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LITERATURA

Para escribir bien: técnica y talento

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Un grupo de alumnas atiende las explicaciones de Julio Espinosa, en la Escuela de Escritores.
Para escribir bien: técnica y talento
J. M. MARCO

Mucho antes de que Stephanie Meyer triunfara en todo el mundo con 'Crepúsculo', la exitosa saga que narra la historia de amor entre una humana y un vampiro, la joven zaragozana Belinda Mainar dedicaba todo el tiempo que le dejaban sus estudios a darle forma a 'Portamento', una historia de vampiros, ángeles y demonios, que "afortunadamente ni van al instituto ni se enamoran", asegura.

Los años de estudios pasaron y la novela de Belinda seguía en un cajón porque se había dado cuenta de que su historia "cojeaba" más de lo que le hubiera gustado. Esa fue la razón por la que se animó a apuntarse el año pasado a un curso de escritura creativa en la Escuela de Escritores (90 euros mensuales, independientemente de los cursos y 30 de matrícula la primera vez que se inscriben). "A mí siempre me ha gustado escribir, pero ha sido después de empezar las clases cuando he visto lo difícil que es hacerlo bien. No sirve con tener ganas, hace falta dedicarle mucho tiempo y estudiar conceptos teóricos que son claves para poder hacerlo bien", apunta.

Teoría y práctica son los pilares sobre los que se asientan la mayoría de estos cursos de escritura, tanto los presenciales como la formación on-line . "Igual que un pintor estudia pintura y un escultor arte, un buen escritor debe aprende a escribir y tiene que saber qué técnicas existen y cómo debe aplicarlas. Pero, sobre todo, tiene que aprender a equivocarse y aceptar los consejos que le den", matiza Julio Espinosa, responsable de la Escuela de Escritores.

Son consejos que no pasan solo por aplicar correctamente las normas gramaticales o diferenciar los géneros literarios, sino que van más allá y pretenden que el alumno sea crítico con sus lecturas, aprenda a leer y a ser capaz de meterse en las historias, haciendo lecturas profundas y explorando las claves internas de los textos.

"Cuando somos pequeños aprendemos a caminar antes que a correr y en la escritura pasa exactamente lo mismo. Una persona que quiera ser escritor, antes tiene que leer mucho y hacerlo bien, porque leer no es poner una palabra detrás de otra", matiza José Luis Corral, presidente de la Asociación Aragonesa de Escritores.

Muchos de los alumnos que se matriculan en estas clases, como Leyre Pérez, programadora informática, no aspiran a ser escritores profesionales. Les gusta escribir y quieren hacerlo mejor por una cuestión de satisfacción personal. La mayoría de ellos, cuando eran pequeños 'devoraban' cuentos y jugaban con las palabras igual que otros niños se entretenían con muñecas y camiones. "El primer cuento que escribí fue el día que nació mi hermana, y desde entonces escribo un par de horas al día. Ahora, como trabajo, lo hago de madrugada, arrancándole horas al sueño, porque, además de escribir, leo mucho para quitarme vicios y mejorar", señala Leyre.

Formación on-line

Mara Lamelas, alumna del curso 'on line' laventanacultural.com (60 euros mensuales) también es una gran lectora y, por esa razón, decidió dar un paso más. "Siempre me ha apasionado leer y con algunos autores ocurre que al leerlos te entran ganas de escribir. Supongo que no es necesario acudir a una escuela, y que tampoco nadie te puede dar el talento que no tienes, pero pienso que sí ayudan mucho. Por los menos te enseñan las cosas que debes y no debes hacer ", añade.

Su profesora, Marta Sanuy, insiste mucho en la importancia de elegir unas buenas pautas de lectura y poner distancia con la literatura comercial. "La gente joven que viene a los cursos no ha leído a autores claves como Juan Rulfo o Italo Calvino, y sin lecturas como estas no se puede hacer experimentación. Con ellos aumentamos nuestra fuente de inspiración", indica.

El talento y la inspiración son palabras que se repiten constantemente en una clase de escritura. Alumnos y profesores coinciden en que son dos conceptos que vienen 'de serie', en los genes, y que no se aprenden en ninguna clase. Pero, es necesario ser muy constante para que ese 'instinto' de escritor salga a la superficie.

Además, un buen escritor no solo tiene que saber leer y escribir 'con conocimiento de causa', sino que tiene que aprender a crear su imaginario y alimentarlo para encontrar su propia voz.

"Hay que atreverse a vivir las luces y las sombras de las experiencias y las emociones, adquirir ese poso de sabiduría que da el haber vivido implicándose con la vida y brindarlo a través de la escritura", matiza la escritora Magdalena Lasala

En estas clases, a los alumnos se les enseñan a perder el miedo al folio en blanco, a ser constantes en su trabajo, críticos con lo que leen y respetuosos con los métodos de escritura para no depender solo de la inspiración y las musas. "Aunque el gen literario es algo que se tiene o no se tiene, hay que cultivarlo. En la literatura, como en el fútbol, hay genios como Ronaldo y Messi, o García Márquez y Miguel de Cervantes. Al resto, como decía Cela, las musas nos tienen que coger escribiendo", concluye Corral.

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