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Ocio y Cultura

MÚSICA

‘Memorable cuerpo’, el legado musical de Luis Eduardo Aute

Recorre en siete cedés y dos deuvedés sus 115 mejores canciones ¿El azar es mi segunda piel, pero el día en que no creo nada es un día vacío¿.

Vive en un pequeño chalé, en el centro de la capital. Una de las habitaciones -la más luminosa- está dedicada a su otra pasión: la pintura. Allí, entre caballetes y enormes óleos figurativos, va dando forma a sus recuerdos. “Yo empecé a pintar en el colegio; sacaba muy malas notas, pero en dibujo sobresalía”.

En la adolescencia aprendió a tocar la guitarra (se la regaló su padre cuando cumplió 15 años) y fundó un trío con compañeros de clase. En esos años obtuvo su primer premio pictórico, la medalla de plata en el II Certamen Juvenil de Arte. “Me ha gustado trastear con los pincelas, componer canciones, escribir poemas y rodar películas, pero nunca con talante profesional; he hecho en cada momento lo que me apetecía, lo que me pedían las vísceras, y eso no sé si es bueno o malo, pero es así”.

Después de 40 años al pie del cañón, Luis Eduardo Aute (Manila, 1943) publica ‘Memorable cuerpo’, un recorrido por sus 115 mejores canciones (su repertorio consta de más de 400).

La edición -limitada y numerada: 5.000 ejemplares- incluye siete cedés, un doble DVD (tres conciertos y tres videoclips) y un libro con fotografías y reproducciones de su obra gráfica. “Nunca hago planes; el azar es mi segunda piel”, sostiene. “Para mí, un día sin crear nada, sin poner un huevo, es un día vacío”.

Todas las versiones son nuevas, interpretadas en los cuatro últimos años. “Los músicos son los mismos; lo que ha variado es mi voz y la manera de cantarlas”, explica.

“En estos cuarenta años no he aprendido demasiado; las cosas hay que vivirlas en cada momento y los momentos son muy diferentes entre sí; tienes pocas armas para enfrentarte a ellos”. Temas míticos como ‘Al alba’, ‘Una de dos’, ‘No te desnudes todavía’ o ‘Rosas en el mar’ resurgen con un sonido que confía “guste y emocione”.

 

Estado de ánimo

Define cada una de sus canciones como “un estado de ánimo”. “En la música vuelco mis sentimientos, en la escritura soy reflexivo y con los pinceles procuro contar una historia”.

Dice que nunca hará un cuadro abstracto. “Me preocupa el ser humano, en toda su complejidad, y me veo incapaz de expresar esa complejidad con rayas y manchas”.

Entre sus escritores favoritos cita a Apollinaire, Paul Eluard, Vicente Aleixandre y Carlos Edmundo de Ory. Aute ha publicado varios libros con unos poemas que denomina ‘poemigas’, composiciones a medio camino entre el aforismo y la greguería de Ramón Gómez de la Serna. “Siento que te miento un sentimiento. Lo siento”, dice uno de sus ‘poemigas’.

Afirma llevarse bien con Dios. “No soy ateo; pienso que todo lo que existe tiene que tener algún sentido. Ahora, lo que no tengo ni idea es qué clase de sentido tiene”. Tras dar una profunda calada a su cigarro, añade: “Las casualidades no existen; siempre hay una causalidad, aunque no alcancemos a comprenderla”.

 

El directo y los cantantes de rap

La resurrección de la carne le da un poco igual. “No entra en mi campo de decisión ni de actuación”. Lo que le importa es componer canciones y que alguien le diga -como le han dicho muchas veces- que esa letra y esa música le ayudó a superar un bache de su vida profesional o afectiva. “Ese tipo de comentarios es lo que da sentido a todo tu trabajo”. Eso sí, una vez se sube a un escenario (en Madrid lo hará el próximo 6 de febrero en el Palacio de Congresos del Paseo de la Castellana en un directo “largo”), en seguida conecta y disfruta del público ‘cómplice’.

“En los directos se establece una comunicación íntima, la gente se identifica con las letras y hace que te sientas menos solo”, sostiene Aute, que escucha sobre todo música clásica y, en cuanto a nuevas bandas, se queda con las que hacen rap, que “no piensan en el negocio y tienen ganas de contar y vomitar cosas”.

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