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ARQUITECTURA

Como dos (torres) gotas de agua

De un primer vistazo, son difíciles de diferenciar. Aunque la Torre Mahestan de Teherán y la del Agua están separadas por miles de kilómetros.

La Torre Mahestan, de Teherán/La Torre del Agua, de Zaragoza
Como dos (torres) gotas de agua
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Nada más ver la primera foto, la imagen remite a algo conocido. En efecto, a la Torre del Agua. Pero no, no lo es. Comparando las dos imágenes, ambos son edificios altísimos, acristalados… Sin embargo, cada uno está localizado en una parte del planeta. Uno de los símbolos de nuestra Expo, frente a la Torre Mahestan de Teherán. 76 metros frente a 122. Una perspectiva y un dibujo en el cielo bastante similares, y una función y un emplazamiento que no tienen nada que ver.

El edificio de Zaragoza, del que es responsable el arquitecto Enrique de Teresa, está siendo sometido a un lavado de cara (realmente, más a un lavado interno) para adecuarlo al espacio expositivo que pretende su nuevo dueño, la CAI. Ya sin el Splash, la torre tendrá tres nuevas plantas que, sumadas a las 23 que ya existen, elevarán su altura hasta los 91 metros.

El de Teherán, en cambio, es un edificio residencial diseñado por IranArch.co, que alcanza las 30 plantas. Según los comentarios registrados hasta el pasado mes de noviembre en el foro de internet Skycrapercity.com ("ciudad de los rascacielos"), está situado en la calle Golestan, en una de las zonas más modernas de la capital iraní, el barrio de Shahrak-e Gharb, que podría traducirse, según la wikipedia, por "la ciudad del oeste". Un distrito moderno que también cuenta con parques, grandes almacenes, aparcamientos y centros culturales. Un edificio, además, muy bien recibido por los iraníes, a juzgar por los comentarios del citado foro. Por ejemplo, Alitezar escribió de ella el pasado año que era "uno de sus edificios favoritos de Teherán", mientras The Persian hablaba de él como "una construcción preciosa".

De hecho, lo que más llama la atención entre los que han comentado su aspecto es la cantidad de cristal con el que ha sido construido. "Por fin, algo de cristal", señala Panj-delaavaraan, a lo que Freetolove contesta: "Menos mal que están empezando a edificar con más cristal. No puedo esperar a ver más edificios como este". "Futurístico, pero uno entre un millón", afirma, pesimista, Gilgamesh, uno de los participantes más activos en este foro de arquitectura.

En cualquier caso, los parecidos también alcanzan a la opinión popular: al igual que la Torre del Agua ha concitado el aplauso de los zaragozanos, parece que la Torre Mahestan, que empezó a construirse hace más de cuatro años, también gusta a sus conciudadanos. La casualidad ha querido reunir dos edificios del mismo estilo en dos puntos diferentes del planeta. Y es que el juego de las siete diferencias, en este caso, quizá no alcance tantas. Son como dos torres, perdón, gotas de agua.

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