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CINE

Dispuestos a morir con las botas puestas

La producción de una película es algo muy complejo, y en Aragón, aún más. La incipiente industria tiene dificultades para todo, desde lograr dinero a organizar equipos de rodaje.

José Ángel Delgado y su equipo en la productora Cosmos Fan.
Dispuestos a morir con las botas puestas
PEDRO ETURA/HA

Como los héroes de las películas que les metieron el gusanillo del cine, quienes intentan producir filmes en Aragón se sienten llamados a cumplir una misión, pero han de afrontar numerosas dificultades. Aunque con años de trabajo a sus espaldas, para ellos la película no ha hecho más que empezar, y aunque en el guión surgen interesantes posibilidades, es difícil adivinar si el final será feliz o la crisis acabará por darle tintes dramáticos. Pero lo más preocupante es: ¿le interesa al público?

la gran ilusión

Aunque cuna de grandes cineastas, de Chomón a Buñuel, Aragón no puede ufanarse de tener una sólida tradición en producir cine. ¿Por qué se mete entonces cierta gente en el berenjenal de montar una productora? “Esto es un veneno, te puede”, dice Javier Estella, de Nanuk PA. Y, junto a ese ‘amour fou’ por el séptimo arte, surge un condicionante menos poético: “La única manera de dedicarte a esto es el autoempleo”, sentencia Mirella Abrisqueta, cofundadora hace cinco años de Sin Tregua con José Ángel Delgado, realizador que además de su primer largo (‘Cromos’) acaba de estrenar otra productora: Cosmos Fan. Unos con formación audiovisual y otros de forma autodidacta, todos han llegado al mismo punto, espoleados por la necesidad de sacar adelante sus proyectos audiovisuales. “Yo llamé a productoras de Madrid y Barcelona, e incluso hablé con Antena Aragón en su día, pero nadie me daba el trabajo que buscaba”, cuenta Francisco Javier Millán, que en 2007 profesionalizó Impacto Films. No les da miedo la crisis porque, en Aragón, “crisis ha habido siempre en el audiovisual”, dice Estella.

Dos hombres y un destino

Parece que lo de embarcarse en una productora es cosa de dos, a juzgar por los numerosos casos que se dan por estos pagos, aunque no todos sean hombres: Estella y José Manuel Fandós en Nanuk PA, Millán y Roberto Torrado en Impacto Films, Delgado y Abrisqueta en Sin Tregua, Dolores Galindo y Silvia Aguilera en la montisonense Everness Digital... Aunque luego no todos se plantean su destino de la misma manera. Para los Nanuk, que decidieron legalizarse como autónomos, el principal objetivo es sacar adelante sus propias ideas, financiándolas a base de trabajar como técnicos cinematográficos para terceros (por ejemplo, en el documental ‘Manuel Rotellar: apuntes desde la fila 8’, estrenado esta semana). “Más que una empresa es autoempleo y nos da libertad e independencia para decidir qué hacemos y qué no”, dice Estella. Los de Impacto Films, que tras asesorarse en la CREA optaron por constituirse como sociedad civil, se han especializado en dar servicio a terceros: “Hacía falta una productora que estuviera muy cerca de los realizadores con pocas posibilidades económicas, que los ayudara a sacar adelante sus sueños”, dice Millán. Ellos cobran por organizar los medios para rodar con presupuestos ajustados y, aunque no aportan dinero a los proyectos, sirven como aval para solicitar ayudas institucionales. Sin Tregua, empresa constituida como sociedad limitada (lo que exige un capital mínimo de 3.000 euros), manifiesta un interés doble: autoproducir sus ideas (por ejemplo, un documental de Abrisqueta titulado ‘Aragoneses en el infierno’) pero también entrar a formar parte de proyectos ajenos que les interesen.

