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FOTOGRAFÍA

Fallece Koldo Chamorro, uno de los grandes maestros de la fotografía española del último cuarto de siglo

El artista, autor de un libro sobre la provincia de Zaragoza y experto en la técnica de la edición, murió a los 60 años en Pamplona

Koldo Chamorro, en 2003, ante una foto del joven 'Filico'
Fallece Koldo Chamorro, uno de los grandes maestros de la fotografía española del último cuarto de siglo
EFE

Gervasio Sánchez recibía ayer por la mañana una noticia tan inesperada como dolorosa: acababa de fallecer en Pamplona el fotógrafo Koldo Chamorro, autor de un libro sobre la provincia de Zaragoza y de proyectos tan sutiles como 'Sueltos de amor y otras carnes' o 'Algo llueve sobre mi corazón'. Chamorro era conocido muy especialmente por sus elaboradas fotos de estudios antropológicos y ritos populares, por la minuciosidad con que trataba sus imágenes, y por la calidad de sus talleres.

 

Decía el periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez, en vísperas del inicio del IX Seminario de Periodismo y Fotografía que él mismo dirige en Albarracín: "Creo sinceramente que era uno de los grandes, y no sólo de España. Tengo la sensación de que no se ha valorado con justicia su obra. Era muy autocrítico y riguroso consigo mismo: durante años trabajó en un gran sueño, en un gran proyecto sobre la España mágica, hizo muchas fotos, presentó una amplia selección de ellas en Albarracín en 2003, pero no acababa de estar contento y por eso toda esa labor ingente aún no había cristalizado en un libro. Como profesor de taller era admirable y admirado, y a las pruebas me remito: obtuvo una de las valoraciones más altas de los profesores. Era exigente y muy personal". Gervasio iba a contar con él en 2010 en Albarracín para conmemorar el décimo aniversario del Seminario.

 

El fotógrafo y profesor de fotografía Óscar Molina explicaba anoche desde Albarracín: "Ha sido un palo gordísimo. Estoy conmovido. Lo habían operado de una obstrucción intestinal y al parecer estaba bien. No debía de ser así: la enfermera salió un momento, regresó a la habitación y lo encontró muerto -indicó Molina-. Estuve con él en Almería el pasado mes de junio: vino a dar uno de sus cursos al Centro Andaluz de Footgrafía. Ha sido decisivo en mi formación porque sabía darle intensidad, inteligencia y emoción a su trabajo. Yo lo valoro como fotógrafo y también como experto en el contexto cultural de la fotografía y en la edición".

El temblor de la imagen

Koldo Chamorro pertenece a esa amplia generación de fotógrafos de los 70 y 80 que realizaron una gran tarea de vindicación de la disciplina como arte mayor, junto a creadores tan distintos como Toni Catany, Humberto Rivas, Alberto García-Alix, Cristina García Rodero, Ouka Leele, Díaz Burgos, Castro Prieto y los aragoneses Rafael Navarro y Pedro Avellaned, entre otros. Nació en Vitoria (Álava), en 1949 y en 1965 inició, de manera autodidacta, su carrera. Residió tres lustros en Guinea Ecuatorial y, además, viajó por Europa, por distintos países de África y por Norteamérica.

 

Fue becado por Castellblanch, por el Instituto Príncipe de Viana y por la Fundación Pilar i Joan Miró, y eso le permitió estudiar con diversos maestros como Ansel Adams, Jean Dieuzaide (que viajó mucho por Aragón y realizó, por cierto, una foto inmortal de la casa de la Julianeta de Albarracín), Lucien Clergue (el hombre que inmortalizó al torero Raúl Aranda) o Brassaï, entre otros. Koldo Chamorro trabajó en la agencia Cover y realizó un impresionante reportaje sobre París por encargo de Air France. Posteriormente realizó proyectos muy diferentes: bodegones, retratos, paisajes, pero en realidad lo que le interesaba, sobre todo, era el ser humano, la emoción producida por un rostro, por una manera de mirar y de sentir. En el fondo, él quería hablar de sus amores y desamores, del paisanaje con el que se encontraba en sus viajes. Intentaba contagiar la pasión por la vida a través de imágenes inolvidables. Uno de sus trabajos más importantes fue el reportaje 'Algo llueve sobre mi corazón', centrado en trece personajes discapacitados.

 

Tuvo una extensa vinculación con Aragón: estuvo en Tarazona-Foto en 1991, expuso varias veces en Zaragoza, especialmente en Spectrum Sotos, dedicó un libro a toda la provincia de Zaragoza y expuso en Huesca en 1993, adonde regresaba a menudo a impartir diversas clases. PhotoBolsillo le dedicó una de sus monografías.

 

Se sentía próximo a Cristina García-Rodero, era un maniático de la edición y se sentía un poeta de la imagen que buscaba la belleza y el temblor de la existencia. Sus fotos querían ser un poema visual y el relato de una peripecia intensa, coherente y hermosa.

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