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Ocio y Cultura

ARTESANÍA

Ciento diez creadores ofrecen lo mejor de sus talleres en la Feria de Artesanía

El certamen, que celebra este año sus bodas de plata, confirma la buena salud del sector en Aragón. Alfareros, cuchilleros, joyeros, orfebres, vidrieros y ceramistas se dan cita en la Multiusos

¿Se compra artesanía en tiempos de crisis? Esta es la pregunta clave que intentará responder la Feria de Artesanía desde hoy y hasta el 8 de diciembre. Alberto Carasol, presidente de la Asociación Profesional de Artesanos de Aragón, cree que la respuesta a la pregunta, cuando se haga balance, será afirmativa.

"Lo de la crisis es chocante -asegura-. Tuvimos una feria medieval en septiembre y vendimos más que nunca. Luego, en el Pilar, también hubo artesanos que vendieron mucho. Así que, aunque estemos en crisis, yo confío en que la gente venga a vernos y que los artesanos tengan oportunidad de vender sus piezas. Quizá los resultados no serán tan buenos como los del año pasado, pero yo soy de los que piensan que el mundo siempre estará necesitado de pequeñas objetos con alma detrás. Y eso es lo que en definitiva ofrece la artesanía".

Tradición y contemporaneidad

El caso es que esta mañana la Feria de Artesanía abre sus puertas al público, y que 110 creadores, 82 de ellos aragoneses, han estado trabajando durante las últimas semanas para exponer al público un sinfín de objetos 'con alma' detrás.

La Feria se celebra, como es ya tradicional, en la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza. Cumple ahora 25 años y lo hace con el sector aparentemente boyante en Aragón. Nunca se habían recibido tantas solicitudes de participación desde talleres de Zaragoza, Huesca y Teruel. Nunca, por tanto, la presencia aragonesa había sido tan elevada: casi el 80 por ciento de los asistentes, a la que hay que añadir creadores y firmas de Asturias, Baleares, Castilla La Mancha y Castilla-León, Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco...

"A los participantes, dejando al margen su procecencia -señala Alberto Carasol-, se los puede dividir en dos grandes bloques, los 'tradicionales', que siguen empleando técnicas ancestrales aunque les den un toque actual; y los 'contemporáneos', que experimentan con nuevas técnicas y materiales". Entre los primeros, hay en la feria alfareros de Zamora, zapateros de La Coruña, encuadernadores de León... Por parte aragonesa destaca, entre otros muchos, Alfareros de Bandaliés. La familia Abió lleva dedicándose a este arte desde el siglo XV ininterrumpidamente y la cosa no para aquí. Según Julio Abió, "mis tres hijos son mejores alfareros que yo, y ya tengo un nieto que empieza a tocar el barro". Para él, la feria es una cita ineludible. "Trabajando con las manos no se hace negocio, ni aquí ni en Nueva York, pero estar en la feria es fundamental, justo y necesario. Aunque tenemos una clientela fija, siempre necesitamos mostrar nuestro trabajo. Nosotros vamos a hacer además un taller para el público". Este año han apostado por las piezas eminentemente decorativas. "No puedes estancarte y hacer siempre lo mismo -señala-, pero yo voy a cumplir setenta años y, si digo la verdad, nunca he visto a ningún alfarero que inventara nada. Todo lo que hacemos no es más que 'malcambiar' lo que ya hicieron o probaron generaciones anteriores".

Un nuevo concepto textil

Distintos planteamientos tiene, por ejemplo, el taller MAI-IAM. Maite Coscolla empezó, siendo niña, a pintar camisetas con lejía, luego pasó a utilizar pinturas para tela, y en los últimos años se ha convertido en una de las artesanas más 'chic' en al ámbito de lo textil. Ella convierte un simple y modesto paño de cocina en una explosión de color. Pero huye de los estereotipos.

"Sí, claro que tengo muchos clientes entre las generaciones más jóvenes -señala-, pero también de otras edades. En realidad, los que compran mis trabajos son gente a la que les gusta mucho el color. Yo lo mismo vendo una camiseta de bebé que una falda para una mujer de cierta edad". Maite Coscolla cree que el artesano "está bien considerado a nivel institucional, porque al menos hay ciertas ayudas", pero considera que hace falta más difusión de su trabajo a nivel popular; y por eso acude a la feria.

"El objeto más barato que he traído a la Multiusos es un marcapáginas de 3 euros, y el más caro una falda, elaborada con 8 trozos de tela como si fuera un 'patchwork', que vendo por 85". Sus precios, como los de cualquier artesano, están al alcance de todo el mundo.

La instalación de Pilona

Cada uno ha llevado a la feria lo que ha querido, y cada estand es una pequeña sorpresa: muebles reutilizados, papel maché, instrumentos musicales, reproducción de piezas de arqueología antiguas, labores de lagartera, cuchillería de Albacete...

Quizá uno de los estands más sorprendentes sea el de Pilona. En realidad, se trata de una instalación artística. "He montado una especie de jardín, con pájaros y flores, y con una menina grande que tiene a su vez otras meninas colgadas", relata Pilona Vicente. Para ella, la dicotomía entre artesanía y arte no tiene ningún sentido. "Lo que yo hago son las dos cosas -subraya-, y todo está perfectamente integrado, o al menos es lo que yo he intentado. Lo que me gusta es que me den una superficie, de 10 o 12 metros cuadrados, y que luego me dejen trabajarlos a mi gusto, sin ningún condicionante. Me considero una artesana/artista y una artista/artesana". Y busca, antes que nada, sorprender. "La feria es un escaparate y lo que uno necesita es que le vean", sostiene.

Para la jornada de hoy, por ejemplo, tiene prevista una sorpresa muy especial. Sus piezas, que pueden considerarse 'pintura' en un sentido amplio, están a la venta por precios de entre 20 y 50 euros.

Reconocimiento a los artesanos

Con motivo del aniversario, la organización de la feria tiene previsto distinguir a los artesanos que han participado en las 25 ediciones (o también en 24).

"El año pasado el 75 por ciento de los artesanos aseguró que la feria le había ido bien o muy bien -relata Alberto Carasol-, y es que ésta es una feria muy al alza, que prestigia a los artesanos que participan en ella, al tiempo que son los artesanos los que la prestigian. Este año creemos que la oferta es muy amplia y variada. Y, además, aunque tradicionalmente en Aragón hemos destacado en los ámbitos de la alfarería y la cerámica, esta edición pone de manifiesto, más que ninguna otra, que tenemos artesanos muy variados y de gran calidad en casi todas las disciplinas".

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