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Ocio y Cultura

VIDEOJUEGOS

La evolución de los pasapantallas

Parece que fue ayer cuando aquel fontanero bigotudo llamado Mario comenzó a deslizarse por las tuberías de millones de hogares, y ya triunfa la séptima generación de videoconsolas. Desde que el japonés Shigeru Miyamoto le diera vida en 1981, Mario ha recorrido las pantallas de más de 200 videojuegos y ha experimentado en sus propios pixels esta evolución.

Aunque este italiano amante de la pasta nació en la tercera generación, ha vivido la mayor parte de la breve historia de estas máquinas. Tan solo nueve años antes de su nacimiento, Magnavox lanzó al mercado la primera videoconsola de sobremesa, Odyssey, que no tuvo demasiado éxito. Costaba unos 100 dólares y se vendieron unas 300.000 unidades. En 1975, Atari retomó el camino emprendido por Magnavox con su Pong, el primer ‘best seller’ de los videojuegos. A pesar de que contaba con un solo juego, mantuvo a miles de personas pegadas a la pantalla del televisor.

La primera gran revolución llegaría un año después con la Channel F de Fairchild, que introdujo los cartuchos y abrió las puertas a la segunda generación de videoconsolas: era la primera vez que se podía disfrutar de varios juegos en una sola máquina. Atari, en su línea, aprovechó esta idea para su nueva creación, la Atari 2600, que vendió más de 8 millones de unidades gracias a juegos como 'Pacman' y 'Space Invaders', los famosos marcianitos.

Corría el año 1985 cuando la industria del videojuego renació del montón de cenizas en que se había convertido después de la crisis de finales de los 70. La escasa calidad de los juegos, la gran cantidad de sistemas disponibles y la aparición de los ordenadores personales hicieron que el temido letrero de ‘game over’ luciera en las pantallas de muchas compañías.

Entonces llegó ella. Con su mando rectangular de dos botones y su pistola, la Nintendo Entertainment System (NES) consiguió enamorar a más de 60 millones de personas en todo el mundo. Junto a ella aparecieron algunos de los mejores videojuegos de la historia, como ‘Mario Bros.’, ‘The Legend of Zelda’ o ‘Final Fantasy’. La Sega Master System no fue un rival digno de la NES y se vio relegada a mercados secundarios.

En los 90 llegó la cuarta generación, la de los 16 bits, la primera que ocasionó quebraderos de cabeza a los amantes del mundo virtual. ¿Super Nintendo o Sega Megadrive? ¿Mario o Sonic? Casi 50 millones de personas se mantuvieron fieles al fontanero, frente a los 35 millones que se pasaron al simpático erizo azul de Sega. Después de muchos años de competencia, acabarían haciendo las paces en el videojuego ‘Mario & Sonic en los Juegos Olímpicos’ (2007).

Fue en esta década cuando miles de adolescentes con gafas volvieron a llenar los bancos de los parques. Y no es que consiguieran separarse de sus videoconsolas, sino que las podían llevar con ellos a todas partes. La Game Boy no fue la primera portátil del mercado (antes estuvo la Microvision), pero sí la primera que triunfó. Con sus cuatro tonos de grises, vendió 100 millones de unidades en todo el mundo. Más tarde llegarían la ‘Pocket’, la ‘Color’ y la ‘Advance’, que no dieron ninguna opción a sus competidoras, como la Game Gear o la Neo Geo. Solo Sony, con su PlayStation Portable (PSP), ha conseguido hacer sombra a Nintendo, que sigue liderando el mercado con la DSi.

En la quinta generación (1994) surgió el CD como sustituto del cartucho, comenzó la ‘era 3D’ y PlayStation y Nintendo 64 prendieron la mecha de una revolución que parece que nunca va a llegar a su fin. Dreamcast, Xbox, PlayStation 2 y GameCube introdujeron el juego ‘online’ y sentaron las bases de la generación actual. En 2006, Nintendo dio otra vuelta de tuerca al mercado con la ‘Wii’, que cuenta con un mando inalámbrico y un sensor de movimiento que permite a los usuarios controlar el juego mediante gestos físicos tradicionales. A este paso, cualquier día de estos llegamos a la luna.

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