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MÚSICA

El Auditorio Eduardo del Pueyo no consigue enganchar al público a su programación

El aforo es para 460 plazas y algunos conciertos no llegan a las 100 personasEl director general de Cultura de la DGA reconoce que el tema es "preocupante".

El Auditorio Eduardo del Pueyo se encuentra en el edificio del Conservatorio Superior de Música de Aragón.
El Auditorio Eduardo del Pueyo no consigue enganchar al público a su programación
JC ARCOS

En una sala con una capacidad para 460 personas, como la del Auditorio Eduardo del Pueyo, hay conciertos que no alcanzan el centenar de asistentes. Menos de 40 personas acudieron a la última cita el pasado jueves, a pesar de que tenía el tirón de que se interpretaban piezas del aragonés García Abril, y el propio compositor acudió como invitado.

 

Lamentablemente, no es una excepción. De las 13 actuaciones desarrolladas desde noviembre de 2008 a junio de 2009 cuatro no llegaron al centenar de espectadores y solo otras cuatro superaron el medio aforo. El director general de Cultura de la DGA, Ramón Miranda, reconoce que "preocupa" esta baja afluencia, que parece haberse convertido en un mal endémico.

 

Desde el primer momento, el Auditorio, situado en el edificio del Conservatorio Superior de Música de Aragón, ha dejado claro que en este espacio musical se antepone la calidad a la cantidad. Tiene una vocación minoritaria, pero se están haciendo esfuerzos para atraer público. Hace año y medio la dirección general de Cultura cambió el rumbo de la programación. El giro ha incrementado algo la entrada, pero no termina de remontar de verdad.

 

El único llenazo del que se puede hablar es el que cosecharon los percusionistas caribeños Giovanny Hidalgo y Horacio 'el Negro' Hernández, que el pasado febrero atrajeron a 450 personas, según los datos proporcionados por el Gobierno aragonés. Lejos de los 263 que en noviembre de 2008 acudieron a descubrir el resultado de la colaboración entre el armenio Arto Tunçboyacija y el aragonés Luis Miguel Bajén, de Biella Nuei.

 

"Aunque se ha mejorado en el cómputo global de asistentes, sigue preocupando la falta de respuesta del público", asegura el director general de Cultura. "Al final de la temporada tendremos que volver a reflexionar sobre si hay que introducir algún cambio", anuncia Miranda.

 

El presupuesto de la programación de cada temporada se mantiene en los 300.000 euros, unos 100.000 euros por ciclo. En verano no se programa. El porcentaje destinado al caché de los artistas no es superior al 50% y entre un 35% y 40% se destina a publicidad.

 

Miranda hace hincapié en que la falta de asistencia que se arrastra está causada por un "problema de hábito ciudadano" para desplazarse hasta la sala. La escasa presencia de alternativas de ocio y servicios alrededor del recinto también juega en su contra.

 

Uno de los críticos musicales de HERALDO, Juan Carlos Galtier, achaca en parte que este espacio no acabe de salir adelante a la "desvinculación" que en su opinión sigue existiendo con el edificio que lo alberga. Miranda aduce que en cada uno de los últimos ciclos se ha incluido una actuación de grupos del propio Conservatorio.

 

¿Cómo se explica la falta de alumnos entre el público?, se pregunta más de uno. Para el jefe de estudios del Conservatorio, Antonio Pérez, el éxito de estos conciertos "no puede estar basado en los estudiantes de la casa". Tampoco se ve con buenos ojos un "incentivo académico" por la asistencia. Para los alumnos de conservatorios y escuelas de música, universitarios y carné joven la entrada solo cuesta 7 euros en lugar de 15.

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