Ocio y Cultura

FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

'Yo, también', primer filme español a concurso

Álvaro Pastor y Antonio Naharro debutan con una historia que protagoniza un joven con síndrome de Down junto a Lola Dueñas

JAVIER ETXEZARRETA/EFE
'Yo, también', primer filme español a concurso
Pablo Pineda y Lola Dueñas, ayer, en San Sebastián.

No ha sido hasta la sexta jornada del certamen cuando se ha podido ver la primera de las tres películas españolas que este año compiten en la sección oficial del Festival de San Sebastián. Mientras aún quedan, y se verán en los próximos dos días, 'La mujer sin piano', de Javier Rebollo, y 'Los condenados', de Isaki Lacuesta, ayer se presentaba 'Yo, también', con la que debutan Álvaro Pastor y Antonio Naharro, conocidos por ser los autores de un cortometraje muy premiado, 'Invulnerables'. No sé si con 'Yo, también' correrán la misma suerte, ni si esta película figurará el próximo sábado en algún apartado del palmarés, pero sí doy fe del largo y caluroso aplauso con que fue recibido el final de la proyección.

 

¿Motivos? Yo creo que el primero de todos es por hablar abiertamente de cómo son, qué sienten y con qué sueñan todas aquellas personas con síndrome de Down, convirtiendo además en gran protagonista a Pablo Pineda, un treintañero que es, en la vida real, el primer europeo que sufre este síndrome y que posee un título universitario.

 

En la película, lo que se cuenta es cómo este comienza a trabajar en la administración pública. En su oficina conoce a una compañera con la que pronto entabla amistad y de la que él no tardará en enamorarse. 'Yo, también' es una película cálida y entrañable, muy acertada en el tratamiento de unas cuantas situaciones, aunque falle posiblemente en el personaje que otorga a Lola Dueñas. La actriz está bien en su papel, no es ella el problema. El problema es que su personaje, una mujer con una vida totalmente desquiciada, además de excesivo, lo he visto casi idéntico en numerosas ocasiones.

Desde Australia, 'Blessed'

No recuerdo que sean muchas las películas australianas que han pasado por el certamen donostiarra a lo largo de su historia, pero en esta edición de 2009 tenemos una, 'Blessed', exhibida en la jornada de ayer a competición. Tercer largometraje de Ana Kokkinos, cuyos dos anteriores trabajos fueron 'Head On', hace diez años, y 'The Book of Revelation', de hace tan solo tres, 'Blessed' posee una estructura narrativa poco común, que permite a la directora narrar unos mismos hechos desde dos puntos de vista. La película reúne las historias de siete chavales a lo largo de un día, y las de sus madres. Son chicos de familias poco o mal estructuradas, algunos, prácticamente, chicos de la calle, en la que sobreviven. Asistimos a su rebeldía, a su rabia, a sus miedos, a su desamor. Y, tras ellos, conocemos a sus familias, especialmente a sus madres, con todo lo que ellas tienen que mostrar y contar de sus respectivas vidas. Confieso que sin ser una película redonda, ni de gran envergadura, a mí me ha gustado bastante, sobre todo por los personajes infantiles y, especialmente, por el estupendo trabajo que realizan los niños y adolescentes que trabajan en 'Blessed'.

 

Además del cine de la sección oficial, el certamen ha tenido otros protagonistas en las últimas horas, como el actor británico Ian McKellen, que anoche recibió de manos de José María Pou el Premio Donostia. Destacada ha sido, también, la presentación en sesión especial de 'Un profeta', una película del francés Jacques Audiard que este año recibió el Gran Premio del Festival de Cannes. La historia de un joven árabe analfabeto, que es condenado a seis años de cárcel y que aprende no solo a sobrevivir en la misma sino, incluso, a convertirse en alguien importante, es manejada por Audiard de manera soberbia. Es una película de la que se seguirá hablando.

 

Ahora bien, para éxito el de Michael Wintterbottom, que ha regresado al certamen para presentar en una sección paralela 'The Shock Doctrine', un filme documental que ha codirigido con Mat Whitecross. En el año de la crisis, lo que Wintterbottom aporta es un trabajo en el que se rastrean no solo las teorías económicas de Milton Friedman, sino también la influencia que sus enseñanzas y las de sus discípulos de la Universidad de Chicago tuvieron, al ser seguidas al pie de la letra en el Chile de Pinochet, en la Gran Bretaña de Margaret Thatcher o en la Rusia de Yeltsin. Un trabajo estupendo, que a lo mejor no dice demasiado a los grandes expertos y conocedores de la economía y la política mundiales, pero que resulta didáctico para el espectador medio pero leído. Los aplausos que recibió Wintterbottom tras el pase del documental son de los que hacen historia.

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