 

Misión imposible

Todos los que han intentado producir cine por estos pagos dicen lo mismo:_“No hay dinero, y por eso no se hacen más cosas”. Abrisqueta explica que “cuesta que la empresa privada entre en las cosas poniendo dinero” y por otra parte instituciones como el Gobierno de Aragón o la Diputación de Zaragoza solo tienen ayudas regulares a cortometrajes. El Gobierno da ocasionalmente algún dinero a largos (en 2007 facilitó 60.000 euros a ‘Amateurs’, de un director salmantino, pero con guión de la zaragozana Blanca Torres). Conseguir que alguien invierta parece misión imposible, aunque hay entidades que sí muestran un moderado interés. Multicaja acaba de sufragar con 18.000 euros el documental de Vicky Calavia sobre Manuel Rotellar. Antonio Giménez, director de Marketing de Multicaja, añade que llevan tres años patrocinando los premios de guión de la Delegación del Gobierno, con dinero que facilita que los cortos lleguen a realizarse, pero indica que “no podemos ir más allá, porque somos una cooperativa de crédito, sin obra social, y para nosotros es un gasto”, porque no les da ventajas fiscales ni beneficios. Ahí está también el quid de la cuestión: ¿cómo sacar beneficios cuando lo único que se puede producir son cortos y documentales o películas muy modestas, que los cines no suelen comprar y por los que las teles tienen un interés muy limitado?

 

Grandes esperanzas

La creación de la televisión autonómica significó una nueva esperanza porque, como el resto de las cadenas españolas, por ley debe invertir en producir cine un 5% de su presupuesto (en torno a 1,5 millones de euros en 2009). Aragón Televisión ha financiado ya los documentales ‘El último guión’ (sobre Buñuel, realizado por Javier Espada y Gaizka Urresti), ‘Orson Welles y Goya’ (de Emilio Ruiz Barrachina) y ‘La expulsión de los moriscos’ (coproducción con la televisión catalana y la productora Sagrera TV, pendiente de estreno). Jaime Fontán, jefe de Producción de la cadena, explica que la prioridad es elegir proyectos “con temáticas que tengan que ver con Aragón”, sean de productoras aragonesas, foráneas o coproducciones entre ambas. Dice que para 2009 han recibido algunas propuestas de productoras locales, de las cuales hay “dos o tres interesantes, pero aún lo estamos estudiando”. En cualquier caso, Aragón Televisión ha dado salida a productos hechos en Aragón como los documentales de Eugenio Monesma y difunde periódicamente cortometrajes aragoneses a través del programa ‘Bobinas’, que produce Sin Tregua.

El camino a la gloria

Dada la debilidad estructural del sector productivo aragonés, probablemente el futuro haya de pasar por aunar esfuerzos. En principio, casi todos parecen abiertos a trabajar en coproducción. “Hay buena comunicación, nos llevamos bien y hablamos, pero haría falta que nos juntásemos varios. A mí me motiva, creo que es un buen momento para el sector”, opina José Ángel Delgado, que señala la existencia de “buenos realizadores” en Aragón, pero recuerda que la precariedad de la industria hace que no esté “resultando fácil” encontrar gente para formar equipos de rodaje sólidos. Aunque ya hay gente con base, salida del CPA Salduie o el Instituto Los Enlaces, o formada fuera, el problema es que la gente bien preparada y con experiencia acaba creando su propia empresa o se va, porque aquí “no hay oferta suficiente de trabajo para que sobrevivan como freelance y con la inestabilidad económica de las productoras, ¿cómo vas a contratar a alguien si no sabes si mañana tendrás algún proyecto por hacer”, reflexiona Mirella Abrisqueta.

Ha nacido una estrella

Lo más triste del asunto es que talento y creatividad no faltan. Y no solo en cuanto a actores, que son lo más visible (sirvan como muestra Alexandra Jiménez o Nacho Rubio, que compaginan en Madrid cine, televisión y teatro), sino también en lo relativo a realizadores. Además de Delgado con ‘Cromos’, ya han logrado hacer realidad sus propios largos con más o menos fortuna Jorge Nebra (‘Habanece’), Ciro Altabás (‘Hobby’), Javier Millán (‘En silencio’), Pablo Aragüés (‘Noches rojas’) o Miguel Ángel Lamata (‘Una de zombis’) y todos ellos tienen nuevos guiones esperando un respaldo financiero. Otros como Javier Calvo, autor de prometedores cortometrajes, aún esperan su oportunidad.

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