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Ocio y Cultura

DANZA

Bailarines aragoneses en un ballet ruso

Un centenar de alumnos del Conservatorio Profesional de Danza de Zaragoza, de edades entre los 8 y los 18 años, bailarán hoy el famoso 'Cascanueces' en el Teatro Principal junto a la compañía profesional La Corona del Ballet Ruso. Y llevan semanas preparándose a conciencia.

Diversos momentos del ensayo del 'Cascanueces' con los alumnos del Conservatorio Profesional de Danza de Zaragoza, el sábado.
Bailarines aragoneses en un ballet ruso
OLIVER DUCH

La maestra de baile de La Corona del Ballet Ruso, Marina Levochkina, y el representante de esta compañía en España, Testi Tajada, hicieron en noviembre una propuesta al Conservatorio Profesional de Danza de Zaragoza: que un centenar de alumnos bailasen en las dos funciones del 'Cascanueces' que habrá hoy en el Teatro Principal de la ciudad. "Valía la pena", dice Rafael Fernández, director del Conservatorio, que considera "inconcebible" formar futuros bailarines sin una compañía en el horizonte, "igual que no se entiende hacer cantera de fútbol sin un equipo".

En tiempos del extinto Ballet de Zaragoza, una docena de alumnos ya solía participar en las funciones navideñas del 'Cascanueces', pero "meramente de figurantes, mientras que ahora muchos de los cuadros son bailados por nuestros alumnos", precisa Fernández.

El desafío

Aceptada la propuesta, todo el mundo se puso a trabajar de firme. Levochkina estuvo una semana con los chavales para enseñarles las coreografías y dejó un deuvedé a las profesoras del Conservatorio (Silvia Gonzalvo, Ruth Vaquerizo y Nuria Pardo). Además, Loreto Garza, que imparte Historia de la Danza, preparó un pequeño folleto para que los niños supiesen lo básico sobre 'El Cascanueces' y la compañía rusa con la que van a bailar.

Los alumnos, desde los de 8 años hasta el mayor, de 18, quieren estar a la altura. No se han perdido ni los ensayos extra en Navidad. "Hemos ensayado bastante, son coreografías de cuerpo de baile, no muy complicadas técnicamente, pero requieren determinadas actitudes", explica Andrés García. Alto y esbelto, es el alumno de más edad y bailará en las dos funciones la danza española de 'Cascanueces' junto a Erika Gordillo, de 13 años.

Erika asegura que le gusta la parte que le ha tocado y confiesa que "como lo hago con puntas y es la primera vez, tengo un poco de miedo de caerme". La conocida inclinación del escenario del Principal no ayuda precisamente. Como ella, otras alumnas de cursos avanzados se calzarán las zapatillas de puntas. Laura López, de 15 años, será una mariposa, aunque admite tímidamente que le hubiese hecho ilusión bailar el personaje de Clara.

En el ensayo general convocado en el Conservatorio, la sala tiene un auténtico hormigueo de gente. Los más pequeños, de maillot añil, serán en la función copos de nieve. Los ratones, de edades que rondan los 11 años, cuentan en sus filas con Gabriela Antonini, Ainhoa Riera, Cristina Bialcanet, Jorge Riera o Laura Motero. Esta última, de 10 años, dice que lo más complicado de 'ratonear' es "que tienes que doblar mucho la espalda, encogerte" para llevar la posición adecuada. Para Gabriela, tener que ensayar hasta en vacaciones "valía la pena" y Jorge -que empezó en la danza como terapia contra los pies planos y le ha cogido el gusto- tiene muy claro de qué va la historia que bailan: "A Clara, en la fiesta de Navidad, su tío le regala un muñeco, un soldado, que casca nueces. Ella se duerme y sueña que el soldado se hace de verdad y el Rey Ratón lo quiere matar. Y nosotros los ratones, que somos los malos, le ayudamos".

En el grupo intermedio de edades están Ángela Romero, María Gómez, Sara Gracia, Lucía Emperador y Eva Moreno, un grupo de amigas de 12 y 13 años que se autodenominan "la Tigres"... aunque en escena serán algo más inofensivo: jóvenes chinas y angelitos. Actuar no intimida a estas intrépidas bailarinas: "Si te equivocas, como el público no se sabe la coreografía, no lo nota", se anima Sara, cuya vocación por el baile comenzó con 'UPA Dance'. "Mi madre me dijo: para bailar tienes que tener una base, y me trajo a la escuela", explica. Ella y sus amigas piensan cenar juntas tras las actuaciones para celebrarlo.

En medio de tanto entusiasmo, Andrés -que representa a los alumnos en el Consejo Escolar- solo menciona un motivo de descontento. No discuten que los 14 euros que cada alumno gana por actuar se hayan pagado en forma de bonificación para entradas, pero sí que solo se pueda aplicar el descuento a dos butacas de patio.

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