceses que este año exponen en la feria. También hay un alemán y dos ingleses, aunque una tercera parte de los puestos son de Zaragoza y el resto de Cataluña, Vizcaya y Navarra.

En el estante de una vieja biblioteca, Jean Marc guardaba una espada de plata del siglo XVII, firmada y sellada en París. Su valor, a partir de 2.000 euros. Cuatro mil menos que una cómoda Luis XV que su vendedor miraba con un cariño casi fraternal mientras un joven de Burgos le preguntaba su precio. "Son piezas que tienen un valor histórico que sobrepasa con creces al material. La gente que viene aquí lo sabe, porque tienen una sensibilidad muy especial", señaló.

Dalí y Ricardo Magdalena

Expositores y compradores coincidían ayer en que este año el nivel era muy superior al de otras ediciones y los precios muy "equilibrados", entre 3 euros y 9.000, dependiendo de los objetos y su antigüedad. Aunque hay piezas cuyo precio no se comenta.

Entre los 'tesoros' que pueden encontrarse, un óleo de La Magdalena de autor anónimo del siglo XVIII (en el puesto Art Neus), un arco de puerta obra de Ricardo Magdalena (a partir de 3.000 euros en Garbi Aragón) o una escultura de madera del artista africano contemporáneo George Lilanga. "Es un auténtico bombazo, porque su autor, ya fallecido, se ha convertido en todo un icono mundial", recordaba Jorge, de La Prendería. Y para corroborarlo, enseñaba recortes periodísticos donde se podía leer cómo las obras de Lilanga han servido de inspiración para la última colección de Hermès, o para el cartel conmemorativo del próximo mundial de fútbol que se celebra este verano en Sudáfrica.

"Aquí hay que venir con los ojos y la mente muy abierta. Solo así te puedes encontrar con un Cristo de Dalí, que la gente no se atreve ni a mirar porque piensan que no podrán pagarlo. Pero hay que verlo y si les gusta, negociar su compra", afirmó el responsable de Joan i Joana.

Al contrario de lo que suele ocurrir en un establecimiento comercial al uso, en la feria apenas se habla de dinero y son muy pocos los carteles en los que se anuncian ofertas y descuentos. "La gente relaciona antigüedades con piezas de valor incalculable, pero tenemos desde broches de tres euros a una virgen que acabamos de adquirir y cuyo precio hay que negociar", apuntaba Marta, una anticuaria de Manresa.

También entre estas piezas hay un hueco para los apasionados del cómic y el cine que pueden encontrar una reproducción original de 1983, de Luke Skywalker disfrazado de soldado de asalto por 234 euros (www.milcomics.com).

Amor a primera vista

Cerca de este expositor, Blanca Cañamero negociaba con un anticuario de Ávila el precio de una escultura. Habían llegado a la feria nada más abrir sus puertas, y el flechazo había sido irremediable. "Ha sido verlo y visualizarlo en la entrada de mi casa, pero me han dado precio y me ha parecido un poco cara", apuntó Blanca.

Casi dos horas después, Blanca formalizaba el acuerdo con Tomas Carvajal, por un precio sensiblemente inferior al marcado inicialmente. Además, el anticuario se ofreció a llevarle la escultura hasta su propia casa, porque Blanca también es de Ávila. "Solo tengo que mirar a los ojos a una persona para darme cuenta de si la pieza realmente le interesa. Si es así, el precio pasa a un segundo lugar", apuntó Carvajal.

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